Recital de piano Conciertos de Mediodía

Recital de piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Paula Coronas, piano

D. SCARLATTI, compuso durante los largos años al servicio de la corte española una enorme cantidad de sonatas para teclado, la mayoría en un solo movimiento, con el modesto título de "Ejercicios". En ellas el teclado barroco se libera, se tiñe de galantería y detalles rococós, y en muchas ocasiones prefigura lo neoclásico. En la corte española se tañía, como en todas partes, el clave, pero en ella hubo también pianofortes. En todo caso, tocadas al piano moderno suenan muy bien, tanto si son intimistas como aparatosas y brillantes.
LISZT publicó bajo el título de Años de peregrinaje hasta 36 piezas repartidas en tres cuadernos o años. Como suplemento al segundo año, dedicado a Italia, compuso un tríptico en 1859 basándose en músicas anteriores. Gondoliera parte de una canción de Cavaliere Peruchini; Canzone desarrolla otra canción de gondoleros, esta vez tomada del Otelo de Rossini; Tarantella, muy brillante y extensa, parte de una pieza de G. I. Cottrau.
PROKOFIEV, escribió su ciclo de veinte breves piezas, Visiones fugitivas, entre 1915 y 1917 inspirándose en unos versos de Constantin Balmont, de carácter simbolista. Se trata de verdaderos esbozos que alternan con obras cortas que no necesitan más desarrollo.
I. ALBÉNIZ reunió hacia 1886 ocho piezas de carácter popularista en la Suite española nº 1, Op. 47. Cádiz es la cuarta y una de las más encantadoras, perfecto resumen de ese Albéniz despreocupado anterior a los logros de la Suite Iberia. La publicó también con el título de "Serenata española" y en otra edición como "Saeta", aunque es más apropiado el subtítulo de la Suite: "Canción".
FALLA terminó en París su primera gran obra para piano, las Cuatro piezas españolas, en 1908, dedicándoselas a Isaac Albéniz. Andaluza es la última y un buen ejemplo del piano nacionalista español.
TURINA estrenó en 1917 tres estilizaciones o retratos de tres tipos de mujer española: La madrileña clásica, La andaluza sentimental y La morena coqueta. Más que una pequeña suite, que también lo es, Adolfo Salazar la describió como una especie de sonata, en la que La andaluza sentimental sería el tiempo lento, en forma de lied con cinco episodios: Los pares recrean aires y ritmos de la seguidilla y la guajira.
GRANADOS fue el justo ganador de un concurso convocado en 1903 por el director del Conservatorio de Madrid, Tomás Bretón, para que los alumnos de piano interpretaran en los últimos años piezas de virtuosismo españolas. El Allegro de concierto de Granados compitió con otros, entre ellos uno muy meritorio del joven M. de Falla, que logró un accesit.