4/6 Ciclos de Miércoles Shostakovich: integral de los cuartetos de cuerda

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  1. Este acto tuvo lugar el
Cuarteto Picasso . David Mata y Ángel Ruiz, violín. Elizabeth Gex, viola. John Stokes, violonchelo

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NOTAS AL PROGRAMA
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Cuarteto núm. 10 en La bemol mayor, Op. 118
Fecha de composición: julio de 1964
Duración aproximada: entre 22 y 23 minutos
Fecha del estreno: Moscú, 20 de noviembre de 1964
Referencias: La ejecución de Stepan Razine

Esta vez no tardó mucho en volver a escribir un nuevo cuarteto: menos de dos semanas después de dar el carpetazo al Núm. 9, comenzaba a trabajar en el siguiente. La premura se puede entender por el hecho de que Shostakovich, un exprimidor del tiempo casi compulsivo, no necesitaba sentarse a pensar las cosas dos veces; sencillamente, cuando disponía de tiempo, lo cual iba siendo más difícil porque cada vez tenía que atender a más compromisos, planificaba rápidamente su trabajo y lo ejecutaba. La composición del Cuarteto núm. 10 es un buen ejemplo de ello: en el mes de julio fue invitado a pasar unas vacaciones en la casa que la Unión de Compositores poseía en Dilishan, en Armenia, y allí, "descansando", en once días, del 9 al 20 de julio, Shostakovich  lo dejó acabado. Trabajó, como siempre, muy rápido, pero esta vez batió sus propios record, pues al mismo tiempo estuvo preparando materiales para la composición de una obra de considerable envergadura dramática, La ejecución de Stepan Razine, sobre un texto de Yevgueni Yevtushenko, con quien ya había colaborado en su Sinfonía núm. 13 (12). Esta magnífica pieza habría de quedar lista para que Kiril Kondrashin la estrenara a finales de año, con muchísimos problemas para su montaje definitivo. Eso sucedía en el mes de diciembre, es decir, al poco tiempo de producirse, en la misma sesión, el estreno de los Cuartetos núms. 9 y 10, por supuesto con el Cuarteto Beethoven como protagonista, pero sin el viola Vadim Borissovsky, enfermo desde hacía un año.
Escrito en cuatro movimientos sueltos, estamos ante una nueva joya de la colección. El primero - Andante- es una breve secuencia de gran limpieza y sencillez armónica (casi modal) , de escritura muy cuartetística. En el Allegretto furioso el ambiente cambia radicalmente: el discurso se hace puntiagudo y agresivo: es otra vuelta a la atmósfera opresiva, dramática y violenta de la Sinfonía núm. 10. En el tercero Shostakovich vuelve a recurrir a una de sus formas más queridas, la Passacaglia, para un  Adagio de gran vuelo poético y alcance lírico. El tema, de nueve compases, aparece ocho veces en la voz grave; sólo en una ocasión es confiado al violín, con un luminoso y tranquilizador efecto que, aun levemente, contrarresta el general clima de melancolía y dolor. Por último, en el Allegretto-Andante del cuarto tiempo, que ocupa doble tiempo que cada uno de los otros, Shostakovich insiste en un cierre de recapitulación. Es una sonata-rondó con dos temas, una danza y un coral, que se entremezclan en un desarrollo protagonizado por el primero de los temas y las reapariciones de  materiales  de los dos tiempos anteriores, para acabar enlazando con el primero. Otra vez Shostakovich ensaya la estructura cíclica y cerrada sin dejar cable suelto alguno.

Cuarteto núm. 11 en Fa menor, Op. 122
Fecha de composición: enero de 1966
Duración: entre 15 y 17 minutos
Fecha del estreno: Leningrado, 28 de mayo de 1966
Referencias: Concierto para violonchelo núm. 2


1966 fue otro agitado año para Shostakovich. A sus 60 años desplegaba una inusitada actividad, pero sobre todo lo que más trabajo le daba eran los múltiples conciertos en los que se podía escuchar su música, una obra ya de importantes dimensiones. Así, en el Lincoln Center de Nueva York un joven Leonard Bernstein - que se había convertido en admirador y adalid de su música- dirigía su Novena Sinfonía, o Italia y Alemania proseguían su pasión por músicas como la ópera La nariz o la Jovanschina de Mussorgsky en la orquestación (importante: y revisión) que había preparado en 1959.
Shostakovich llevaba unos meses pensando en un nuevo cuarteto, que no había llevado al papel pautado definitivamente por falta de tiempo. Habría de ser, además, una obra de especial significación emocional, pues su dedicatario sería el segundo violín del Cuarteto Beethoven, Vasili Petrovitch Shirinsky, fallecido súbitamente en agosto del año anterior. El cuarteto fue redactado (o quizá habría que decir completado) a finales de enero de 1966, al regreso de un apretado viaje a Siberia, para asistir a un concierto con su Sinfonía núm. 12, mientras su mente trabajaba ya en otra de sus obras mayores, el Concierto para violonchelo núm. 2, (como el anterior, dedicado a Rostropovich), compuesto en el mes de abril, y una vez más a una velocidad inhumana.
El Cuarteto en Fa menor es una de las más singulares piezas del ciclo. Unos 15 minutos de música divididos en siete movimientos a interpretar sin interrupciones (Introducción-Scherzo-Recitativo-Estudio-Humoresque-Elegía-Final). Es una obra de la que se suele hablar poco por su indudable rareza. El tono es inequívocamente elegíaco, pero - y seguramente como ya sucediera en el Núm.7-  el discurso se desarrolla bajo una atmósfera un tanto irreal, casi onírica. La pieza es de una insultante parquedad temática, y sin embargo exhala una penetrante expresividad; parece como un canto a la nada, lo que seguramente tiene que ver con la concepción personal de la muerte que tenía Shostakovich. La crudeza, unas veces, el nihilismo y la pena, otras, la terrible angustia contenida, las más, surgen de una construcción cuya simpleza hace inexplicable semejante sencilla expresión de tal cúmulo de variados y ricos matices. En otras palabras : un pequeño milagro al que Shostakovich puso su magistral firma. Pero no sería el último.

Cuarteto núm. 12 en Re bemol mayor, Op. 133
Fecha de composición: marzo de 1968
Duración: entre 27 y 28 minutos
Fecha del estreno: Leningrado, 14 de septiembre de 1968
Referencias: Sonata para violín y piano

A principios de 1968 las fuerzas físicas de Shostakovich se habían resentido considerablemente. Había tenido un infarto de miocardio en mayo de 1966 (era un fumador empedernido y un bebedor generoso) y la parálisis ósea que le había sido diagnosticada años antes (en realidad una inflamación crónica de la médula espinal, que todavía hoy no tiene curación) comenzaba a causar verdaderos estragos en su cuerpo. Con una voluntad férrea se sometió a diversos tratamientos terapéuticos y comenzó a visitar los hospitales con anormal frecuencia. Sin embargo, como su mente, su cuerpo se rebelaba, pero con menos éxito: tuvo que frenar su actividad y descansar más. De ese período datan las Siete Romanzas sobre textos de Blok, para soprano, violín, violonchelo y piano. El 18 de septiembre de 1967 Shostakovich se volvió a fracturar una pierna (la primera vez fue el día de la boda de su hijo Maxim, siete años antes), por lo que no pudo tocar la parte de piano en el estreno, algo más de un mes después: tuvo que conformarse con escuchar por la radio a Vishnievskaia, Oistrakh, Rostropovich y Vainberg interpretar su obra.
En 1968 la Revolución de Octubre cumplía su 50 cumpleaños; el país tiró la casa por la ventana, organizando multitud de celebraciones que, obvio es decirlo, supusieron verdaderas exhibiciones de poder. ¿Qué podía aportar Shostakovich a la causa que fuera nuevo? Desde luego ni las citadas Romanzas ni el nuevo Concierto para violín, que escribió tres meses más tarde. Sí, en cambio, su Preludio fúnebre y triunfal op. 130 y, sobre todo, el deleznable poema sinfónico Octubre op. 131, en el que Shostakovich, en opinión incluso de la crítica más oficialista, se delató como nunca: ¿no estaría tan mal escrito a propósito? El "otro" Shostakovich, no obstante, no paraba: a principios del mismo año y recién salido de la clínica, se enzarzó en la composición de una de sus obras más técnicas, más complicadas, más alejadas del "oficialismo", de mayor enjundia matemática pero no por eso menos genial: sorprendentemente, necesitó casi ¡dos meses! para escribir el que sería duodécimo cuarteto de la serie, una obra en la que sus anteriores escarceos con el dodecafonismo (movimiento lento del Concierto para violín núm. 2 y sexta romanza de la Op. 127) adquirió una esplendorosa realidad. ¿Respuesta a lo que se cocía en Europa? Recuérdese: Primavera de Praga y Mayo del 68.
Pero Shostakovich no hace locuras. En éste su Cuarteto núm. 12, una obra de un trazado sonoro absolutamente formidable, utiliza importantes elementos de la técnica dodecafónica, pero manteniendo la tonalidad fundamental de Re bemol mayor. El segundo de sus dos movimientos (marcado Allegretto-Adagio-Moderato-Allegretto) es tres veces más largo que el otro (Moderato-Allegretto), que hace las veces de una introducción, y contiene, él sólo, prácticamente el desarrollo total de la obra. Hablamos, pues, casi de un cuarteto monotemporal, y casi, casi, de una sinfonía; el mismo Shostakovich así se lo expresó en una carta a Tziganov: "No, no es una música de cámara; es una sinfonía", sentenció el autor, eufórico, dándole también la "noticia" de que pensaba componer 24 cuartetos para cubrir totalmente la escala tonal. El elemento dodecafónico, que aparece en la estructura de los temas, formados por doce notas que no se repiten, no parece que acabara siendo del todo determinante en la configuración del discurso, y, más, de sus últimos significados. La constantes asociaciones con el sistema tonal imperan en todos los terrenos, con lo que Shostakovich acaba moviéndose en el que más domina, y que tan increíbles resultados consiguió durante 30 años. Más radical, y seguramente menos inspirado, se muestra Shostakovich con el sistema en la obra que escribió inmediatamente después, la Sonata para violín y piano op. 134.

  1. I
      1. Dmitri Shostakóvich (1906-1975)
      1. Cuarteto nº 10 en La bemol mayor Op. 118
      2. Cuarteto para cuerdas nº 11 en Fa menor, Op. 122
  2. II
      1. Dmitri Shostakóvich
      1. Cuarteto para cuerdas nº 12 en Re bemol mayor, Op. 133

  1. Cuarteto Picasso

    Se fundó en Madrid, en 1999. Han perfeccionado junto a maestros de la talla de José Luis García Asensio, Isabel Vilá, Kers Hülsmann, Daniel Benjamin, Lluis Claret, en centros como la Escuela Superior de Música Reina Sofía, Hochschule für Musik de Viena, Conservatorio de La Haya, Guildhall School y University of the Arts (Filadelfia). Además, han sido asesorados por Sandor Vegh, Julliard String Quartet, Endelion String Quartet, Cuarteto Enesco de París, Trío Fontenay y Cuarteto Takacs.

    El nombre de Picasso, como denominación del elenco, hace referencia a la contribución que el genio malagueño ha supuesto en la madurez de sus miembros y al interés que en ellos despierta la música y la cultura del Siglo XX y contemporánea. Buena prueba es el concierto de presentación del grupo en la Fundación Juan March donde estrenaron cinco cuartetos de jóvenes compositores españoles (abril, 2000), así como la actuación que tuvo lugar (mayo, 2000) en el Centro de Arte Reina Sofía, interpretando obras de Shostakowitch (ante el propio "Guernika"), Jesús Rueda, Javier Arias Bal, etc.

    David Mata. Nació en 1969 en Madrid, donde inicia sus estudios con Francisco Martín. Posteriormente estudia con el profesor Frischenschlanger en la Hochschulle de Viena becado por el Ministerio de Cultura, y con José Luis García Asensio en Londres, becado por Juventudes Musicales. En 1985 ingresa en la JONDE y asiste a los cursos de verano del College Summer Conservatory of Colorado (EE.UU., 1991, 1992, 1993). En 1993 colabora como profesor asistente en el Courtenay Youth Music Center, British Columbia (Canadá) y obtiene el primer premio por unanimidad en el Concurso de Música de Cámara de Juventudes Musicales como miembro del dúo La Folia que forma con el violonchelista Aldo Mata. Ha estudiado en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, cátedra de violín Grupo Endesa, bajo la dirección de José Luis García Asensio, becado por la Fundación Isaac Albéniz. Ha actuado en la Casa de Cantabria de Madrid y en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en los conciertos organizados por Radio Clásica de RNE. En la actualidad es miembro de la Orquesta Sinfónica de RTVE.

    Ángel Ruiz. Nace en Madrid. Comienza sus estudios de violín con Francisco Martín y Joaquín Palomares. Posteriormente se traslada a Holanda para continuar sus estudios en el Conservatorio de La Haya con Kees Hülsman y Mieke Biesta, obteniendo el diploma "Vrije Studierichting". Regresa a España para terminar su formación musical con Isabel Vilá. Ha sido Concertino en la JONDE. Actualmente es miembro de la Orquesta Sinfónica de RTVE, del grupo de cámara Modus Novus, de la Orquesta de Cámara Solistas de Madrid, del Cuarteto Picasso y colabora asiduamente con el proyecto Gerhard.

    Elizabeth Gex. Nació en Nueva York, ha estudiado viola con Kim Kashkashian en Indiana y ha obtenido el Master de viola en la Juilliard School de Nueva York, perfeccionando sus estudios en el Banff Centre for the Arts, Canadá; en la Academia Mozart de Praga; ha colaborado con la Orquesta Sinfónica de la Radio Baviera (Munich) y el Ensemble Modern (Francfort). En mayo de 1999 fue galardonada en el concurso Artists International. Ha sido solista de la Orquesta Sinfónica de Galicia, co-solista de la Real Filarmonía de Galicia y miembro de la Orquesta Sinfónica de la RTVE. Desde enero de 2000 se dedica a la música de cámara, conciertos de solista y música contemporánea.

    John Stokes. Nace en London (Canadá). Inicia sus primeros estudios con Gillian Caldwell en Alberta (Canadá), continuándolos en EE.UU. en el "Philadelphia Colleges of the Performing Arts" bajo la dirección de Lorne Munroe y Mihaly Virizlay, graduándose en 1987. Posteriormente toma parte en el programa orquestal del Royal Conservatory of Music de Toronto e inicia una larga relación con el prestigioso "Banff Centre of the Arts" colaborando con Menahem Pressler, Andrew Dawes y Lluis Claret, con quien estudió posteriormente en Barcelona. Ha sido solista de numerosas orquestas como: Philadelphia Youth Orchestra, Windsor Chamber Orchestra, Orquesta de Cámara de la Sinfónica de Tenerife. Es miembro fundador del Cuarteto Picasso y del Sartory Cámara. Desde 1998 es violonchelo solista de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid.