Recital de canto y piano Conciertos de Mediodía

Recital de canto y piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Elena Valdelomar, soprano. Virginia Prieto, soprano. Francisco Luis Santiago, piano

El recital está organizado en tres partes muy diferentes: En la primera se nos proponen ocho canciones de concierto. En la segunda, cuatro dúos de ópera, además de dos arias para una voz sola. Y en la tercera, el decorado acoge unas páginas de zarzuela.

El lied germánico, casi siempre para una voz y piano, tiene gratísimos capítulos para dúos, tríos y cuartetos vocales. Las dos canciones de MENDELSSOHN son la 2 y la 4 de los Seis Duetos Op. 63 publicados en 1845. Las de SCHUMANN pertenecen al Album de canciones para la juventud, Op. 79, y a las cuatro Canciones de muchachas Op. 103, publicadas en 1851. En medio, tres canciones de DVORAK: La primera procede de sus Melodías bohemias Op. 55 (1880), y las otras dos de sus Duetos moravos Op. 29 (32), de 1876.

MOZART estrenó Las bodas de Fígaro, con libreto de Da Ponte basado en Beaumarchais, e el Burg de Viena en mayo de 1786. En "Deh vieni non tardar" Susana urge a su amado Fígaro a que se reúna con ella. En el dúo "Sull' aria" Susana y la Condesa traman una trampa al Conde enamoradizo. En "Porgi amor" la Condesa se lamenta de la inconstancia de su marido.

WEBER es, sobre todo, el autor de la ópera romántica Der Freischütz, estrenada en 1821 en Berlín, una de cuyas escenas más famosas es la que se canta hoy.

ROSSINI estrenó La Cenerentola (La cenicienta) en el Teatro Valle, de Roma en 1817. Era su espectáculo teatral nº 20, y su libretista, G. Ferretti, adaptó el célebre cuento de Perrault. El dúo es el primero de la obra y las dos hermanastras hablan de ellas mismas.

L. DELIBES, aunque más conocido como autor de célebres ballets (Coppélia, por ejemplo), es también autor de óperas y operetas muy celebradas. La orientalizante Lakmé fue estrenada en la Opera Cómica de París en 1883.

SOROZÁBAL estrenó La tabernera del puerto en el T. Tívoli de Barcelona en 1936, con libreto de F. Romero y G. Fernández-Shaw. Es uno de los últimos ejemplos de un género que declinaba.

BARBIERI, casi un siglo antes, había sido uno de los que consolidó el género moderno con Jugar con fuego (1851), o Los diamantes de la corona (1854). Tras el éxito de Pan y toros, en 1864, la carrera de Barbieri se coronó con El barberillo de Lavapiés, en 1874, uno de nuestros "clásicos".