Recital de guitarra Conciertos de Mediodía

Recital de guitarra

  1. Este acto tuvo lugar el
Pablo Sáinz Villegas, guitarra

El intérprete nos ofrece en este recital una antología de obras para guitarra de temática granadina-alhambrista.

I. ALBÉNIZ editó hacia 1886 en la madrileña editorial Zozaya ocho piezas de carácter casticista como Suite espagnole Op. 47. Son un perfecto resumen de ese Albéniz despreocupado muy anterior a los logros de Iberia: La titulada Granada (Serenata) es la primera. Torre bermeja (Serenata) es la última de las 12 Piezas características editadas por A. Romero un poco después.


M. DE FALLA escribió una sola obra para guitarra, el Homenaje a Debussy de 1920 con el que el gaditano se sumó al "Tombeau" que dedicaron al francés en La Revue Musicale tras su fallecimiento en 1918. Falla toma el ritmo de la habanera, que era para los franceses sinónimo de ritmo español, y acaba con una cita de una obra "española" de Debussy, la "Soirée dans Grenade".


J. RODRIGO no es sólo el autor del célebre Concierto de Aranjuez (y de otras cuatro obras concertantes guitarrísticas). Tiene un importante ramillete de obras para guitarra sola, desde aquella Zarabanda lejana de 1926: Junto al Generalife es de 1959 y fue escrita para Siegfried Behrend, a quien está dedicada. Invocación y Danza es de 1962, se subtitula "Homenaje a Manuel de Falla" y está dedicada a quien la estrenó, Alirio Díaz: Está aquí incluida porque cita un pasaje de El amor brujo, y una falsa tradición sitúa este ballet en Granada, cuando en realidad es gaditano.


F. TÁRREGA es el compositor que reorganizó la técnica de la guitarra decimonónica y la introdujo de nuevo en las salas de concierto. Sensible a la moda "alhambrista", dejó en este género algunas de sus obras más populares, como Recuerdos de la Alhambra o el Capricho árabe de 1889 dedicado a Tomás Bretón.


A. BARRIOS, el compositor granadino amigo de Manuel de Falla, tiene una importante obra dedicada a la guitarra, a veces atribuida al uruguayo Agustín Barrios (y viceversa) por la manía de los intérpretes de no poner completo los nombres. Hijo del guitarrista cantaor y tabernero Antonio Barrios "el Polinario", asimiló de buena fuente las esencias del flamenco y dignificó con ellas un "alhambrismo" fuertemente castigado por el tópico.