Recital de violín y piano Conciertos de Mediodía

Recital de violín y piano

  1. Este acto tuvo lugar el
María Antonia Pons-Estel, violín. Juan Carlos Garvayo, piano

M. DE FALLA compuso en 1914, todavía en París y en vísperas de la primera guerra mundial, las Siete canciones populares españolas para canto y piano, uno de sus máximos acercamientos al folklore español, cuyas melodías cita textualmente. Es en el piano donde, en unión de letra y voz, logra una de sus obras más geniales. Inevitablemente surgieron inmediatamente las transcripciones, tanto las que sustituyen la voz por instrumentos como las que sustituyen el piano por la guitarra y hasta por la orquesta. La de violín y piano, autorizada por Falla, se debe al violinista Paul Kochanski y se editó con el título de Suite populaire espagnole.

FALLA compuso La vida breve en 1905, y la estrenó en 1913. Las dos Danzas españolas del Acto 2º han sido objeto de numerosos arreglos, y éste es de los más originales.

BARTÓK compuso las Danzas rumanas Sz. 56 en 1915 para piano solo. El gran éxito obtenido propició inmediatamente múltiples arreglos, uno orquestal del propio autor (Sz.68) en 1917, y algunos otros "autorizados", como el que hizo el violinista Székely para violín y piano editado en 1926. Son ejemplo perfecto de utilización directa del folklore que él mismo había recogido del pueblo: Aunque la ciudad en la que nació pertenecía entonces al Imperio Austrohúngaro, hoy está enclavada en Rumanía.

J. MASSENET es hoy recordado especialmente por sus óperas, algunas de tema español como Le Cid (1885) y Don Quichotte (1910). En medio, y entre otras, compuso Thais (1894), de la que se hizo pronto célebre este episodio titulado Meditación. Hubo inmediatamente multitud de transcripciones: Una, muy temprana, para violín y piano de A. Tonini. Hoy se interpreta la firmada por O.P. Marsick.

Capriccio (Ofrenda a Pablo Sarasate) es la única obra de RODRIGO para violín solo (1944) y fue estrenada por Enrique Iniesta, a quién está dedicada, en el Real Cinema de Madrid el 8 de enero de 1946. Fue un encargo de Radio Madrid para el centenario del nacimiento de Sarasate, cuyo virtuosismo extremado es en ella rememorado.

FRANCK compuso en 1886 su única Sonata para violín y piano como regalo de bodas al gran violinista belga Eugéne Ysaÿe, quien la estrenó y paseó luego por todo el mundo. Es una de las obras fundamentales del dúo violín-piano y ejemplo perfecto de la construcción cíclica que preconizaba su autor. Los cuatro movimientos, en efecto, están tejidos alrededor de una idea musical común, que se transforma y reaparece mostrando la maestría del autor en el arte del desarrollo. Es una obra maestra absoluta de inefable belleza.