Recital de violonchelo y piano Conciertos de Mediodía

Recital de violonchelo y piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Claudio Soriano, violonchelo. Mª Eugenia Palomares, piano

BEETHOVEN dedicó en 1796 al Rey de Prusia Federico Guillermo II las dos Sonatas Op. 5, consecuencia de su viaje a Berlín donde había tocado en la corte con el violonchelista Duport. Son las primeras de las cinco sonatas que dedicó al dúo de violonchelo y piano. En las dos primeras sustituye el tiempo lento central por un intenso Adagio introductorio. El instrumento de tecla (clave o pianoforte) es el que manda, aunque se inician diálogos muy interesantes con el violonchelo, diálogos que fructificarán en la espléndida Sonata 3ª Op. 69 (1808) y en las dos finales Op. 102 (1816).

Son siete las Sonatas para dos instrumentos compuestas por BRAHMS: las dos de violonchelo, las tres de violín y las dos finales para clarinete/viola, siempre con el piano de compañero. La Sonata en Mi menor, Op. 38, es la primera de las siete, y Brahms aún tantea las posibilidades del diálogo. Escrita en 1865 en Karlsruhe y dedicada al violonchelista Josef Gänsbacher, su primer movimiento es de estructura muy clara y amplio lirismo; el segundo, tras la decisión de suprimir el tiempo lento previsto, es una especie de minuetto muy a la manera de Schubert; el último, en forma de fuga, contrasta excesivamente con los dos anteriores tanto en la forma como en la fortísima energía desplegada.

J. NIN, nacido en Cuba cuando aún formaba parte de España y pianista de prestigio internacional, compuso un buen manojo de canciones recreando tanto lo popular (Montañesa) como las viejas canciones dieciochescas españolas. Al igual que sucedió con las Siete canciones populares españolas de su amigo Manuel de Falla, las de Nin fueron pronto arregladas para diversos instrumentos.

D. POPPER, nacido en Praga y por lo tanto ciudadano austríaco, fue uno de los mejores y más famosos violonchelistas de la segunda mitad del siglo XIX. compuso bastantes obras, casi todas ellas ligadas al violonchelo , y entre ellas cuatro conciertos. Desde 1896 estuvo unido como profesor al Real Conservatorio de Budapest, pero la Rapsodia húngara Op. 68 estaba ya publicada un par de años antes en Leipzig, respondiendo a tópico tan extendido como gustoso de oir.