Recital de guitarra Conciertos de Mediodía

Recital de guitarra

  1. Este acto tuvo lugar el
Marcos Martín, guitarra

A. RUIZ PIPÓ, compositor y pedagogo español muchos años activo en París, es autor de sugerentes obras para guitarra como esta Canción y Danza nº 1 en la que, al igual que Mompou en el piano, parte del contraste entre tensión melódica (canción) y rítmica (danza).

F. SOR presentó en París el 24 de abril de 1836, en una de sus últimas apariciones en público, esta Fantasía campesina que resume gran parte de sus aportaciones a la guitarra moderna de seis cuerdas: gracia y ligereza neoclásicas junto a tiernas melancolías prerrománticas. En aquel concierto tocó también a dúo con su amigo Dionisio Aguado.

G. GOMBAU, el músico salmantino luego brillante catedrático del Real Conservatorio Madrileño, evolucionó desde posturas nacionalistas a las más avanzadas, siendo considerado por los integrantes de la llamada Generación del 51 como su "hermano mayor". Las Tres Danzas de la Belle èpoque, fechadas en agosto de 1959 (Vals), julio de 1961 (Antillana) y agosto de 1961 (Marcha) integran con gracia las técnicas dodecafónicas en el marco rítmico de cada una de las formas elegidas. Fueron estrenadas y grabadas por Narciso Yepes.

H. VILLALOBOS, el más conocido de los músicos brasileños de nuestro siglo, se interesó pronto por la guitarra, para la que escribió en su primera época una Suite popular brasileña (1908-1912) y el célebre Choro nº 1. En 1929, y por estímulo de Andrés Segovia -a quién están dedicados- escribió los Doce Estudios que forman parte del repertorio de todo guitarrista. En 1940 compuso Cinco Preludios para guitarra en los que el folklore nativo, siempre presente en su obra, ha sido perfectamente sintetizado.

D. AGUADO, junto con su amigo F. Sor, inventaron un nuevo repertorio para la guitarra moderna de seis cuerdas simples. Autor de un conocido Método de guitarra que se tradujo al francés durante sus años en París, las variaciones sobre el Fandango son buena muestra de su arte.

C. DOMENICONI, guitarrista y compositor italiano, ha vivido varios años en Estambul y se ha dejado influir por la música turca, especialmente en la Suite Koyumbaba, que es una región del suroeste de Turquía y una palabra que también significa "pastor". Según J. Williams, que grabó la obra en 1988, "Domeniconi requiere que la guitarra sea afinada en Do sostenido menor, lo que hace que suene de una forma totalmente diferente de la afinación habitual y produce una sonoridad a la vez rica y exótica. Basada en la fantasía y variación, la música crece poco a poco a lo largo de las cuatro secciones de la obra, usando como un efecto hipnótico de la particular afinación de la guitarra para crear la intensidad y efervescencia musicales."