Recital de canto y piano Conciertos de Mediodía

Recital de canto y piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Angeles Cabrera Siverio, soprano. Ricardo González Almenara, piano

MOZART es autor de un buen puñado de canciones, pero una de las más interpretadas, la canzonetta Ridente la calma, está entre las dudosas: Al parecer, podría ser un arreglo o adaptación de Mozart de un original de Myslivecek. Sí es indudablemente mozartiana el aria Un moto di giogia, una de las que compuso para la segunda versión de Las bodas de Fígaro  (Viena, 1789) y cuya adaptación para canto y piano parece también de su mano.

RICHARD STRAUSS es el último gran cultivador del "lied", cuya tradición romántica asume y lleva a uno de sus más altos grados de expresividad. De sus Ocho Lieder Op. 10 (1885) sobre poemas de von Gilm, escuchamos hoy el primero (Zueignung), el tercero (Die Nacht) y el último (Allerseelen). Morgen es el último de los Cuatro Lieder Op. 27 (1894). Traum durch die Dämmerung es el primero de los Tres Lieder Op. 29 (1895). Algunos fueron orquestados por el propio autor.

RODOLFO HALFFTER comenzó a escribir algunas de las canciones sobre Alberti en 1925 a raiz de la concesión al poeta del Premio Nacional de Literatura. No las terminó hasta 1960, ya en México, donde se estrenaron al año siguiente. Son buen ejemplo de aquel movimiento de renovación de la cultura española que conocemos con los rótulos de Generación del 27 o de la República.

JOAQUÍN TURINA escribió en 1918 el Poema en forma de cantares, Op. 19, sobre versos de Campoamor. El ciclo se inicia con una Dedicatoria instrumental y le siguen cuatro canciones, de las que hoy se interpretan la primera, Nunca olvida... y la segunda, la más famosa, Cantares. Cuando tan hermosa os miro pertenece al Homenaje a Lope de Vega Op. 90, estrenado en 1935, y es la primera de las tres canciones del breve ciclo. Tu pupila es azul es la segunda de las tres canciones sobre Bécquer que Turina escribió en 1933 con el título de Tres Poemas Op. 81.


d PABLO SOROZÁBAL es uno de los últimos grandes cultivadores de la zarzuela. El recital termina con dos de sus más conocidas romanzas, la de Marola en La tabernera del puerto (Tívoli de Barcelona, 1936) y la de Ascensión de La del manojo de rosas (T. Fuencarral de Madrid, 1934).