(III) Conciertos del Sábado Tribuna de jóvenes intérpretes: I. El violonchelo

(III)

  1. Este acto tuvo lugar el
María Cabezón, violonchelo. Ulrich Hofmann, piano

Las Tribunas de jóvenes intérpretes pretenden mostrar a las nuevas generaciones de intérpretes menores de 30 años que, formados y activos en España, inician ya con éxito los primeros pasos de su carrera. Han sido alumnos hace muy poco, y aún hacen en algunos casos estudios de posgrado, pero ya son auténticos profesionales que enriquecen nuestra vida musical.

BEETHOVEN, además de las cinco Sonatas, escribió para violonchelo y piano tres series de variaciones, una sobre un tema de Haendel (WoO 45), y dos sobre temas de La flauta mágica de Mozart (Op. 88 y WoO 46). Las Siete variaciones en Mi bemol mayor parten del dúo "Bei Männer, welche liebe fühlen", que cantan Pamina y Papageno al final del acto I, y fueron compuestas en 1801, diez años después del estreno de la ópera y de la muerte de su autor, Mozart.
Entre las numerosas obras concertantes que el genial violinista N. PAGANINI compuso para violín y orquesta, además de los cinco Conciertos, hay una serie de variaciones sobre temas operísticos entonces de moda, y especialmente sobre arias de Rossini: Las de La Cenerentola Op. 12, las del Tancredi Op. 13 o las del Moisés en Egipto son todas de 1819 y con ellas paseó Paganini por toda Europa tanto en revisión orquestal como en reducción pianística. Hoy se tocan en la versión del gran violonchelista francés Maurice Gendrom.
C. FRANCK compuso en 1886 su única Sonata para violín y piano como regalo de bodas al gran violinista belga Eugéne Ysaÿe, quien la estrenó y paseó luego por todo el mundo. Es una de las obras fundamentales del dúo violín-piano y ejemplo perfecto de la construcción cíclica que preconizaba su autor. Los cuatro movimientos, en efecto, están tejidos alrededor de una idea musical común, que se transforma y reaparece mostrando la maestría del autor en el arte del desarrollo. Es una obra maestra absoluta de inefable belleza, y no es de extrañar que su fascinación haya prendido tanto en los intérpretes -que la han adaptado para flauta, para clarinete, para viola, para violonchelo y hasta para contrabajo, por no privarse de tocar semejante música.
El excelente violonchelista checo-austríaco David POPPER, amigo de Liszt y admirador de Wagner, compuso una enorme serie de obras para violonchelo, hoy muy olvidadas, excepto las pedagógicas. Además de cuatro Conciertos, escribió alrededor de 70 obras "características" o "de salón" para violonchelo y piano, entre las que sobresale esta Danza de los elfos publicada en Leipzig en 1881.

      1. Ludwig van Beethoven (1770-1827)
      1. Siete variaciones en Mi bemol mayor sobre el tema "Bei Männern welche liebe fühlen", de La flauta mágica de Mozart, WoO 46
      1. Niccolò Paganini (1782-1840)
      1. Introducción y Variaciones sobre "Dal tuo stellato", de Moisés en Egipto de Rossini (versión para violonchelo y piano de M. Gendrom)
      1. César Franck (1822-1890)
      1. Sonata en La mayor (versión para violonchelo y piano)
      1. David Popper (1843-1913)
      1. Elfentanz, para violonchelo y piano, Op. 39