(y III) Ciclos de Miércoles El cuarteto iberoamericano

(y III)

  1. Este acto tuvo lugar el
Cuarteto de Cuerdas de la Habana . Yamir Portuondo Garzón y Ángel Guzmán Corrochado, violín. Jorge Hernández Iznaga, viola. Diego Ruiz Conde, violonchelo

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NOTAS AL PROGRAMA
TERCER CONCIERTO
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No solo su música para Cuarteto de cuerda sino su obra, en general, es original. En realidad, aún nos queda mucho por descubrir en la inmensa producción de Heitor Villalobos. Pero de algo estamos seguros. En sus primeros cuartetos, incluso, no podemos partir de la obra J. Haydn, como exponente de referencia obligada en la cultura del género, porque los Cuartetos de cuerdas de Villalobos sorprenden por su forma poco convencional.
Impregnados por la música popular, fueron escritos por un instrumentista de cuerda que conocía profundamente los recursos de los instrumentos, lo que explota al exigirle al intérprete una preparación individual para ejecutar los complejos ritmos y los entretejidos contrapuntísticos característicos.
El primer cuarteto fue escrito en 1915 y su estreno tuvo lugar en la ciudad de Nova Friburgo (Rio de Janeiro), en ese mismo año.
En su primera incursión en el género, Villalobos reúne un conjunto de seis pequeñas piezas, alternadamente lentas y vivas que forman más una suite, que un cuarteto, en un sentido formal. Al ser el primero, su estructura es simple, pero ya se aprecian ideas que desarrollará en el resto de sus cuartetos.
La "Cantinela" en tiempo Andante, deja escuchar una canción en que la melodía es presentada por el primer violín, mientras que en el acompañamiento ocurren intervenciones en forma de imitación. "Brincadeira" es una especie de polca brasileña cuya melodía muestran los dos primeros violines acompañados en pizzicatto por la viola y el violonchelo. "El Canto Lírico" es un solo de viola expuesto con un contracanto del primer violín que termina por asumir la melodía principal para devolverla a la viola en la última sección. La "Cançoneta con tres pequeñas secciones, expone en sus dos partes extremas un ritmo obstinado en el violonchelo y viola, mientras que en su parte central aparece un tema que encontraremos en las Bachianas nº2, escrita 15 años más tarde. "Melancolia"alterna el canto entre el violonchelo y el primer violín exhibiendo el lirismo profundo típico de los movimientos lentos. La quinta pieza, "Saltando como un Saci" es una fuga rítmica con espíritu alegre, cuyo tratamiento se opone a las fugas de arquitectura grandiosa características del período barroco, época por la que Villalobos no escondía su fascinación.
Aunque la tendencia general de este compositor fue rechazar las formas tradicionales, hay que mencionar que al mismo tiempo no dejó de aludirlas.

Precisamente, entre los años 1930 a 1950 en Cuba, como en otros países latinoamericanos, hubo una corriente que combinaba lo nacionalista con el formalismo neoclásico, resultando de ello una producción musical que no eludía la raigambre popular.
Algunos compositores sin pertenecer a ese grupo, de manera independiente y años más tarde, desarrollaron algunos principios estético-musicales  que sirvieron  de base o fundamento para sus obras: la formulación de una música nacional y universal que parta del empleo de las formas tradicionales instrumentales de la música de cámara y sinfónica.
Este es el caso de Enrique González Mantici, creador cubano que destacó fundamentalmente como director de orquesta. Dos hechos lo sitúan como un importante músico en este campo. Entre 1952 y 1957 fue director musical de la compañía de ballet de Alicia Alonso y en 1960 ocupó el cargo de director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional.
La obra que hoy escucharemos, estreno en España, es un cuarteto que escribió dos años antes de su muerte, en 1974. Consta de tres tiempos en los que el autor muestra su dominio en el uso de recursos contrapuntísticos. Su primera parte, destaca por los cambios de compases y aires, desarrollando un pequeño motivo que conforma su idea melódica fundamental.
Su segundo movimiento, "Canto", es un Adagio lírico que exhibe sus posibilidades de canto, también a través de la elaboración de una idea melódica de poca extensión. Su última parte, "Allegro final", utiliza el cinquillo cubano y las típicas figuraciones sincopadas que encontramos en el "Son", género representativo de la música popular bailable cubana.
Si nos fijamos atentamente en la biografía de estos compositores, apreciamos que una mayoría cursó estudios con importantes personalidades musicales del ámbito europeo y norteamericano. El propio González Mantici estudió dirección de orquesta con Erich Kleiber. Otros estudiaron con Serge Koussevitzky. Muchos pasaron por el aula de Aaron Copland y en París, por la de la famosa pedagoga Nadia Boulanger.

Ya habíamos mencionado, en este sentido, el caso de Astor Piazzolla, en Argentina. De manera muy similar, Egberto Gismonti es un compositor brasileño, de formación clásica, pianista y guitarrista de vocación popular, que escribe una música que se mueve entre estas dos visiones esenciales que Gismonti domina a la perfección.
En su haber tiene varias obras que sirven de antecedente a la que hoy escucharemos, también en primera audición. Me refiero a trabajos como: Agua e Vino, Academia de Dança, Cançoes Futuristas, Carmo, que marcan una etapa importante en la creación de una música popular brasileña "culta".
Música para Quarteto de Cordas nº 5, posiblemente de 1992, es una pequeña pieza en la que se expone la refinadísima forma en la que el autor aborda la música popular brasileña. Aquí conjuga su experiencia como compositor, en el dominio de recursos formales y propios del tratamiento de un cuarteto de cuerda, con figurados sincopados, armonías por cuartas y quintas, que  le permiten a E. Gismonti el encuentro con contextos bien distintos.
Como guitarrista, tiene varias referencias en su obra. Una de ellas es el conocido compositor cubano Leo Brouwer. El propio Gismonti escribió por encargo Variations pour Guitare dedicada al guitarrista cubano.

Casi todos los guitarristas de prestigio internacional tienen en sus repertorios obras de Leo Brouwer y es que este importante compositor cuenta con una amplia discografía y grabaciones que contienen las obras escritas para este instrumento. Sin embargo, esta misma situación no ocurre en su restante producción.
Brouwer tiene, hasta el momento, tres cuartetos de cuerdas. El primero, que escuchamos en el ciclo escrito en 1961, a la memoria de Bela Bartok; el segundo, concebido en 1968 y el tercero de 1997, dedicado al Cuarteto de Cuerdas de La Habana que es la agrupación que hoy nos honra con su presencia.
Sin abandonar las formas tradicionales, Leo B. toma un motivo que le sirve de hilo conductor desde el primer movimiento, de corta extensión, pasando por los restantes en los que este motivo se transforma en caracteres diversos, incluso dentro de una misma parte, como ocurre en su tercer movimiento.
Sus rasgos de estilo ya se escuchan desde el inicio mismo. A pesar de que no renuncia a la tonalidad, el uso de disonancias, el interés por el color y las búsquedas tímbricas, el contraste entre lo rítmico y cantable, la presencia constante de sonoridades de arraigo popular sin que se escuchen temas concretos, hacen que este Cuarteto nos recuerde pasajes que percibimos en obras escritas 20 o 25 años después con  ideas estéticas que, en algunos casos, resultan diferentes. Su dedicatoria es muestra de la admiración que siempre sintió por el compositor húngaro al que rinde homenaje en varias obras, aunque no recurra directamente a palabras que nos sitúen ante tal evidencia.
Con Leo Brouwer, cerramos un ciclo que permite escuchar una parte de la muestra representativa de obras escritas para este ámbito instrumental en Iberoamérica.
Son muchas más las obras que forman parte de referencias obligadas, y serán otras tantas las que, a lo largo de los años, tendremos que considerar.
No olvidemos la oportunidad que la Fundación Juan March nos brinda, porque son estos los esfuerzos que mantienen una continuidad.

      1. Heitor Villa-Lobos (1887-1959)
      1. Cuarteto nº 1
      1. Enrique González Mantici (1912-1974)
      1. Cuarteto * *
      1. Egberto Gismonti (1947)
      1. Música para cuarteto de cuerdas nº 5 * *
      1. Leo Brouwer (1939)
      1. Cuarteto nº 1 (A la memoria de Bela Bartok)
  1. * Estreno absoluto