Recital de piano Conciertos de Mediodía

Recital de piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Horacio Sánchez Anzola, piano

D. SCARLATTI es, con Boccherini, el italiano-español más importante del siglo. Maestro de la infanta y luego reina Doña Bárbara de Braganza, su arte en el clave del último barroco y del rococó influyó en toda Europa, pero especialmente en España. La Sonata K. 159 es una de las más conocidas, y su ritmo (6/8) sugiere tanto una giga como una siciliana.

MOZART compuso la Fantasía en Re menor, Kv. 397, en 1782 dejándola inacabada. Recuerda el estilo improvisatorio de C.P.E. Bach. Comienza con un breve Andante en arpegios, que conduce a un melancólico Adagio y a un breve y ligero Allegretto en Re mayor. Algunas ediciones añaden una coda de diez compases del todo superficial y poco satisfactoria.

BEETHOVEN compuso hasta cinco Rondós independientes, al margen de los que escribió para finalizar algunas sonatas. El Rondó en Sol mayor, segundo y último de los dos reunidos en la Op. 51, fue compuesto en 1801 y está dedicado a la condesa Lichnowsky.

Según Schumann, las cuatro baladas de CHOPIN tendrían un cierto carácter narrativo siguiendo las baladas poéticas del poeta emigrado Adam Mickiewitcz, pero lo cierto es que a Chopin no le gustaba excesivamente la nueva moda de la música programática y no dejó "instrucciones" al respecto. La cuarta, Op. 52, es de 1842 y fue publicada al año siguiente dedicada a la baronesa Rotschild. Chopin explora registros muy patéticos y anhelantes, y desde el punto de vista de la escritura, de gran refinamiento armónico, inaugura la última etapa estilística del autor, la de la madurez.

F. LISZT publicó en 1846 una doble versión de Tre soneti di Petrarca, una para canto y piano (S. 270/1) y otra para piano solo (S. 158). Debidamente reelaboradas, las piezas pianísticas fueron incluidas en el segundo de los Años de peregrinaje, el dedicado a Italia (S. 161/4, 5 y 6), tras haber dado forma definitiva a las canciones (S. 270/2). El Soneto 104 glosa aquel que comienza "Pace non trobo": "No encuentro paz y no he de hacer la guerra; temo y espero, ardo y sigo helado... En tal estado estoy, señora, por vos."

J. BRAHMS compuso en 1878 una serie de 8 Piezas para piano (Klavierstücke), Op. 76 y las dos Rapsodias Op. 79, inaugurando así, tras muchos años de silencio pianístico, su piano de madurez. La Rapsodia en Sol menor conquista al oyente desde sus primeras notas, el cruce de manos del intérprete y el tono heroico de la obra.

I. ALBÉNIZ consiguió con la Suite Iberia, compuesta en los primeros años del siglo XX, una obra maestra del nacionalismo musical español. Dividida a efectos de edición en cuatro cuadernos de 3 obras cada uno, El Albaicín abre el tercer cuaderno, publicado en 1907: Es una especie de nocturno sobre el bello barrio granadino.

Preludio al gallo mañanero (1926), dedicada a Ricardo Viñes, fue estrenada por J. RODRIGO en el Palacio Rothschild de París en el acto de imposición a Manuel de Falla de la Legión de honor francesa. Es una de sus obras pianísticas más felices, a pesar de lo temprano de su fecha, y el discípulo de Paul Dukas ya muestra esplendoroso su estilo personal.

PROKOFIEV escribió todavía joven muchas obras para piano que quedaron sin editar, aunque algunas fueron reelaboradas y publicadas más tarde en sus primeras obras con número de opus. Sugestión diabólica es la última de las Cuatro piezas Op. 4, publicadas en 1911, y una de las más célebres de su autor, que muestra su virtuosismo y su descaro sin inhibiciones.