(I) Conciertos del Sábado Tribuna de jóvenes intérpretes: I. El violonchelo

(I)

  1. Este acto tuvo lugar el
Dmitri Atapine, violonchelo. Olga Semouchina, piano

Las Tribunas de jóvenes intérpretes pretenden mostrar a las nuevas generaciones de intérpretes menores de 30 años que, formados y activos en España, inician ya con éxito los primeros pasos de su carrera. Han sido alumnos hace muy poco, y aún hacen en algunos casos estudios de posgrado, pero ya son auténticos profesionales que enriquecen nuestra vida musical.
SCHUMANN compuso en 1849 varios dúos camerísticos para diversos instrumentos y piano, entre los cuales este Adagio y Allegro Op. 70 en La bemol mayor para trompa y piano. Al publicar la obra ese mismo año permitió la interpretación con violín o con violonchelo. En el manuscrito original la obra se titula Romanze und Allegro.
DVORAK compuso, a instancias del editor vienés Simrock y por recomendación de Brahms, varias colecciones de piano a 4 manos: Danzas eslavas Op. 46 y 72, Ocho Leyendas Op. 49 y De los bosques de Bohemia Op. 68 (1884), colección de 6 piezas características de la que hoy escucharemos la nº 5, en adaptación para violonchelo y piano.
El gran violonchelista español G. CASSADÓ editó la Danza del Diablo verde en 1926 para violín (o violonchelo) y piano. Luego fue orquestada y también con la doble posibilidad del solista. Pero es más violinística que violonchelística (para el violonchelo escribió otra célebre pieza de virtuosismo, Requiebros, que todos tocan) y de hecho está dedicada al gran violinista Ferenc von Vécsey, a quien Sibelius dedicó su Concierto para violín y orquesta.
CHAIKOVSKY compuso en 1887 su segunda obra concertante para violonchelo y orquesta, el Pezzo capriccioso en Si menor, unos diez años después de las célebres Variaciones sobre un tema rococó de diciembre de 1876. De menos envergadura y de ambiciones puramente virtuosísticas, se interpreta mucho más en la reducción para piano.

CHOPIN compuso en 1829 la Polonesa brillante y un año después le añadió la Introducción lenta para un recital. Fue dedicada al violonchelista Joseph Merck y al parecer fue revisada la parte de violonchelo por Franchomme para la edición de 1835. Como el problema de fondo subsiste (es más brillante la parte de piano), otros violonchelistas han tratado de equilibrarlas, como L. Rose.
STRAVINSKY estrenó en 1920 en la Ópera de París un nuevo ballet, Pulcinella, basado en obras italianas del siglo XVIII que él creía de Pergolesi, aunque investigaciones posteriores han adjudicado las músicas a sus verdaderos autores: Gallo, Chelleri, Parisotti... Es una de las obras emblemáticas de su período neoclásico, y pronto estrenó una Suite orquestal con el mismo título (1922). En 1925 el violinista Paul Kochanski le pidió una versión para violín y piano, con cinco de los once números de la Suite orquestal, que se publicó con el título de Suite italienne. Hoy se interpreta mucho más la que hizo en 1933 en colaboración con el violinista Samuel Dushkin, con seis movimientos. En medio, y a petición de Gregor Piatigorsky, el autor realizó una transcripción para violonchelo y piano en 1932, también en seis movimientos, pero no todos coincidentes con los de violín. Son, pues, obras distintas, aunque de la misma procedencia.

      1. Robert Schumann (1810-1856)
      1. Adagio y Allegro Op. 70 (versión para violonchelo y piano)
      1. Antonín Dvořák (1841-1904)
      1. Aus dem Böhmerwalde, Op. 68, B133 (De los bosques de Bohemia) (Nº 5) (adaptación para violonchelo y piano)
      1. Gaspar Cassadó (1897-1966)
      1. Danza del Diablo Verde
      1. Piotr Ilich Chaikovski (1840-1893)
      1. Pezzo capricioso en Si menor, Op. 62
      1. Fryderyk Chopin (1810-1849)
      1. Introducción y Polonesa brillante en Do mayor Op. 3 (Ed. de Leonard Rose)
      1. Igor Stravinsky (1882-1971)
      1. Suite italienne (arreglo para violonchelo y piano del autor y G. Piatigorsky)