Recital de clarinete y piano Conciertos de Mediodía

Recital de clarinete y piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Dúo Rubio-Benavides . Pedro Rubio, clarinete. Ana Benavides, piano

E. CHAUSSON, discípulo de Massenet en el Conservatorio de París y, sobre todo, de César Franck, compuso muy hermosa música de cámara. Una de las primeras obras, que quedó inédita a su temprana muerte, es este encantador Andante y Allegro para clarinete y piano, escrito y estrenado en 1881, año de una obra de más empeño, el Trío Op. 3.
S. BROTONS, compositor y director de orquesta barcelonés, es uno de los músicos españoles de su generación más prolíficos y más premiados. Autor de obras de gran poder de comunicación, adopta con frecuencia la forma sonata en un alarde de conjunción de estructuras clásicas y lenguaje moderno. La Sonata Op. 46 está fechada en Portland, U.S.A., el 25 de mayo de 1988, año en que la editó Clivis en Barcelona.
L. SLUKA estudió composición y dirección de orquesta en el Conservatorio y en la Academia de Música de Praga. Ha sido galardonado por sus composiciones de música para cine en los festivales de Cannes, Montevideo, Varsovia y Padua. La Sonata fue compuesta en 1956 originalmente para violonchelo. Gracias al encuentro del compositor con su compatriota Josef Horak (el virtuoso del clarinete bajo que revolucionó la concepción del instrumento y el responsable, además, de la ampliación del repertorio en más de quinientas obras con composiciones de autores como Hindemith, Messiaen o Stockhausen), hizo una versión especial para clarinete bajo editada en 1972. La obra se basa en una cantilena y está estructurada en dos movimientos: el primero se caracteriza por largas líneas en un estilo casi romántico; el segundo, como contraste, está lleno de energía y explora las posibilidades del instrumento, incluido el registro sobreagudo.
     C.M. VON WEBER se sintió atraído por el clarinete al conocer en Munich en 1811 al clarinetista Heinrich Bärmann, para quien compuso ese mismo año dos Conciertos y un Concertino e inició los trabajos del Quinteto para clarinete y cuarteto de cuerdas, Op. 34, que no terminó hasta 1815. En ese mismo año terminó los movimientos 2 y 3 del Gran Dúo concertante, Op. 48, que concluyó en noviembre de 1816. El título quiere subrayar la importancia de los dos instrumentos, que dialogan en igualdad de fuerzas y con la ambición de un gran virtuosismo.