Recital de guitarra Conciertos de Mediodía

Recital de guitarra

  1. Este acto tuvo lugar el
Raquel Escobar, guitarra

JOAQUÍN TURINA escribió 5 obras para guitarra; el Homenaje a Tárrega es la última, de 1932, y su contenido está muy explícito en el título.

SILVIUS LEOPOLD WEISS fue un extraordinario tañedor de laúd que sirvió en la corte de Dresde. Es muy frecuente que sus obras las interpreten también los guitarristas, y con buenos resultados sonoros.

Lo mismo ocurre con las pocas obras que destinó al laúd J.S. BACH. La Partita o la Suite en do menor BWV 997 fue escrita en Leipzig hacia 1737-1741 y contiene los movimientos típicos de las suites barrocas que él mismo destinó a otros intrumentos solistas.

John Dowland fue lutista y compositor inglés que anduvo por toda Europa y acabó siendo músico de la corte danesa y, al final, de la inglesa. Autor de numerosas obras polifónicas y de canciones, su obra para laúd sólo muestra el estilo barroco en sus comienzos.

Otra obra de Joaquín Turina, esta vez el celebrado Fandanguillo de 1926, nos retorna al repertorio guitarrístico tras el breve paso por el laúd barroco.

El venezolano ANTONIO LAURO encontró en el vals  -danza internacional, pero con acentos típicos del pasado criollo- una forma breve que le permitió escribir encantadoras piezas para guitarra, hoy muy apreciadas.

JOAQUÍN RODRIGO no es solo el compositor del celebérrimo Concierto de Aranjuez, sin duda el más popular de los conciertos para guitarra en toda la historia de la música. Este Fandango de 1954 nos muestra su irónica y encantadora visión de la danza popular.

PONCE, el eminente compositor mexicano, escribió abundantes obras para guitarra estimulado por el arte de Andrés Segovia. Su Preludio, Balleto y Giga está dentro de la rememoración del pasado en el clima del neoclasicismo que floreció entre las dos guerras mundiales.