Recital de piano Conciertos de Mediodía

Recital de piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Miguel Ituarte, piano

BEETHOVEN escribió la Sonata nº 28 Op. 101 en 1816 y se la dedicó a su discípula Dorotea von Ertmann. Aunque no es obra que pueda incluirse en el tercer período, sí posee multitud de rasgos que la unen a él, ya que anticipa calidades peculiares de sonatas sucesivas. Sus rasgos distintivos son la espontaneidad de inspiración, la libertad de la forma, lo fluctuante de la tonalidad y la habitual alternativa en Beethoven entre la melancolía y la tristeza, el ensueño y la enérgica decisión de vencer desalientos.

CHOPIN compuso el Scherzo Op. 54 en 1842 y fue publicado al año siguiente dedicado a sus discípulas las hermanas Caramant: la edición alemana, a Jeanne, y la francesa a Clothilde. Más reposado, menos virtuoso y atormentado, Chopin explora en él una cierta melancolía nostálgica, con recuerdos de valses y barcarolas. Como el Rondó, también el Scherzo procede de la sonata clásica, pero en el primer romanticismo vive una doble vida: como uno de los tiempos de una obra grande, y como pieza independiente, más desarrollada y de rápido impulso rítmico ternario. Oiremos en este concierto el último de los 4 que Chopin compuso.

BARTÓK solo escribió una Sonata para piano, y lo hizo en enero de 1926, año en que la estrenó. Es una de sus obras más importantes en el inicio de su madurez y sigue conmoviendo por la impresionante unidad formal, la aspereza de su juego percutido y el rigor y novedad de su organización interna. Música típica del movimiento de "retorno" o neoclasicismo de la época de entreguerras, Bartók no mira hacia atrás, sino hacia adelante, dejando un modelo, más tarde remachado en la Sonata para dos pianos y percusión, sumamente apreciado por los compositores de mediados de siglo.

ALBÉNIZ consiguió con los cuatro cuadernos de tres piezas cada uno englobados en la Suite Iberia (1906-1908) su obra maestra y una de las cimas del piano español. "El Albaicín", la primera obra del tercer cuaderno, recrea el paisaje y embrujo del popular barrio granadino, apoyándose en el ritmo de la bulería.