Recital de canto y piano Conciertos de Mediodía

Recital de canto y piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Julia Ruiz Muñoz, soprano. Jorge Robaina, piano

R. SCHUMANN compuso en un mismo año, 1840, una enorme cantidad de canciones y los mejores de sus ciclos: Entre ellos, el titulado Myrthen (Mirtos) Op. 25, con 26 canciones: "El nogal" es la tercera, y "Eres como una flor" es la vigésimo cuarta.


J. BRAHMS compuso más de dos centenares de canciones desde 1851 a 1896, siendo así sus lieder el guión más completo para seguir su evolución. "Cada vez más ligero" es la segunda de las Cinco canciones Op. 105 (1886). "Serenata" es la primera de las Cinco canciones Op. 106 (también de 1886). "Noche de mayo" es la segunda de las Cuatro canciones Op. 43 (1864), y una de las más hermosas.


R. STRAUSS es autor de innumerables canciones, que compuso a lo largo de toda su vida y constituyen el último gran eslabón del lied germánico. "Allerseelen" (Día de difuntos) es el último de la Op. 10 (1885) y "Morgen" (Mañana) es el último de la Op. 27 (1894): Son dos canciones inolvidables.


E. GRANADOS permanece en la historia de la canción española, sobre todo, por su colección de Tonadillas al estilo antiguo, sobre textos de Periquet un tanto ripiosos pero que no carecen de gracia. Escritas entre 1912-1913, se inventa en ellas un casticismo de origen goyesco tan inverosímil como encantador. "La maja dolorosa" es el título de una trilogía con carácter muy apasionado.


E. TOLDRÁ es autor de un buen ramillete de canciones de concierto tanto con textos catalanes como castellanos (y en alguna ocasión, gallego). Entre los castellanos destaca la colección de Seis canciones publicada por José Porter (Barcelona, 1942), todas sobre clásicos españoles: "Madre, unos ojuelos vi" es la 2ª; "Cantarcillo", el precioso villancico de Lope al que también puso música Brahms en traducción de Geibel (Op. 91/2), es la 5ª; "La zagala alegre" es la primera.


X. MONTSALVATGE logró su primer gran éxito en 1946 con sus Cinco canciones negras, en las que aborda con maestría una suerte de antillanismo mezclado con la nostalgia del pasado español en aquellas tierras. El ciclo se inicia con "Cuba dentro de un piano", sobre un poema de Alberti, una de las canciones más finas del repertorio español. Es muy emocionante la "Canción de cuna...".