(III) Ciclos de Miércoles Ars Gallica: un siglo de música de cámara francesa

(III)

  1. Este acto tuvo lugar el
Trío Bellas Artes . Rafael Khismatulin, violín. Paul Friedhoff, violonchelo. Natalia Maslennikova, piano

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TERCER CONCIERTO
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  Albert Roussel (1869-1937)
Trío, opus 2
Compuesto en 1902 y revisado en 1927. Estrenado en París el 14 de abril de 1904. Dedicado a Armand Parent. Publicado por Rouart, Lerolle & Co. Duración aproximada: 28'

Traspasada la frontera del siglo XX, la Société National de Musique sigue siendo un vía posible para la promoción y difusión de la música de cámara francesa. Como ya se comentó, la propuesta para admitir obras clásicas y de autores extranjeros lleva a la primera crisis de la entidad, resuelta con la dirección de César Franck. Entonces, la discusión se centra en una cuestión de cantidad, apenas se discute la valía de tal o cual composición. Sin embargo la presencia de Franck produce efectos inevitables, pues el maestro ha creado escuela convirtiéndose en guía estético de toda una generación. La influencia que ejerce a través de la Schola Cantorum ha de prolongarse en la posterior dirección de Vincent d'Indy y en la aparición en el panorama francés de obras como este Trío, opus 2 deAlbert Roussel, claramente escrito al socaire de los dictados de la Schola mientras era alumno de la institución.
Con esta composición, Roussel escribe su primera obra de envergadura poniendo en juego el cromatismo franckiano y la ortodoxia cíclica hasta extremos quizá excesivos. La duración de la obra nace antes de la prolongación reiterada a que tiende el procedimiento que del encaje del mismo dentro de unos límites razonables y proporcionados. La facilidad compositiva de Roussel es evidente, incluso abrumadora en un momento en el que la influencia académica apenas deja entrever el clasicismo que alcanzará su obra a partir de 1925. Y pese a todo en el Trío, opus 2 queda insertada una lenta y sobria meditación, suficientemente matizada, como para atisbar la grandeza del que será el más grande compositor francés de entreguerras.

Maurice Ravel (1875-1937)
Trío en La
Compuesto en San Juan de Luz, entre el 3 de abril y el 29 de agosto de 1914. Dedicado a André Gédalge. Estrenado en París, el 28 de enero de 1915, en un concierto de la Société Musicale Independente, Sala Gaveau, por Alfredo Casella al piano, Gabriel Willaume al violín y Louis Feuillard al violonchelo. En el catálogo Durand se menciona a Georges Enesco como violinista del estreno. Publicado por Durand, 1915. Duración aproximada: 26' El contraste entre el Trío de Roussel y este de Ravel es radical. Apenas hay doce años entre ambas obras pero en el ínterin se ha provocado la escisión de la Sociéte National de Musique y la creación de la Société Musicale Independente. Tras la ruptura está la negación del método que alentara César Franck. Por eso frente al trabado engranaje cíclico de la obra de Roussel, el Trío de Ravel no es más que una sucesión de movimientos sin aparente relación interna: no hay temas comunes, se extingue la seriedad dejando entrever una propensión lúdica que renueva la vieja batalla contra la sólida apostura de la sonata alemana. Ravel toma como modelo el Trío con piano núm. 1, opus 18 de Camille Saint-Saëns situándose, al tiempo, en la posición de magisterio que marcara el Trío de Fauré.
Ravel y su ascendencia vasca es un tema recurrente. Los más fieles buscan y rebuscan por toda su obra tratando de descubrir algo más que pinceladas de color. Las hay, por supuesto, en el Trío. Al fin y al cabo Ravel acaba de escribir una serie de bocetos para un concierto para piano basado en temas vascos que nunca compondrá y aunque sólo sea por la cercanía se cuela el guiño. Pero sólo eso. Roland Manuel, biógrafo y amigo de Ravel, cuyo "retrato" del compositor se edita en España, en 1921, según traducción de Eduardo López Chavarri, lo explica claramente: "Creo difícil determinar el influjo de una continua ascendencia vasca." Y en ese contexto de marcada indefinición es donde cabe entender el primer movimiento de este Trío o más concretamente el tema inicial trazado por el piano, eco rítmico de una danza vasca/quebrada que parece sonar en un aéreo paisaje ajeno a toda localización. El tema se transforma una y otra vez, en tantas elaboraciones y colores que acaban por suavizar el contraste con el segundo tema que surge del violín. Hay en este movimiento un eco de la forma sonata, desleída, cambiante, reciclada en variantes intercambiables que se agotan hasta extinguirse. No puede ser de otro modo.
Lo que viene después es una sucesión de universos de muy distinta ascendencia. El Scherzo se sirve del nombre de un canto malayo, "Pantoum", una declamación que se acompaña de instrumentos y que da forma a la versificación de poemas como Harmonie du soir de Baudelaire. Las superposiciones rítmicas y la duración inusitada acaban por dar sentido a esta parte. De inmediato surge el Pasacaille, como si de una rememoración del hacer de los antiguos clavecinistas se tratase. Ni aquí, ni en el movimiento anterior, hay vinculación con la sonata centroeuropea. La propia esencia del ritmo ostinato que los soporta se contrapone a la esencia constructiva y contrastante de la forma. Todo ello confluye en el Final donde se impone una endiablada rítmica ante al que parece inevitable pensar de nuevo en un material de rasgos vascos. Ravel es retratista detallista y velado, capaz de fabricar una obra como este Trío, disímil en su discurso, contrastante en su desarrollo, absolutamente coherente en su integridad.

      1. Albert Roussel (1869-1937)
      1. Trío en Mi bemol, Op. 2 (1902, rev. 1927)
      1. Maurice Ravel (1875-1937)
      1. Trío en La menor