Recital de piano Conciertos de Mediodía

Recital de piano

  1. Este acto tuvo lugar el
David Gómez, piano

A. PIAZZOLLA fue un virtuoso argentino del bandoneón, formado luego en la música culta con Alberto Ginastera y, en París, con Nadia Boulanger. Explorador del folklore urbano, y especialmente del tango, logró el éxito en numerosas obras que satisfacen por igual al aficionado a lo popular y al que prefiere la música "clásica". Aunque la mayoría de sus composiciones nacieron para su propio grupo instrumental, algunas de ellas se expandieron en adaptaciones para otros instrumentos.

E. GRANADOS consiguió con las Doce Danzas españolas (c. 1890) uno de sus grandes éxitos, luego superado por las Goyescas ya en la segunda década del siglo XX, poco antes de morir. Sin tomar ideas concretas del folklore, pero recreando con mucho encanto ambientes y sonoridades de lo popular, son piezas de salón pero con más ambición de lo habitual.

El Allegro de concierto fue presentado al concurso que el Conservatorio de Madrid, dirigido por Tomás Bretón, abrió en 1903 para que los alumnos de piano tocaran en las pruebas finales de carrera obras españolas. Ganó muy justamente el de Granados, y obtuvo un honroso accesit el que presentó un joven llamado Manuel Falla.

F. CHOPIN compuso entre 1830 y 1831, tras sus dos Conciertos pianísticos, una nueva obra concertante, la Gran polonesa en Mi bemol mayor. En 1834, y como introducción, compuso para piano solo una de sus obras más poéticas, el Andante spianato. En 1836 publicó ambas obras como Op. 22. La intervención de la orquesta en la Polonesa es aún más tenue que en los Conciertos, y solo suena sóla en los breves compases de unión entre el Andante y la Polonesa. Por ello, desde la época del autor es muy normal escuchar la obra en "reducción" para piano sin orquesta.

La Suite española Andalucía del cubano E. LECUONA está formada por seis piezas para piano que en origen fueron independientes: Córdoba, Andalucía, Alhambra, Gitanerías, Guadalquivir y Malagueña. Todas ellas fueron escritas entre 1919 y 1927 y son reflejo del acercamiento personal del compositor a la música popular andaluza. El resultado es brillante, a veces espectacular en la escritura pianística, y no carente de cierto aire pintoresco. Malagueña, que dedicó a su maestro Hubert de Blanck, es una de sus obras más famosas y en alguno de sus temas basó Lecuona su canción Camino de mi destino.