(I) Ciclos de Miércoles Ars Gallica: un siglo de música de cámara francesa

(I)

  1. Este acto tuvo lugar el
Víctor Ambroa y Antonio Cárdenas, violín. Iván Martín, viola. John Stokes y Jorge Pozas, violonchelo

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PRIMER CONCIERTO
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Georges Onslow (1784-1853)
Quinteto núm. 15 en Do menor, opus 38  la bala" o "Accidente de caza"
Compuesta en 1829. Duración aproximada: 26'.
El prólogo a la música de cámara francesa lleva el nombre de Georges Onslow, el "amateur distinguido" según François Fétis, o "el Beethoven francés", al decir de sus admiradores. Descendiente de una familia aristocrática, nieto del primer conde Onslow, fue un músico apreciado por Berlioz, Schumann y Mendelssohn. En él la tradición de la música de cámara alemana encuentra una prolongación natural y, lo que es más sorprendente, abundante, bien es cierto que en suelo francés. Sólo por eso es el precursor de esta historia.
De entre todas sus composiciones quizá sea el Quinteto núm. 15 la más divulgada y la más popular de su tiempo, en buen parte debido a su sentido descriptivo y a la insólita historia que la configura. Jacques E. Halévy la relató en 1855 a partir de los datos facilitados por el propio compositor: "La vida de Onslow podría haber transcurrido de forma serena y acomodada si no llega ser por un serio accidente que interrumpió su trabajo creativo. A pesar de llevar una vida de artista, que él mismo se había impuesto, no renunció a los placeres propios de un caballero inglés. En París, se dedicó completamente a la música, a sus composiciones y a su publicación. Cuando llegaba el otoño se convertía en un cazador apasionado."
1829, se organizó una cacería en su honor en la localidad vecina de Nevers. Se planteaba como una empresa arriesgada, cargada por el peligro, pues se buscaba a un viejo verraco salvaje que había sido perseguido sin éxito durante varios días. El día de la caza, Onslow, vestido con el equipo de caza, se unió a sus amigos. Como no olvidaba nunca la composición siempre llevaba un pequeño libro con papel de música para apuntar los temas que pudieran surgir en su imaginación, incluso a mitad de la cacería. Por entonces, Onslow, ya había comenzado a perfilar su último quinteto.'
ó al lugar asignado y esperó a que el verraco pasara cerca de él. Pero pronto, en medio de la maravillosa tranquilidad del bosque, sus pensamientos se dirigieron a la composición. Olvidando la presencia de otros cazadores, penetró en la profundidad del bosque donde encontró un árbol partido. Se sentó sobre el tocón y comenzó a escribir. De repente sonó un tiro y Onslow cayó a tierra, sangrando.'

'Durante algún tiempo, su vida colgó de un hilo, pues la herida era profunda y las lesiones internas severas. Una bala le había rasgado el oído y se había alojado en su cuello. Como no pudo quitarse, Onslow llevó consigo, el resto de su vida, el recuerdo desafortunado de este día terrible. El oído quedó dañado y gradualmente perdió la audición. El sufrimiento fue largo y doloroso, aunque logró mantener el coraje, reponerse a la tragedia, consolando, incluso, a su nerviosa esposa, niños y amigos. La música le ayudó en su cura, aminorando la angustia y sirviendo de compañía en las noches de vela. Para mantenerse ocupado y tranquilizar a su familia se impuso la tarea de terminar el nuevo quinteto, componiendo mientras la fiebre le atenazaba y añadiendo nuevos apuntes durante los momentos de tranquilidad. En recuerdo de su tragedia, Onslow incluyó detalles descriptivos en varias partes del trabajo. Por eso [se ven las peripecias de la caza en el primer movimiento y] aparecen títulos [en el Minuetto] como "El dolor" o "La fiebre y el delirio". El Andante recuerda "La convalecencia", mientras el Final describe "La recuperación". Su decimoquinto quinteto es una de sus mejores obras".
El accidente de Onslow ayudó a promocionar la obra y a incrementar el interés público por su música de cámara. En julio de 1830 se anunció la edición completa de los cuartetos y quintetos de Onslow. Todo un lujo.

Édouard Lalo (1823-1892)
Cuarteto de cuerda en Mi bemol mayor, opus 45
Compuesto entre 1856 y 1859. Estrenado en abril de 1859, por el Cuarteto Armingaud formado por Jules Armingaud y Mas, violines; Édouard Lalo, viola, y Léon Jacquard, violonchelo. Revisado por el compositor en 1883. Se reestrena el 27 de diciembre de 1884 en la Société National de Musique. Editado por Maho en colaboración con Breitkopf & Härtel, en 1858. Duración aproximada: 26'

Tras la aventura camerística de Onslow y el entusiasmo de sus fieles, la creación francesa apenas se interesa por la música de cámara. Visto en la distancia, el trabajo de "el Beethoven francés" adquiere una importancia singular. Las opiniones menos entusiastas, siempre a vueltas con el carácter diletante de su obra, apenas se atreven a negar la singularidad del trabajo de un precursor que, bien es cierto, se enfrasca involuntariamente en una aventura todavía apenas vindicada. Onslow escribe por admiración hacia los grandes maestros de la causa romántica antes que por compromiso o deseo de inventar una tradición de cámara francesa. Su trabajo apenas deja rastro y su nombre no pasa de ser una curiosidad. Seguro que para muchos de los que atiendan a este ciclo incluso un descubrimiento.
Han de pasar tres décadas para que Édouard Lalo escriba su Cuarteto de cuerda, opus 45. Aquí el panorama es radicalmente distinto pues el trabajo asienta las bases del género en Francia y otorga a su autor la autoridad suficiente como para que alcance a incorporarse a la Société National de Musique con el prestigio de un pionero. El esfuerzo y, sobre todo, la originalidad están detrás de esta obra que inevitablemente ha de partir de modelos alemanes, de Beethoven en particular. Nos interesan de ella ciertos rasgos distintivos. Por ejemplo, la viveza rítmica del primer movimiento, en el que hay ecos de otro avanzado de la creación instrumental francesa como Berlioz, quizá un sustrato español en el tercero y, ante todo, un sentimiento que se torna patético llegando al final y que encuentra un momento excepcional en el segundo movimiento. La realización de esta parte es apenas creíble en el ambiente poco propicio de la Francia de mediados del XIX. Pero ahí está este inspirado fragmento de música que habla entre iguales con muchos otros escritos por Beethoven y que supone una cima creadora que no encontrará parangón hasta 35 años después con el Cuarteto de César Franck.
No hay que decir que la crítica del momento, fiel a los dictados más íntimos del oficio, sabrá valorar esta creación considerándola "metafísica musical, búsqueda armónica llevada al extremo, sutilezas rítmicas excesivas" (E. Roche, en La Presse Musicale del 1 de mayo de 1859), incidiendo especialmente en el "Adagio nuboso, la armonía trabajosa y atormentada, la concepción indecisa y vaga". Es fácil comprender que las obras de cámara de Lalo se conocerán antes en Alemania que en Francia.

      1. Georges Onslow (1784-1853)
      1. Quinteto nº 15 en Do menor, Op. 38, "de la Bala" o "Accidente de caza"
      1. Edouard Lalo (1823-1892)
      1. Cuarteto de cuerdas en Mi bemol mayor, Op. 45 (revisión 1883)