Recital de guitarra Conciertos de Mediodía

Recital de guitarra

  1. Este acto tuvo lugar el
Fidel García Álvarez, guitarra

H. VILLALOBOS, el más conocido de los músicos brasileños de nuestro siglo, se interesó pronto por la guitarra, para la que escribió en su primera época una Suite popular brasileña (1908-1912) y el célebre Choro nº 1. En 1929, y por estímulo de Andrés Segovia -a quién están dedicados- escribió los Doce Estudios que forman parte del repertorio de todo guitarrista. En 1940 compuso Cinco Preludios para guitarra en los que el folklore nativo, siempre presente en su obra, ha sido perfectamente sintetizado.

Muchos intérpretes han sido y son también compositores, al menos de obras para el instrumento que tañen. Este es el caso de F. GARCÍA, que interpreta ahora su "Zorongo", una de las Cinco Piezas Españolas editadas por Real Musical en Madrid en 1997.

F. TÁRREGA es el compositor que reorganizó la técnica de la guitarra decimonónica y la introdujo de nuevo en las salas de concierto. Sensible a la moda "alhambrista", dejó en este género algunas de sus obras más populares, como Danza mora, Recuerdos de la Alhambra o el Capricho árabe de 1889 dedicado a Tomás Bretón.

G. SANZ, aragonés, publicó en 1674 en Zaragoza su célebre Instrucción de Música sobre la guitarra española y método de sus primeros rudimentos hasta tañerla con destreza. La guitarra era entonces de cinco cuerdas dobles, excepto la prima, y con otra afinación distinta a la actual. Han utilizado algunas de sus melodías autores como Pedrell, Falla o Rodrigo, y los guitarristas actuales toman, como hoy, diversas obras de la Instrucción para hacer las delicias del público.

  El arpa tuvo en España un intenso cultivo desde finales de la Edad Media hasta bien avanzado el siglo XVIII, y no solo como instrumento solista, sino como acompañante y -ya en el Barroco- como realizador del bajo continuo. En las arpas diatónicas hubo tañedores que consiguieron efectos cromáticos, como el célebre Ludovico cuyo estilo imita o "contrahace" una de las fantasías vihuelísticas del canónigo sevillano Alonso MUDARRA, quien ya incluye en sus Tres libros de música para vihuela (Sevilla, 1546) algún tiento especificando que es para "arpa u órgano".
  Luys de NARVÁEZ, granadino, fue músico de la emperatriz Isabel y del príncipe Felipe y publicó en 1538, en Valladolid, El Delphin, de música para vihuela. Las Diferencias, o variaciones, sobre vacas aluden a un bajo armónico procedente de un antiguo y famoso villancico pastoril, "Guárdame las vacas".
  L. BROUWER, insigne compositor cubano hoy afincado en nuestro país como Director de la Orquesta Ciudad de Córdoba, ha volcado gran parte de su catálogo en la guitarra, para la que ha escrito en todos los géneros musicales. Ha mezclado el espíritu cubano con un lenguaje moderno de gran efecto. Elogio de la Danza, escrita en 1964, es una de sus obras más celebradas.

I. ALBÉNIZ editó hacia 1886 en la madrileña editorial Zoraya ocho piezas de carácter casticista como Suite espagnole Op. 47. Son un perfecto resumen de ese Albéniz despreocupado muy anterior a los logros de Iberia. Algunas de ellas las vendió y publicó luego con otros títulos: Así, Cádiz se convirtió en "Célebre Serenata española", Op. 181, o Asturias y Castilla en el "Preludio" y "Seguidillas", respectivamente, de "Chants d'Espagne", Op. 232... En todo caso, estamos sin duda ante el Albéniz más popular y estas músicas siguen reteniendo toda su frescura.