(III) Conciertos del Sábado Integral de las sonatas para piano de Mozart

(III)

  1. Este acto tuvo lugar el
Mario Monreal, piano

Sonata en Do mayor KV 330

Compuesta en julio de 1778, meses después de la KV 310, sin embargo no cabe mayor contraste entre ellas. Esta es todo candor y gracia sonriente en sus movimientos extremos, mientras un clima de serenidad impregna el bellísimo andante cantabile que ocupa la posición central. Cabe cierta extrañeza ante el hecho de que fuera escrita poco después de la muerte de su madre, acaecida el 3 de julio de ese mismo año. Por lo demás, pese a su frágil e inocente apariencia y a su moderada dificultad pianística, es una pequeña obra maestra de singular perfección "donde cada nota está exactamente en el lugar apropiado" (Einstein).

Sonata en La mayor KV 331

Escrita en julio de 1778, es la tercera de las Sonatas de París. Sin duda la más conocida de las sonatas mozartianas, aunque sólo fuera por la popularísima marcha turca con la que finaliza.

Escrita al estilo francés, con una disposición de movimientos que en nada responde al esquema característico del allegro de sonata, ya que comienza por un andante con variaciones al que sigue un menuetto, para terminar con el rondó alla turca. No hay acuerdo entre los musicólogos para determinar el origen francés o alemán del tema. En lo que sí se coincide es en apreciar su belleza. Las variaciones, en su mayoría sólo cumplen la función de ornamentarlo. Parte del menuetto y el rondó tienen un claro antecedente en Gluck.

Innegablemente esta página popularísima responde al gusto por los temas exóticos en el teatro y la ópera de la época, ese gusto al que Mozart rendirá homenaje años más tarde escribiendo El rapto del serrallo.

Fue publicada en Viena en 1784.

Sonata en Re mayor KV 311

Publicada en París en 1778. Sigue a la 309, teniendo ambas características similares.

Arranca con un impetuoso primer movimiento, el andantino, posee una de las melodías más hermosas del autor y el último es un soberbio y ampliamente desarrollado rondó que, en opinión de los biógrafos más autorizados, es el primero de los grandes y verdaderamente logrados rondós para piano que nos dejara Mozart.

Sonata en Fa mayor KV 332

Compuesta en 1778, en fecha posterior a su encuentro en París con J.S. Bach, la obra muestra claramente esta influencia. Influjo que no pasa de esa especie de homenaje que supone utilizar algunos temas más o menos disfrazados. Mozart es ahora un compositor precozmente maduro y en posesión de un estilo personal, a quien no son precisamente ideas lo que le faltan. Es precisamente esta Sonata una de sus obras más rebosantes de inspiración y más personales. El adagio, de sencilla estructura binaria y proporciones moderadas, contrasta con la vasta y compleja arquitectura de los movimientos extremos, siendo el último de una inusitada brillantez. Pocos finales de Mozart, en sus sonatas, son tan difíciles y viruosísticos como éste.

      1. Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)
      1. Sonata nº 10 en Do mayor KV 330 (300h)
      2. Sonata en La mayor KV 331/300i
      3. Sonata nº 8 en Re mayor, KV 311 (284c)
      4. Sonata en Fa mayor KV 332