Recital de contrabajo y piano Conciertos de Mediodía

Recital de contrabajo y piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Gabriel León, contrabajo. Ángel Gago, piano

S. KOUSSEVITZKY fue un eminente contrabajista y director de orquesta de origen ruso y, desde 1941, nacionalizado en Norteamérica, donde transcurrió casi toda su carrera. Compuso algunas obras, casi siempre para contrabajo, incluyendo un Concierto, y son muy apreciadas por el perfecto conocimiento del instrumento.

Greensleaves (Verdes praderas) es una antigua canción inglesa sobre la que han escrito variaciones muchos músicos desde el siglo XVI hasta nuestros días.

R. GLIER o GLIÈRE fue uno de los compositores soviéticos más influyentes en su país en la primera mitad del siglo desde su cátedra de Composición en el Conservatorio de Moscú y como Presidente de la Unión de compositores soviéticos. Su obra de creación se nutre de la tradición romántica y es tan abundante como desconocida. Al contrabajo ha dedicado su Op. 9 y las dos Piezas Op. 32, ambas en la primera década de nuestro siglo.

G. BOTTESINI fue uno de los músicos italianos más activos del siglo XIX en su triple faceta de contrabajista, director de orquesta y compositor. Como virtuoso del contrabajo recorrió todo el mundo en apoteósicas giras, ofreciendo obras propias sin más pretensiones que el lucimiento del instrumento y la seducción del público. Y su huella pervive a través del famoso Método de contrabajo que revolucionó la técnica del instrumento. Sus músicas, en un estilo ecléctico, conservador en el fondo y en la forma, están llenas de encanto y brillantez. Bottesini actuó muchas veces en España entre 1861 y 1871 tañendo y dirigiendo la orquesta de la Sociedad de Conciertos.

M. de FALLA compuso las Siete canciones populares españolas para voz y piano en 1914. Once años después apareció, con el título de Suite popular española, una transcripción para violín y piano debida a Paul Kochanski, debidamente autorizada y aún alabada por el gaditano. El violinista alteró el orden original y suprimió una de las canciones, la "Seguidilla murciana". Con este mismo esquema, Falla autorizó una transcripción para violonchelo y piano, debida a François Marechal. De ella deriva la que hoy cierra nuestro recital.