Recital de violín y piano Conciertos de Mediodía

Recital de violín y piano

  1. Este acto tuvo lugar el
David Marco Galán, violín. Miguel Ángel O. Chavaldas, piano

TOLDRÁ fue un excelente violinista, además de cuartetista y director de orquesta. Para su instrumento, la obra camerística más importante son los Seis Sonetos, premiados en 1922 en el tercer Concurso Patxot. El título es muy ilustrativo, ya que cada uno de ellos parte de un soneto poético al que la música "ilustra". El Sonetí de la rosada (rocío, escarcha) es un "sonetillo" en octosílabos de Trinitá Catasús que canta la ternura del amanecer. Ave Maria, de Joan Alcover, es un solemne cántico crepuscular. Oració al maig, de Josep Carmer, es una meditación expresiva, no sin cierto dramatismo. La font, de J.M. Guasch, es pieza más alegre y de ritmo popular, delicadamente descriptiva.

BEETHOVEN compuso en 1802 tres nuevas sonatas para violín y piano que publicó al año siguiente como Op. 30. Entre ambos momentos, se sitúa el célebre episodio del verano de 1802 en la pequeña aldea de Heiligenstadt, cercana a Viena, con la primera gran crisis a causa de su sordera. Apenas nada de ello se delata en estas tres obras, salvo en el último movimiento previsto para la Sonata en La mayor, que el propio autor encontró excesivamente impulsivo y brillante y lo utilizó más tarde como final de su Sonata violinística más famosa, la nº 9 en La mayor "A Kreutzer", Op. 47, escribiendo para rematar la 6ª un Tema con variaciones más ingenuo y menos arriesgado.

DEBUSSY compuso al final de su vida una serie de sonatas (el proyecto era de 6, pero sólo logró terminar tres) reivindicando el pasado de los clásicos franceses y en un clima de gran emotividad nacionalista en los años de la primera guerra mundial. La de violín y piano es la tercera (1917), y el músico, ya muy enfermo, logró un milagro de fusión entre dos instrumentos tan dispares.

FALLA compuso las "Siete canciones populares españolas" para voz y piano en 1914. Once años después apareció, con el título de Suite popular española, una transcripción para violín y piano debida a Paul Kochanski, debidamente autorizada y aun alabada por el gaditano. El violinista alteró el orden original y suprimió una de las canciones, la "Seguidilla murciana".