Recital de guitarra Conciertos de Mediodía

Recital de guitarra

  1. Este acto tuvo lugar el
Nuria Mora, guitarra

ANTÓN GARCÍA ABRIL, el ilustre turolense, catedrático y académico, es autor de tres obras concertantes para guitarra y orquesta y de un buen puñado de piezas para guitarra sola, incluyendo la serie Vademecum, 24 obras que van "desde la iniciación al virtuosismo" (1987). La última por ahora es Dedicatoria, ofrecida en 1992 "a María Rosa y Tomás Marco" en el concierto que se organizó en el Teatro Monumental de Madrid -donde la estrenó Gabriel Estarellas- con motivo del 50º aniversario del compositor madrileño.

FERNANDO SOR es uno de los mejores representantes de la pintura neoclásica y del primer romanticismo. El Gran Solo op. 14 es su primera sonata para guitarra, editada hasta 4 veces en vida (la primera vez en París hacia 1810). Es uno de los pocos ejemplos de su primer período, el español, y asombra su madurez.

AGUSTÍN BARRIOS fue un importante guitarrista y compositor uruguayo (a veces, en los programas de concierto, se le cita como A. Barrios, propiciando la confusión con su contemporáneo Angel Barrios, granadino y también autor de obras para guitarra) que trasladó al instrumento el clima de la música de salón, tanto la criolla como la internacional. Julia Florida es una barcarola muy tierna, mientras que El último trémolo participa también del concepto de "estudio" guitarrístico.

MARLOS NOBRE es un brasileño que aprovecha la herencia guitarrística de Villalobos y conecta ya con las nuevas corrientes europeas, especialmente en sus cuatro Momentos, aunque las audacias del primero van remansándose a medida que avanza la obra: Hoy se interpreta el 4º.

JOAQUÍN RODRIGO no es sólo el autor del célebre Concierto de Aranjuez (y de otras cuatro obras concertantes guitarrísticas): Tiene un importante ramillete de obras para guitarra sola, desde aquella Zarabanda lejana de 1926. El Fandango y el Zapateado son la primera y última de las Tres piezas españolas de 1954 que el autor dedicó a Andrés Segovia.

MANUEL DE FALLA escribió una sola obra para guitarra, el Homenaje a Debussy de 1920 con el que el gaditano se sumó al "Tombeau" que dedicaron al francés en La Revue Musicale tras su fallecimiento en 1918. Falla toma el ritmo de la habanera, que era para los franceses sinónimo de ritmo español, y acaba con una cita de una obra "española" de Debussy, la "Soirée dans Grenade".

ANTONIO JOSÉ, seudónimo del burgalés Antonio José Martínez Palacios, compuso en 1933 una importante Sonata para guitarra en 4 movimientos. Importante no solo por la belleza de su música, sino porque desde hacía muchos años la guitarra no recibía una obra de estructura clásica y de esta envergadura. Hoy solo escuchamos el primer movimiento, un "Allegro moderato" que responde plenamente al título.

CASTELNUOVO-TEDESCO, italiano-americano, es uno de los compositores recientes que con más constancia respondió al estímulo de Andrés Segovia, ávido de obras nuevas para guitarra. El Capricho diabólico, de 1935, es una de sus páginas más célebres y está escrito en homenaje al violín "diabólico" de Paganini, que era también buen guitarrista.