(y III) Ciclos de Miércoles El piano iberoamericano

(y III)

  1. Este acto tuvo lugar el
Francisco Álvarez Díaz, piano

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NOTAS AL PROGRAMA
TERCER CONCIERTO
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Andrés Sás - Himno y danza

El compositor y musicólogo peruano de origen belga-francés Andrés Sas nació en París el 6 de abril de 1900 y falleció en Lima el 26 de agosto de 1967. A partir de 1904 vivió en Bruselas, donde estudió música por afición, con la intención más seria, por presión paterna, de dedicarse a la carrera de ingeniero químico. Pero en 1918 abandonó ésta última para dedicarse plenamente a la música. Siguió estudios en la Academia Anderlecht y en el Conservatorio Real de Bruselas. Tuvo como maestros a Eugène Ysaÿe, Ernest Closson, Paul Miry, François Rasse y, especialmente, a Johan Schmitt para el violín y Maurice Imbert para armonía, contrapunto y fuga. En 1924 fue contratado por el gobierno del Perú para enseñar violín y música de cámara en la Escuela Nacional de Música Alcedo. En 1928 regresó a Bélgica donde fundó y dirigió la Escuela de Música de Ninove. Pero sólo un año más tarde regresa a Lima donde, junto a su esposa, la pianista Lily Rosay, funda en 1930 la Academia de Música Sás-Rosay. Realizó una notable labor como musicólogo, siendo autor de trabajos tales como Formación del folklore peruano (Boletín Latinoamericano de Música II), El Perú musical contemporáneo (Boletín de la Orquesta Sinfónica de México, 1940), Ensayo sobre la música nazca (Revista del Museo Nacional de Lima), Aperçu sur la musique inca (en Acta Musicologica, Basilea, 1943), La Musique populaire au Pérou (Le Courrier Musical, París, enero de 1930) y otros. Fundó la revista Antara, de contenido literario musical. Escribió ensayos y artículos sobre la música vernácula del Perú, y pronunció gran cantidad de conferencias. Tuvo, asimismo, tiempo para la música práctica como violín solista y director de orquesta y de coro, con actuaciones en Bélgica, Francia, Bolivia y Perú.
    Como compositor escribió obras en las que trata las esencias de la música autóctona peruana de una manera próxima, en ocasiones, al estilo de Debussy. Compuso música de cámara, canciones, así como piezas para orquesta y para piano, entre otras. Dentro de la música pianística hay que mencionar sus Aires y danzas indios del Perú (1934), Suite peruana (1935), Arrulo y tondero (1948), Preludio y toccata (1952) y la obra que podremos escuchar en el concierto de hoy: Himno y danza, compuesta en 1942. Es esta una pieza, en tonalidad de La menor, que evoca los ancestros incaicos. El Himno está compuesto en tiempo Lento y grave, con aire solemne, a grandes acordes en ambas manos. Sin solución de continuidad enlaza la Danza, que es un huayno, forma india danzada que pervive aún en zonas del Perú y de Bolivia. Toda ella está escrita en compás binario, como corresponde a su origen, y con acompañamiento constante de corchea y dos semicorcheas, mientras la mano derecha canta en escala pentafónica.

Eduardo Fabini - Triste nº 2

Eduardo Fabini Bianchi ( Solís de Mataojo, Departamento de Lavalleja, Uruguay,  18-5-1882; Montevideo, 17-5-1950), compositor, violinista y pianista, es probablemente el más importante compositor uruguayo. Su primera formación musical la recibió de su hermano mayor, Santiago. Sus padres, ambos genoveses, se trasladaron junto a sus ocho hijos a Montevideo en 1890. Eduardo ingresó entonces en el  Conservatorio La Lira. Tuvo como maestros a Romeo Masi, Virgilio Scarabelli, Miguel Ferroni e Italo Casella.
A los 18 años era ya un violinista excelente, por lo que el maestro Manuel Pérez Badía, director de la Orquesta de la Sociedad Beethoven, le aconsejó que se trasladara a Europa para perfeccionar sus estudios. En 1900 ingresa en el Conservatorio Real de Bruselas, donde es discípulo de César Thomson en violín y de Augusto de Boeck en composición. Dos años más tarde consigue el Primer Premio de Violín. En 1903 culmina sus estudios haciéndose merecedor de la Medalla de Oro, siendo el primer americano en conseguirla. En 1907 regresa definitivamente a Montevideo y en 1910 funda la Asociación Uruguaya de Música de Cámara, junto a un grupo de entusiastas jóvenes músicos.
Es a partir de 1914 cuando se dedica por entero a la composición. Como dijo Lauro Ayestarán, "Su obra excitada por el folklore musical uruguayo, responde a un nacionalismo poemático de cuño impresionista, fina factura armónica y alta invención melódica."  Su poema sinfónico Campo, estrenado en 1922, significó el comienzo del nacionalismo musical de su país y le dio a conocer en el mundo.  Al año siguiente la obra sería dirigida nada menos que por Richard Strauss a la Orquesta Filarmónica de Viena en el Teatro Colón de Buenos Aires. Fabini escribió para orquesta, para coro, canciones con piano, piezas para violín y piano y para piano solo, entre otras. Dignas de especial mención son la Fantasía para violín y orquesta (1929), y los Tristes.
Fue en su etapa de estudios en Bruselas cuando nacieron los dos Tristes, compuestos en 1900 y 1901 originalmente para guitarra y para violín, respectivamente, y transcritos para piano por el propio compositor hacia 1927 o 1928. El Triste nº 2 está compuesto en tonalidad de Mi mayor y alterna las secciones en Lento principales con otras breves rítmicas en Allegro vivo, a modo de rasgueo guitarrístico. El carácter de la pieza es cantabile y marcadamente nostálgico.

Mozart Camargo-Guarnieri - Toada triste

Es pieza muy melancólica esta Toada triste de Camargo-Guarnieri, editada en 1942 por Schirmer. Está inspirada en esa forma de música rural brasileña llamada toada. La encabeza la indicación Con muíta saudade, que podría traducirse como Con mucha añoranza. La manera que utiliza el compositor para trasladar esta música a la partitura es poco frecuente: está escrita a tres pentagramas, para permitir la clara comprensión de las cuatro y, a veces, hasta cinco voces utilizadas. También es curiosa la alternancia de compases de 4/8 (que pudiera parecer más natural haberlos escrito en 2/4) con otros de 3/4. La armonía es poco convencional, contribuyendo a hacer más taciturno el ambiente general.

Juan Bautista Plaza - Sonatina venezolana

El compositor, organista, pedagogo e investigador venezolano Juan Bautista Plaza (Caracas, 19-7-1898; 1-1-1965) nació en el seno de una familia de notable tradición musical: su madre era pianista y su padre tocaba varios instrumentos. Su primer maestro de solfeo, teoría musical y piano fue Jesús María Suárez. En 1916 presentó una zarzuela llamada Zapatero a tus zapatos y, por esa época, también algunas piezas de carácter religioso. Estas últimas llamaron la atención de monseñor Ricardo Bartoloni, secretario de la Nunciatura en Venezuela, quien consiguió que el Cabildo Metropolitano de Caracas le concediera una beca para estudiar órgano y música sagrada en el Instituto de Música Sagrada de Roma. Así, Plaza viajó a Italia en 1920, regresando a su país tres años más tarde. Desde entonces, y durante veinticinco años, fue maestro de capilla y organista de la Catedral de Caracas. También fue, hasta su jubilación en 1962, profesor de armonía y composición, primero, y de Historia y Estética de la Música, después, en la Escuela Nacional de Música de Caracas. Desarrolló, por otro lado, una importante tarea de investigación sobre la música colonial de su país, fruto de lo cual fue la reedición en 1990 de una serie de trabajos suyos agrupados bajo el título de Temas de música colonial de Venezuela.
    Compuso casi cuatrocientas obras de diversos géneros, una buena parte de ellas de carácter sagrado: Miserere, Misa de Réquiem, Misa Litúrgica de la Esperanza, entre otras muchas. Para piano escribió piezas de diverso tipo, algunas de inspiración folklórica, otras religiosas y bastantes con forma, en principio, clásica o romántica. Se pueden destacar sus Cuatro ritmos de danza, de 1952 o la Sonatina venezolana, que forma parte del concierto de hoy. Esta breve obra en un solo movimiento fue compuesta en 1934 y dedicada al gran pianista chileno Claudio Arrau, quien la estrenó en Caracas ese mismo año. Bajo la indicación de Allegro vivo y en compás de 3/8, tiene forma bipartita con repeticiones. Su ámbito tonal está en torno a Do mayor. Está inspirada en temas y ritmos venezolanos, siendo muy característico el choque de acentos cruzados entre ambas manos del pianista.

Enrique Soro - La hiladora. Un estudio para piano

Enrique Soro Barriga (Concepción, Chile, 15-7-1884;  Santiago de Chile, 3-12-1954) estudió piano y teoría de la música con su padre, José Soro Sforza, compositor italiano que se había establecido en Chile a finales del siglo XIX. Obtuvo una beca para completar sus estudios en el Conservatorio de Milán, donde permaneció entre 1898 y 1904. Allí fue discípulo de Coronaro y culminó su aprendizaje con el Gran Premio de Composición. Realizó una larga gira de conciertos por Italia, tras lo cual regresó a Chile en 1905. Fue nombrado profesor de piano y composición en el Conservatorio Nacional de Santiago. En este centro, además,  ocupó los cargos de sub-director, de 1907 a 1919, y de director, desde entonces hasta 1928. Fue director del Institutro de Extensión Musical desde 1942 hasta su muerte. Por otra parte, tuvo una considerable actividad como pianista, actuando en Francia, Italia y buena parte del continente americano.
Como compositor se le reconoce un estilo tradicional y ecléctico. Su Sinfonía romántica fue la primera sinfonía de grandes dimensiones escrita en Chile. Compuso especialmente para orquesta, música de cámara, canciones y piezas para piano, entre estas últimas tres sonatas, fechadas en 1920, 1923 y 1942, respectivamente.
La hiladora, subtitulada Un estudio para piano, fue compuesta no más tarde de 1929, fecha del registro de los derechos de autor que figura en la partitura publicada por Schirmer. Está dedicada a Fernando Waymann. Es un Allegro en compás binario y ritmo ininterrumpido, a modo de movimiento perpetuo, con un estilo alegre y desenfadado que se podría acercar al de ciertas piezas pianísticas de Mendelssohn.

Honorio Siccardi - El cosaco ansioso. Nº 1 de Estudios sobre bajos obstinados

Honorio Siccardi  Aires, 1897-1963) estudió en su ciudad natal con Ernesto Drangosch, piano, y con Pablo Berutti y Gilardo Gilardi, armonía. Completó sus estudios musicales en Italia, donde tuvo como maestros a Malipiero en composición, Guido Gasparini en historia de la música y Tonelli en literatura dramática. Formó parte del llamado "Grupo Renovación".
Compuso obras como la suite Buenos Aires, para orquesta, sobre el Martín Fierro de Hernández; un concierto para violín y orquesta; la cantata Prometheus; una suite para clarinete y piano; Los rondós de Mañiña, para piano; y diversas canciones y piezas para piano. Se le reconoce un estilo con procedimientos contrapuntísticos, encuadrado generalmente en una textura disonante.   El cosaco ansioso es el primero de los Estudios sobre bajos obstinados. Está dedicado a Orestes Castronovo. Fue compuesto, o terminado de componer, el 25 de mayo de 1946, como consta al final de la partitura, y editado dos años después por Editorial Argentina de Música. Bajo la indicación Allegro bárbaro y en compás binario, está estructurado sobre un bajo ostinato en la mano izquierda, con las notas descendentes do - sol - fa sostenido - mi bemol, en pianissimo y staccato. Mientras, la mano derecha va creando diversas variantes con grandes cambios dinámicos. Es una pieza de carácter percutivo y armonías algo sombrías.
Manuel M. Ponce - Dos estudios para piano

Manuel María Ponce ( Fresnillo, Zacatecas, México, 8-12-1882: Ciudad de México, 24-4-1948) ha sido seguramente mucho más famoso por su canción Estrellita, compuesta en 1912, que por todo el resto de su muy valiosa obra. Sobre todo para los públicos que no frecuentan demasiado las salas de concierto. Hermosa canción es aquella, desde luego. Sin embargo Ponce es mucho más que el autor de una canción, por muy inspirada y afortunada que esta sea. Estamos ante uno de los más grandes compositores que ha dado México en cualquier época.
Estudió en el Conservatorio Nacional de Música de la capital de su país. Entre 1904 y 1908 fue discípulo de Martin Krause en el Conservatorio Stern de Berlín y luego trabajó la composición en Italia con Bossi. De vuelta en México, ocupó las cátedras de piano, composición e historia de la música en el Conservatorio Nacional de Música. En 1918 se ocupó de la dirección de la Orquesta Sinfónica Nacional. En 1925 se trasladó a París, donde residió nueve años. Perfeccionó su técnica de compositor en la Escuela Normal de Música, en la clase de Paul Dukas. Muy importante sería su relación con Andrés Segovia, gracias a la cual escribiría piezas guitarrísticas de gran valor. Como Percy A. Scholes dice acertadamente en su Diccionario Oxford de la Música, "Ponce perteneció a la primera generación de artistas que conscientemente hicieron obra de mexicanismo, explotando el folklore en su verdad esencial y liquidando definitivamente las estilizaciones folklóricas." Algunas de sus obras importantes son Chapultepec, para orquesta (1929); Concierto del Sur (1941), para guitarra y orquesta; y Concierto para violín y orquesta (1943).
Los Dos estudios para piano que escucharemos en el presente concierto están dedicados al célebre Artur Rubinstein. Como buenos estudios, cada uno de ellos tiene una característica especial para el desarrollo de las habilidades pianísticas. En el primero de ellos, en Allegretto mosso ma espressivo, el cruce de manos de la primera parte es de especial interés. La mano izquierda ha de alternar los bajos con el canto de la línea melódica en la zona aguda del instrumento, mientras la mano derecha se ocupa del acompañamiento en la zona central. El segundo estudio, en Allegro non troppo, está en forma tripartita. En las secciones extremas, es el juego de las notas dobles, ora con la mano derecha, ora con la izquierda, el que ha de desarrollarse con agilidad

Alberto Ginastera - Sonata nº 3 (en un movimiento), Op. 55

Las sonatas para piano constituyen unos de los más importantes apartados de la música de Ginastera. Por su valor intrínseco y por su proyección sobre otros compositores de su Argentina natal y de allende sus fronteras. Todavía hoy es posible constatar la influencia que tuvo. Cuando estamos en la era de Internet, es posible encontrar en sus redes una Sonata para piano en un movimiento de un compositor argentino, Christian Mazzuca, nacido en 1970, en la que se puede encontrar una clara evolución estilística a partir del lenguaje de Ginastera.
    Después de la espléndida Sonata nº 1, Ginastera tardó muchos años en volver a componer otra obra para piano en esta forma. Son muy ilustrativas las palabras del compositor, hablando sobre la Sonata nº 2: "La acogida otorgada a mi Sonata para piano nº 1, Op. 22, escrita en 1952, y la extendida popularidad que obtuvo muy pronto, es quizás la razón por la que tantos años la separan de esta, mi Segunda sonata, Op. 53, terminada en 1981. En medio compuse dos conciertos para piano, pero ninguna obra para piano solo. Tuve la sensación de que el momento para componer mi segunda Sonata había llegado cuando Mr. Gail W. Rector, presidente de la Music Society of the University of Michigan, sugirió que escribiera una obra importante para piano que tendría su estreno durante un festival que se celebraría en Ann Arbor en octubre de 1981. Compuse esta sonata durante el verano y el otoño de ese año en Formentor (Mallorca) y Ginebra. La primera Sonata estaba inspirada por la música de la Pampa argentina. Estuve inspirado de forma similar escribiendo la segunda Sonata, la cual sugiere la música del norte de mi país, de origen aymará y quechua (música no europea) con sus escalas pentafónicas, sus tristes melodías o sus alegres ritmos, sus quenas y tambores indios, así como sus melismáticos ornamentos microtonales."
La Sonata nº 3, Op. 55, en cambio, no se haría esperar y vería la luz sólo un año después. Fue compuesta por encargo de la Universidad de Michigan y es la última obra del compositor, unos meses antes de su muerte en Ginebra en junio de 1983. Es una breve pieza en un solo movimiento, Impetuosamente. Está dedicada a Barbara Nissman y fluye vigorosamente en torno a dos elementos temáticos principales, en los cuales convergen un lenguaje casi dodecafónico con ritmos indios de la región central de Argentina. En cuanto a su textura, es la de un piano fuertemente percutido, sin casi respiro contrastante, con las personalísimas armonías y combinaciones rítmicas del autor. Y de gran dificultad para los pianistas, por cierto. El hecho de estar escrita en un solo movimiento y ser éste de características no muy contrastantes ha hecho preguntarse a algunos estudiosos si Ginastera pensaba, tal vez, añadir otros movimientos a esta sonata. En todo caso, lo cierto es que, por falta de tiempo o porque realmente no quisiera hacerlo, la obra quedó tal como la podremos escuchar en el presente concierto.

Carlos Chávez - Tres preludios

Carlos Chávez (Calzada de Tacuba, México, 13-6-1899; Ciudad de México, 2-8-1978) es, junto a Ginastera y Villa-Lobos, uno de las más importantes compositores de Iberoamérica. Sus primeros profesores de música fueron su hermano Carlos y Asunción Parra. En 1910 lo fue Manuel M. Ponce, por entonces el más importante compositor de su país. Unos años más tarde estudiaría con Pedro Luis Ogazón. Muy pronto comenzó a componer pequeñas piezas. De espíritu autodidacta, desde los doce años estudió seriamente el Tratado de instrumentación y orquestación de Albert Guiraud y tuvo aún mejor método en el análisis de las partituras de los grandes maestros. En 1918 terminó de componer su primera sinfonía, la Sinfonía para orquesta. Realizó estudios formales en el Conservatorio Nacional de México, diplomándose en composición. Poco a poco fue siendo conocido por el público y vio publicadas algunas de sus obras. Se casó en 1922 con Otilia Ortiz, quien también había sido alumna de piano de Ogazón. Juntos hicieron una gira por Europa. En París, Chávez entabló amistad con Paul Dukas, quien le animó a seguir el camino nacionalista, siguiendo el ejemplo de Falla y Bartók en relación a sus respectivos países. Otra vez en México, el compositor desarrolló una importante tarea en la difusión  de la música contemporánea, dando a conocer a grandes compositores que hasta entonces no habían sido interpretados en su país, tales como Stravinsky, Bartók, Varèse, Schönberg y otros. Como la acogida a estas iniciativas no fue lo calurosa que era de esperar, Chávez se estableció en Nueva York, donde conoció a colegas como Aaron Copland y Edgar Varèse, quienes le introdujeron en los ambientes musicales del país. Su obra empezó a ser conocida en los Estados Unidos. En 1928 regresó a México para hacerse cargo de la dirección de la Orquesta Sinfónica Mexicana. Fue nombrado director del Conservatorio Nacional, donde enseñó composición y tuvo como discípulos a futuros destacados creadores como Silvestre Revueltas, Blas Galindo, y José Moncayo entre otros.
    Las más celebradas obras de Carlos Chávez fueron compuestas en la década de 1930, con títulos tan destacables como Sinfonía de Antígona (1933), Sinfonía india (1935), Chapultepec (1935), y Concierto para piano y orquesta (1938). De esa época son también los Diez preludios para piano, compuestos en 1937, tres de los cuales serán interpretados en el presente concierto. Son los números 1, Andantino espressivo, 5, Cantabile y 8, Vivo. En los tres se manifiesta una escritura muy simple, donde los acordes son escasos, y constantes, en cambio, las líneas melódicas. El lenguaje es próximo al de la Sinfonía india, aunque de mayor sencillez. Especialmente destacable es la utilización de la escala pentafónica en el Preludio nº 5, en el que dos desnudas voces, una en cada mano del pianista, entonan un diálogo de aire ancestral, cual si se tratara de dos primitivas flautas.

Heitor Villa-Lobos - Ciclo brasileiro

Heitor Villa-Lobos (Río de Janeiro, 5-3-1887; 17-11-1959), el compositor de mayor trascendencia que ha dado Brasil, es asimismo uno de los más prolíficos del siglo XX. Más de mil obras de todo tipo, en las que su fuerte personalidad, caracterizada por el exuberante sentido del color y del ritmo, emanado del no menos rico manantial de la música popular de su inmenso país, está siempre presente. Es verdad que la calidad de su producción no es siempre elevada, pero la espontaneidad de sus ideas prevalece y la hace atractiva. Su padre había sido su primer maestro, como él mismo relataba: "Me inicié desde la más tierna edad en la vida musical gracias a mi padre, aprendiendo con él a tocar en un pequeño violonchelo. (...). En su compañía solía asistir a ensayos de orquesta, conciertos y óperas, a fin de habituarme a la práctica del conjunto instrumental." Heitor se sintió pronto atraído por dos tipos de música, en apariencia contradictorias: la obra de Bach, por quien sentía auténtica veneración, y la música caipira, de origen folklórico. Esta última le motivó para estudiar a escondidas instrumentos de la música popular, tales como el  violão, o sea la guitarra, en portugués. El joven Villa-Lobos se unió a un grupo de seresteiros, con quienes tocaría en los más diversos lugares. A los dieciocho años decidió conocer otros estados del Brasil, tales como Espíritu Santo, Bahía y Pernambuco, donde se empapó de la inmensa riqueza de su folklore, anotando infinidad de temas a partir de los cuales compondría años después muchas de sus mejores obras. En 1907 estudia armonía con  Federico  Nascimento en el Instituto Nacional de Música. Continúa con su afán de conocer su país y recorre los estados de São Paulo, Mato Grosso y Goiás. Por otra parte, se dedica a analizar las obras de los grandes compositores, especialmente Puccini y Wagner, y a estudiar el  Cours de composition musicale de Vincent d'Indy.
Entabló amistad con el entonces joven compositor francés Darius Milhaud, en esa época agregado cultural de la embajada de Francia en Brasil. Los dos jóvenes compositores solían acudir a las macumbas, compartiendo la música de los chorões, y participaban asimismo en los famosos carnavales. También sería amigo de Artur Rubinstein, quien haría célebre la pieza Polichinelo de A prole do bebê del compositor, interpretándola como "propina" en infinidad de lugares del mundo.
En 1923 Villa-Lobos emprende viaje a París, donde da a conocer sus obras. Pese a una inicial reticencia, pronto su música causaría impresión. Especialmente sus Chôros, Serestas, los Tres poemas indígenas, etc. Años después era un compositor célebre en muchos de los centros musicales importantes del mundo. Los citados Chôros, las Bachianas brasileiras y tantas otras obras forman parte desde entonces del repertorio de infinidad de solistas y agrupaciones.
En cuanto a la música para piano, se puede decir que es de gran variedad y, a menudo, de notable calidad, a pesar de que Villa-Lobos no era pianista. No tiene obras de gran formato, tipo sonatas o variaciones, si no más bien piezas de pequeña forma o colecciones de ellas. Muy atractivas son las series de A prole do bebê, las Cirandas o las más de sesenta piezas de Guia prático. El Ciclo Brasileiro, compuesto en 1936, es una obra en la que se aprecia la plenitud del compositor en la manera de componer para el piano. Aquí no hay las limitaciones que en las primeras obras para el instrumento se podían apreciar. La primera de las cuatro piezas del ciclo, Plantio do Caboclo (Plantación del campesino) está en Sol bemol mayor y en tiempo Moderato. Toda ella está cantada con amplios y sonoros acordes de la mano izquierda en la zona central del piano, con la mano derecha llevando un invariable acompañamiento de acorde desplegado. La segunda pieza, Impressôes seresteiras (Impresiones de serenatas), está en Do sostenido menor y en Movimiento de valsa, Allegro non troppo. Junto a momentos de gran brillantez y virtuosismo, destaca la hermosa melodía Cantado e espressivo que es la esencia del fragmento. Evoca las serenatas que el propio Villa-Lobos daba durante su juventud en las noches de Río de Janeiro. Es, sin duda, una de las más afortunadas piezas de su autor. El tercer número del ciclo, Festa no Sertao (Fiesta en el Sertao), es un Allegro animato lleno de color y bullicio con sus acordes alternados y fórmulas virtuosísticas de todo tipo. Por último, la Dança do indio branco (Danza del indio blanco), con su virtuosidad en aire casi de toccata, es otra resplandeciente muestra de la maestría del compositor en el arte de recrear el colorido y la sensualidad de la música de su país.

      1. Andrés Sás (1900-1967)
      1. Himno y danza
      1. Eduardo Fabini Bianchi (1882-1950)
      1. Triste nº 2
      1. Mozart Camargo Guarnieri (1907-1993)
      1. Toada triste
      1. Juan Bautista Plaza (1898-1965)
      1. Sonatina venezolana
      1. Enrique Soro (1884-1954)
      1. La Hiladora
      1. Honorio Siccardi (1897-1963)
      1. El cosaco ansioso. Nº 1 de Estudios sobre bajos obstinados
      1. Manuel M. Ponce (1882-1948)
      1. Dos estudios para piano
      1. Alberto Ginastera (1916-1983)
      1. Sonata nº 3 (en un movimiento), Op. 54
      1. Carlos Chávez (1899-1978)
      1. Diez Preludios
      1. Heitor Villa-Lobos (1887-1959)
      1. Ciclo brasileiro

  1. Francisco Álvarez Díaz

    Hizo su debut con orquesta a la edad de 18 años interpretando el Concierto nº 1 para piano de Beethoven en el Sundome de Phoenix (EE.UU.), bajo la dirección de Eugene Lombardi. La prensa norteamericana escribió de su interpretación: "...la juventud y el carisma de Francisco Álvarez se ganaron al público desde el principio...".

    Los programas de este pianista de Madrid son ejemplo de todos los estilos del repertorio para piano, desde el clavecinismo hasta la música de nuestros días. Sus éxitos le has llevado por multitud de escenarios en España, Estados Unidos, Italia, Alemania, Centro América, Caribe, Brasil, Paraguay, Venezuela y Perú, donde sus interpretaciones de la música española y en especial de la americana, le han valido grandes elogios tanto de la crítica como del público asistente a las salas de conciertos. Algunas de sus actuaciones le han llevado a participar en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, ante el Embajador español en Estados Unidos, dentro del marco de los actos del Quinto Centenario del Descubrimiento.

    Ha resultado ganador de primeros premios en diversos concursos de la geografía americana: Phoenix, Pittsburgh, Pasadena. Ha colaborado como pianista de la Canton Symphony Orchestra (Ohio), Dallas Wind Symphony y Meadows Symphony Orchestra, actuando como solista con otras orquestas y agrupaciones. Ha realizado grabaciones para diversas emisoras de radio  americanas y para RNE en conciertos en directo y en los estudios de Televisión Española.

    Francisco Álvarez está en posesión de los títulos superiores de Piano y Música de Cámara del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, "Bachelor's Degree" por The Cleveland Institute of Music, con premio fin de carrera y el "Master's Degree" de la Meadows School of the Arts de Dallas (EE.UU.) donde estudia con el Maestro español Joaquín Achúcarro. También realiza estudios de postgraduado con el eminente pianista ruso Boris Bloch en la Folkwang Hochschule de Essen (Alemania).

    Actualmente reside en Granada y es profesor titular de piano en el Conservatorio de dicha ciudad.