(y IV) Ciclos de Miércoles Música para violín solo (1994)

(y IV)

  1. Este acto tuvo lugar el
Angel Jesús García, violín

CUARTO CONCIERTO                                                                                                      
    Rodolfo, el americano de la familia HALFFTER (Madrid, 1900-México, 1987), dedicó este Capricho para violín solo, opus 40 al violinista mejicano Manuel Suárez, quien lo estrenó en la ciudad de México el 22 de agosto de 1978. La partitura está fechada dos meses antes, el 28 de junio, y es fruto de un encargo de la Academia de Artes de aquel país, institución que había acogido al compositor como miembro titular en 1968, apenas transcurridos dos años después de su fundación.

Manuel Suárez fue el dedicatario, pero Halffter compuso su Capricho pensando más bien en otro Manuel también mexicano, el violinista y compositor Manuel Enríquez, que después ha difundido ampliamente la obra por todo el mundo. La obra, que terminó siendo conocida cariñosamente como "la de los dos manueles", es evidentemente virtuosística: no se puede escribir una obra para violín solo y titularla "Capricho" sin pensar en Paganini, aunque José Antonio Alcaraz encuentra en este "capricho" tantas resonancias goyescas como paganinianas. Su forma es ternaria, con una sección central reposada situada entre otras dos rítmicas, que comparten un mismo material y una atmósfera similar.
    El barcelonés JORDI CERVELLÓ (1935) fue violinista desde muy niño aunque su carrera haya terminado centrándose en la composición. Fueron sus maestros de violín Joan Massià y Rosa García y más tarde Franco Tufari en Milán. El apartado violinístico de su catálogo contiene una Fantasía concertante para violín y orquesta, tres obras para violín y piano, Introducción y allegro risoluto, Variaciones sobre My Yiddishe Momme y Perpetum mobile, un Trío para dos violines y piano y la Sonata in cinque tempi para violín solo, que es la que hoy escucharemos.

    Fue estrenada el 4 de agosto de 1976, el mismo año de su composición, por Gonçal Comellas y su autor reconoce en ella su deuda y su pasión respecto a las grandes obras de la literatura del violín sin acompañamiento: las partitas de Bach y la sonatas de Ysaÿe, Bartók y Hindemith. Contiene la obra un motivo conductor, un dibujo descendente de cinco notas que recorre la sonata entera y le da unidad. El primer movimiento es de inspiración lírica, con un juego de tensiones creado por la simultaneidad de dos cuerdas. El segundo, dominado por el cromatismo y muchos cambios de cuerda, es el que más se mira en el espejo de Bach, sobre todo en sus doubles y allemandes. El tiempo central es un canto nostálgico, de sencillos ritmos y largos arcos melódicos. Por fin, el quinto movimiento, que está precedido por un rápido scherzo, una breve nota de color, abre la puerta al virtuosismo y recupera al mismo tiempo el material musical escuchado antes.

    ROBERTO GERHARD (Valls, Tarragona, 1896 - Cambridge, Inglaterra, 1970) es el único alumno español de Arnold Schönberg y el padre de una línea de expresionismo híbrido mediterráneo-vienés que caracteriza buena parte de cuanta música se ha escrito -y se sigue escribiendo- en Cataluña en la segunda mitad de este siglo. La Chaconne para violín solo está escrita en Cambridge en 1959, cuando llevaba ya veinte años de exilio inglés. La ordenación serial de los sonidos es estricta, basada en una serie dodecafónica llena de simetrías internas, y alcanza además a otros aspectos de la obra, como el ritmo, la métrica y la propia forma (no es casualidad que esté organizada en doce partes). En esta obra, Gerhard se lanza a la serialización total del acto compositivo, un principio al que Gerhard llegó por ampliación de la "vía Schönberg", así como Pierre Boulez lo había alcanzado por la "vía Webern", lo que le da a la solución del compositor catalán un tinte expresivo que no se encuentra en el francés. Gerhard conocía, al escribir la Chaconne, Le marteau sans maître, esa apoteosis del serialismo bouleziano. Había asistido a su primera audición en 1955 en el Festival de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea en Baden Baden, donde Hans Rosbaud estrenó, junto a la obra maestra de Boulez, la Sinfonía nº 1 de Gerhard.

    Esta Chaconne fue editada por Keith Prowse, firma editorial que comenzó sus actividades en 1956 con la publicación de una serie de partituras de Roberto Gerhard. El hecho es significativo porque la música de Gerhard no había visto la tinta de imprenta desde 1933. Fue un logro importante, y un síntoma de su definitivo arraigo en la vida musical inglesa. La obra está dedicada al violinista inglés Yfrah Neaman, quien la estrenó en Londres el mismo año de su composición.

    Entre finales de 1989 y principios de 1990, Angel-Jesús García, el protagonista de este ciclo de conciertos, realizó la trascripción para violín solo de dos piezas guitarrísticas que todo el mundo conoce y que todo guitarrista ha hecho sonar alguna vez. Se trata de Recuerdos de la Alhambra, el célebre "estudio de trémolo" de FRANCISCO TÁRREGA (1852-1909), y del no menos difundido Romance anónimo, breve cancioncita recogida por NARCISO YEPES y que alcanzó enorme éxito en 1952 como banda sonora de la película Jeux interdits de René Clément.

Representan estos dos trabajos el único acercamiento de Angel-Jesús García al mundo de la escritura musical. Sí ha trabajado, sin embargo, y trabaja con dedicación, en el campo de la revisión y edición de autores clásicos. En esta línea, García ha publicado ya cuidadas ediciones con digitación propia de varias obras de Sarasate y tiene la intención de continuar esta tarea hasta completar la serie entera de obras violinísticas del navarro.
La estructura de ambas piezas es similar en su versión guitarrística original: una melodía sencilla, de gran eficacia cantable, que emerge de un esquema estable de apoyo armónico. En su traducción de ambas piezas al violín, Angel-Jesús García ha aplicado un mismo tratamiento técnico: una espectacular sucesión de arpegios en "bariolage" sobre las cuatro cuerdas que dan un ropaje adecuadamente vistoso a estos dos regalos melódicos. Catalana de Ediciones Musicales, la misma casa que está acogiendo su revisión de las obras de Sarasate, publicó en 1992 estas dos aportaciones de García al repertorio de violín sin acompañamiento.
Termina esta serie de conciertos con otra trascripción de una página célebre. Asturias (Leyenda), la quinta pieza de la Suite española de ISAAC ALBÉNIZ (1860-1909), está difundidísima, tanto o más en su versión para guitarra que en el original pianístico y raro será el oyente al que le suene a nuevo su obsesivo diseño de notas repetidas. La sabia trascripción para violín solo que oiremos se debe a XAVIER TURULL (1922), violinista y compositor barcelonés en cuyo catálogo encontramos más piezas para violín solo: la Cadencia que escribió a la Paráfrasis concertante de Montsalvatge, la muy lograda Trama 12 x 12, y el reciente Divertimento escrito para el joven virtuoso Santiago de la Riva. Su versión de la Asturias de Albéniz, data de 1965 y ofrece al violinista tantas dificultades técnicas como oportunidades de lucimiento.

      1. Rodolfo Halffter (1900-1987)
      1. Capricho Op. 40
      1. Jordi Cervelló Garriga (1935)
      1. Sonata in cinque tempi
      1. Roberto Gerhard (1896-1970)
      1. Chaconne
      1. Romance anónimo (versión para violín de Angel-Jesús García)
      1. Francisco Tárrega (1852-1909)
      1. Recuerdos de La Alhambra (versión para violín de Angel-Jesús García)
      1. Isaac Albéniz (1860-1909)
      1. Suite española nº 1, Op. 47: Nº 5 Asturias (versión para violín de Xavier Turull)