Recital de piano Conciertos de Mediodía

Recital de piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Mª José Vidal, piano

Tras más de diez años de silencio pianístico, y cuando todo el mundo, y el propio autor el primero, daba por concluida su obra compositiva, BRAHMS inició con estas obras cortas pianísticas de la Op. 116 su última y prodigiosa andadura. Estamos en 1892, y en este mismo año compondría las piezas Op. 117, 118 y 119. Es posible que algunas de las 20 obras cortas para piano que contienen estas cuatro series sean obras anteriores ahora reelaboradas. En concreto, y ciñéndonos esclusivamente a estas Piezas de fantasía Op. 116, la primera de ellas, el Capriccio. en Re menor, ha sido reiteradas veces puesto en conexión con el estilo de la Balada Edward, la primera de la Op. 10, también en Re menor. Igualmente se ha recordado que la primera utilización del término Intermezzo, ahora el predominante en estas piezas cortas del período final, se estableció en la tercera de las Sonatas, aunque con distinto carácter que los de ahora. Pero aunque así fuera, aunque se tratara de obras antiguas ahora reelaboradas -lo que está por demostrar-, no cabe duda de que el ya anciano compositor resume en este piano final toda su sabiduría y experiencia en un arte simple, reconcentrado, interiorizado, desdeñoso del más mínimo artificio y de cualquier efectismo que no provenga de la misma música.

CHOPIN escribió tres Sonatas para piano, las dos primeras en 1828 y 1839 respectivamente. Aunque mostró preferencia por las formas cortas o de duración media, en moldes formales más sencillos y libres, las tres Sonatas muestran un ambicioso objetivo, el de acomodar las formas clásicas al temperamento romántico. La primera es aún obra de juventud, pero en las otras dos Chopin consiguió dos obras maestras, aunque de signo muy distinto: la segunda Sonata es trágica y reconcentrada, con su famosa Marcha fúnebre como tercer movimiento. La tercera y última sonata pianística es obra de 1844, cuando se fraguaba la ruptura con George Sand y la enfermedad que acabaría con su vida. Y, contrariando las vicisitudes personales del tiempo en que fue concebida, es una obra repleta de energía, muy vitalista, salvo en el tercer tiempo, un lento atormentado y ensoñador.