Recital de viola y piano Conciertos de Mediodía

Recital de viola y piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Jorge Hernández Iznaga, viola. Irina Rodríguez Trujillo, piano

L. BROWER, el bien conocido guitarrista y compositor cubano, desarrolla desde hace años su principal actividad en España como director titular de la Orquesta de Córdoba. Son frecuentes en su catálogo las Sonatas, a las que podríamos adscribir el título de una de sus obras orquestales: "La tradición se rompe... pero cuesta trabajo".

A. HONEGGER, con antecesores de Zurich, se integró totalmente en la música francesa, perteneciendo al famoso "Grupo de los Seis". Cuando escribe en 1920 su importante Sonata para viola y piano es ya autor de un Cuarteto y de dos Sonatas para violín y piano. La de viola es mucho más madura y obra esencial en el repertorio del instrumento.

P. HINDEMITH compuso abundante música camerística y concertante, especialmente para la viola, el instrumento que practicó. Entre las obras de signo más conservador, firmó en 1936 una Trauermusik (Música fúnebre) para viola y orquesta de cuerdas en cuatro movimientos de muy notable densidad lírica.

A. OLIVER, profesor y compositor aragonés activo en Madrid desde hace muchos años, es autor de un amplio catálogo con el que ha cosechado premios y prestigio. Ha firmado dos Soliloquios, el primero para oboe en 1980, y este para viola en 1994, estrenándolo Jorge Hernández en el madrileño Teatro Pradillo el 4 de Mayo de 1998. Su autor nos dice: Soliloquio II consiste en una invención donde he basado a toda costa la espontaneidad. Esta pieza se articula en un lenguaje que requiere una dosis de imaginación, sobre todo en lo que atañe a su agógica".

S. TSINTSADZE es compositor y violonchelista georgiano, profesor del Conservatorio de Tiflis y figura fundamental en el panorama musical de su país. Entre las danzas populares masculinas de Georgia destaca la conocida como Jorumi, que se baila acompañada por dos instrumentos de percusión.

A. GARCÍA CATURLA fue un compositor cubano muy dotado, discípulo de Nadia Boulanger en París y en el que se depositaron muchas esperanzas pronto malogradas por su temprana muerte. Prácticamente toda su producción musical parte de los ritmos afrocubanos, integrados con gran naturalidad en un lenguaje moderno muy eficaz.