Recital de piano Conciertos de Mediodía

Recital de piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Yaiza Clares, piano

BEETHOVEN compuso las tres Sonatas pianísticas que agrupó en el Op. 10 entre 1796 y 1798, aún en la onda del más pleno neoclasicismo. La Sonata en Re menor, en cuatro movimientos, es la más importante de las tres y muestra ya una madurez sorprendente, especialmente en el famoso "Largo e mesto" (Lento y triste) de melancolía bellísima. Recordemos que la siguiente es la Sonata en Do menor, la famosísima "Patética".

Según Schumann, las cuatro baladas de CHOPIN tendrían un cierto carácter narrativo siguiendo las baladas poéticas del poeta emigrado Adam Mickiewitcz, pero lo cierto es que a Chopin no le gustaba excesivamente la nueva moda de la música programática y no dejó "instrucciones" al respecto. Han de ser escuchadas, pues, con total libertad de fantasía por parte del oyente. La cuarta, Op. 52, es de 1842 y fue publicada al año siguiente dedicada a la baronesa Rotschild. Chopin explora registros muy patéticos y anhelantes, y desde el punto de vista de la escritura, de gran refinamiento armónico, inaugura la última etapa estilística del autor, la de la madurez.

I. ALBÉNIZ llegó con la suite Iberia, subtitulada "Doce impresiones para piano", a la madurez más absoluta. Tomando como punto de partida motivos de la tradición oral, casi todos andaluces, el pianista catalán logró lo que parecía imposible en España: Hacer arte universal sin renunciar a lo local. Publicado en 1907, el tercer cuaderno de Iberia reúne las piezas tituladas El Albaicín, El Polo y la única claramente no andaluza, Lavapiés. El Polo parte de la estructura del canto y danza flamencos del mismo nombre. Messiaen, que analizó la suite muchos años en sus clases, decía de esta pieza que era "genial y fatalista".

R. SHCHEDRIN, formado en el Conservatorio de Moscú, es uno de los más brillantes músicos soviéticos, sólo conocido en el resto de Europa tras el deshielo comunista. Buen pianista, con amplio sentido del humor, su Primer concierto para piano de 1954 ya mostró la habilidad y el oficio que no ha perdido a lo largo de su amplia carrera. En la que se incluyen, siguiendo la tradición de la Rusia decimonónica, algunas alusiones a imágenes españolas, como su ballet Carmen.