(II) Conciertos del Sábado Integral de las sonatas para piano de Mozart

(II)

  1. Este acto tuvo lugar el
Mario Monreal, piano

Sonata en Mi bemol mayor KV 282

Escrita en Salzburgo en 1774 siguiendo el mismo impuso creador que las anteriores, dentro de la serie es la que posee una estructura más inusual: comienza con un adagio, dos minuetos aportan el toque de gracia y sensibilidad y después el allegro final, con su tema único, es breve y fugaz.

Sonata en Re mayor KV 284

Aunque conectada por los estudiosos con las Sonatas de Salzburgo, aparece separada de ellas en el tiempo y en el espacio. Escrita ya en Munich y conocida con el nombre de su comandatario von Dürnitz, muestra claramente el contacto de su autor con un ambiente musical nuevo y más rico. Mozart se muestra más sugestionado que nunca por el estilo galante de procedencia francesa, y ese influjo se manifiesta incluso en la sustitución del movimiento lento central por un rondeau en polonaise. La evolución de su escritura pianística, más rica, variada y difícil, junto a su evolución estilística, dan a esta Sonata una importancia bien reconocida. El propio Mozart debió tenerla en más estima, pues es la única que publicaría más tarde.

SONATAS DE PARIS

Una segunda serie de seis sonatas aparece entre 1777 y 1778, durante el curso de un viaje a París, son las Sonatas KV 309 a 311 y KV 330 a 333.

Seducido por la sonoridad de los pianos construidos por Stein e influido, al mismo tiempo, por la música de la escuela de Mannheim, que contaba con la mejor orquesta del mundo, Mozart enriqueció su escritura pianística e introdujo nuevos efectos orquestales.

Las Sonatas de París están llenas de un tono patético, pre-romántico, que testimonia la tristeza y decepción que acompañaron a Mozart durante su estancia en esta ciudad, otras tantas pruebas que marcaron en él una madurez decisiva.

Sonata en Do mayor KV 309

Sus movimientos extremos, que Mozart comunica haber terminado el 8 de septiembre de 1777, son la elaboración cuidadosa de una brillante improvisación. Sólo tiene que añadir un movimiento central, una especie de retrato musical del carácter de Rosa Cannabich, para dejarnos esta bella Sonata en la que los comentaristas han querido ver en algunos momentos la transposición pianística de ciertos efectos orquestales. El gran rondó es un momento feliz y sonriente con el estilo de un final de concierto.

Sonata en La menor KV 310

Compuesta en mayor de 1778, esta Sonata en una página dramática. A pesar de la nota sonriente de sus primeros compases, la atmósfera del andante sigue siendo extremadamente sombría. La misma emocionante intensidad la encontramos en el final, presto, que el episodio central no llega a relajar.

Fiel influjo de su estado de ánimo, de su íntima desesperación, esta música sobrecoge por su talante profundamente trágico. Esto hará que pase desapercibida en los medios musicales de París que sólo buscaban en la música un agradable pasatiempo.

      1. Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)
      1. Sonata nº 4 en Mi bemol mayor, KV 282 (189g)
      2. Sonata nº 6 en Re mayor, KV 284 (205b)
      3. Sonata nº 7 en Do mayor, KV 309 (284b)
      4. Sonata nº 8 en La menor KV 310 (300d)