Recital de violín y piano Conciertos de Mediodía

Recital de violín y piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Florian Vlashi, violín. Julio Alexis Muñoz, piano

A. PÄRT es el más conocido de los compositores de Estonia, aunque empezó a serlo cuando en 1980 emigró a Viena, donde adquirió la nacionalidad austríaca, y luego a Berlín. Fratres (Hermanos) fue en origen (1977) una obra a tres voces y su título no tiene contenido extramusical, sino que se refiere al comportamiento polifónico de las voces: las dos agudas equidistantes, y la otra formando siempre acordes menores. Pärt hizo en 1980, por encargo del Festival de Salzburgo una versión para violín y piano, Fratres II, que estrenaron Gidon y Elena Kremer el 17 de agosto de ese año. Luego hay un Fratres III (12 violonchelos, 1982), Fratres IV (cuarteto de cuerdas, 1989), Fratres V (violín y cuerdas, reelaboración de Fratres II, 1991) y Fratres VI (cuerdas y percusión, 1993). Por ahora...

M. DE FALLA compuso las Siete canciones populares españolas para voz y piano en 1914. Once años después apareció, con el título de Suite popular española, una transcripción para violín y piano debida a Paul Kochanski, debidamente autorizada y aun alabada por el gaditano. El violinista alteró el orden original y suprimió una de las canciones, la "Seguidilla murciana".

ERIK SATIE, el gran agitador del mundo musical francés a comienzos de siglo, compuso su única obra para violín y piano en 1914. Tanto el título (Cosas vistas a derecha e izquierda, sin gafas) como los subtítulos, con alusión a formas clásicas deformadas por un adjetivo o similar (Coral hipócrita, Fuga a ciegas, Fantasía muscular), son suficientemente explícitos del juego provocador e iconoclasta.

M. RAVEL compuso en su juventud una Sonata para violín y piano en un solo movimiento (1897) que se publicó póstumamente. La que se conoció en vida como única Sonata para violín y piano, en Sol mayor, fue comenzada en 1923 y terminada en 1927, año en que la estrenó en la Sala Erard de París Georges Enesco con el autor al piano. Es su última obra camerística e impresiona la austeridad de medios y el manejo de los timbres individualizados y en conjunto. El blues central insiste en los influjos del jazz, perceptibles en otras obras del compositor.