Recital de piano Conciertos de Mediodía

Recital de piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Lidia Tous Mayoral, piano

DOMENICO SCARLATTI compuso durante los largos años al servicio de la corte española una enorme cantidad de sonatas para teclado, la mayoría en un solo movimiento, con el moderto título de "Ejercicios". En ellas el teclado barroco se libera, se tiñe de galantería y detalles rococós, y en muchas ocasiones prefigura lo neoclásico. En la corte española se tañía, como en todas partes, el clave, pero en ella hubo también pianofortes. En todo caso, tocadas al piano moderno suenan muy bien, tanto si son intimistas (Sonata 149 en la numeración de Kirkpatrick, 913 en la de Longo) como aparatosas y brillantes (Sonata 209 y 428, respectivamente).

J.S.BACH compuso varios Preludios y Fugas para tecla antes de abordar sus dos grandes series de "El teclado bien templado" en cada uno de los tonos de la nueva escala temperada. La obra que hoy se interpreta es probablemente de su etapa en Weimar, aunque su fecha oscila entre 1708 y 1717. La fuga, en todo caso, tiene una versión aún anterior, la catalogada como BWV 944.

I. ALBÉNIZ llegó a la cumbre de su pianismo con las doce piezas de la Suite Iberia, compuestas en los primeros años de nuestro siglo y los últimos de su vida, y editadas en cuatro cuadernos de tres piezas cada uno. El tema andaluz es el que predomina, y Almería, la pieza más desarrollada del 2º cuaderno, se desenvuelve alrededor de la taranta, una danza almeriense que alterna con la copla central. "Debe tocarse -dijo el autor- de una manera indolente y tranquila, pero con ritmo".

F. MOMPOU escribió desde 1921 hasta casi el final de sus días quince Canciones y Danzas, trece de ellas para piano, otra para guitarra (la 13) y la última para órgano. En ellas alió el lirismo de la canción y el ritmo de la danza. Muchas se inspiran en el folklore catalán. Pero la 6ª, una de las más famosas (1942) y la nº 14, última de las pianísticas (1979), se basan en ideas originales.

DEBUSSY compuso el tríptico Estampas en 1903, en su etapa central más productiva en el piano, que casi siempre parte de sugerencias visuales y auditivas de mundos relacionados también con poemas y viajes imaginarios. Pagodas rememora la música javanesa escuchada en la Exposición Universal de París en 1889. Una tarde en Granada es la evocación de esa España imaginada que tan real pareció a los más preclaros músicos españoles (Falla utilizó una de sus ideas en el Homenaje a Debussy). Jardines bajo la lluvia recrea su propia experiencia, con cita de canciones infantiles en un pianismo suntuoso y sugerente. El tríptico fue estrenado en 1904 por el pianista español Ricardo Viñes.