Recital de piano Conciertos de Mediodía

Recital de piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Ana Benavides, piano

I. ALBÉNIZ editó hacia 1886 en la madrileña editorial Zoraya ocho piezas de carácter casticista como "Suite espagnole" Op. 47. Son un perfecto resumen de ese Albéniz despreocupado muy anterior a los logros de Iberia. Algunas de ellas las vendió y publicó luego con otros títulos: Así, Cádiz se convirtió en "Célebre Serenata española", Op. 181 o Asturias y Castilla en el "Preludio" y "Seguidillas", respectivamente, de "Chants d'Espagne", Op. 232... En todo caso, estamos sin duda ante el Albéniz más popular y estas músicas siguen reteniendo toda su frescura.

BARTOK, extraordinario pianista, es autor de casi 300 piezas agrupadas en 28 números de opus, muy desiguales en extensión, dificultad e intención, pero todas valiosas. La Suite Op. 14 es de 1916 y fue estrenada 3 años más tarde por el compositor junto a sus Tres estudios Op. 18: Lejos de experimentaciones arriesgadas, es una de sus obras más logradas y su evidente encanto oculta un contenido muy elaborado e intenso, sobre todo en el lento final.

DEBUSSY que tenía adoración por su única hija nacida en 1906, compuso en 1908 un grupo de piezas para piano con esta dedicatoria: "Para mi querida pequeña Chouchou, con las tiernas excusas de su padre por lo que sigue." El título general (El rincón de los niños) y el de cada uno de los encabezamientos está en inglés, pues la niña tenía una instituriz inglesa, según la moda parisina de entonces. En esta música, Debussy no deja de ser irónico y es capaz de parodiar los eternos ejercicios de Czerny y Clementi (Doctor Gradus ad Parnassum), de jugar con los elefantitos de Chouchou (Jimbo's Lullaby), con la muñeca (Serenade for the Dolly) e incluso llega a reírse irreverentemente del comienzo del Tristán de Wagner (Golliwogg's Cake-walk), pieza esta última, por cierto, en la que además aparece por primera vez en la música culta un eco del ragtime, tan en boga por aquellos años en Norteamérica.

La isla alegre, recreación sonora de un cuadro de Watteau (L'embarquement pour Cythère), es de 1904 y una de las obras más "debussystas" del gran "Claudio de Francia".