Recital de canto y piano Conciertos de Mediodía

Recital de canto y piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Glafira Prolat, soprano. Miguel Zanetti, piano

Por excepción, admitimos en estos conciertos un recital de arias de ópera aun a sabiendas de que el piano ha de cumplir un imposible, el de sustituir a la orquesta.

La primera de ellas es un aria atribuida a PERGOLESSI -el ilustre y malogrado autor de La serva padrona- sin tener constancia de que pertenezca a ninguna ópera concreta. Publicada en el siglo XIX por A. Parisotti, es muy frecuente oírla en recitales con piano: El "clima" es de ópera bufa, y con protagonista femenina que pone sus condiciones a su gentil galanteador.

También es muy frecuente en recitales la célebre aria de GLUCK, de su drama con música en 5 actos Paride ed Elena, de Calzabigi, estrenado en el Burg de Viena el 3 de noviembre de 1770: Es un aria amorosa típica de la ópera seria, es decir, la de asunto mitológico o de historia antigua, y muy dentro del llamado "estilo sensible".

La gloria de MOZART es haber logrado infundir en las vicisitudes de la ópera bufa la ambición y solemnidad de la seria. Buen ejemplo es el aria de presentación de la Condesa en el acto 2º de Le nozze di Figaro, con libro de Da Ponte según Beaumarchais, estrenada en el Burg de Viena el 1 de mayo de 1786: La conocida Rossina de El barbero de Sevilla se lamenta ahora por las infidelidades de su esposo el Conde.

Aunque se cante al final, en orden cronológico ocupa el siguiente lugar otro aria de presentación, la de Leonora, quien cuenta a su confidente Inés, al comienzo del cuadro segundo de Il trovatore (drama en cuatro partes de Cammarano y Bardare, según la obra de García Gutiérrez, estrenada en el Apolo de Roma el 19 de enero de 1853) su amor por un misterioso trovador a pesar de estar prometida al Conde de Luna. Tras el aria "nocturna", y suprimiendo un breve diálogo con Inés, se incluye también la cabaleta "Di tale amor che dirsi".

Tras este único ejemplo de ópera romántica, entramos de lleno en el mundo del verismo, con cuatro ejemplos muy relevantes. Pagliacci, drama en un prólogo y dos actos con libro del propio LEONCAVALLO estrenado en el teatro Dal Verme de Milán el 21 de mayo de 1892, retrata de manera cruda el mundo de la farándula callejera y los trágicos amores entre Nedda y su esposo Canio. Si el episodio más célebre de él es el Vesti la giubba que cierra el acto primero, el de ella, en la escena segunda, es esta canción que Nedda escuchaba a su madre cuando era pequeña y en la que rememora la libertad de los pajarillos y compite con ellos.

PUCCINI alcanzó con su cuarta ópera, La bohème (en cuatro cuadros, de Illica y Giacosa según la novela de Murger, estrenada en el Regio de Turín el 1 de febrero de 1896), un éxito memorable. La protagonista Mimí tiene dos intervenciones muy gustadas: Su presentación en el cuadro 1º (Mi chiamano Mimí), y la despedida de Rodolfo en el 3º, que es la que hoy se canta.

Turandot es la última ópera de PUCCINI, acabada por F. Albano (tres actos de Adami y Simoni según Gozzi estrenada en La Scala de Milán el 25 de abril de 1926). En el cuento oriental hay varios pasajes muy celebrados, especialmente en el acto tercero, que comienza con el Nessun dorma! de Calaf, el príncipe desconocido, y contiene el aria de despedida de la esclava Liù, dirigida a la cruel Turandot: "Tú, mujer de hielo, también lo amarás".

FRANCISCO CILÈA alcanzó con Adriana Lecouvreur (comedia-drama en 4 actos de A. Colanti, según la obra de Scribe y Legouve, estrenada en el Lírico de Milán el 6 de noviembre de 1902) una notable popularidad. Ambientada en el siglo XVIII, la protagonista es una actriz trágica de la Comédie Française que compite en amores con una vengativa duquesa. En su romanza de presentación, Adriana se muestra como la humilde esclava del genio del poeta, definiendo el papel del intérprete como intermediario entre el creador y el público.