Recital de violín y piano Conciertos de Mediodía

Recital de violín y piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Dúo de Violín y Piano. Raquel Rivera, violín. María Luz Rivera, piano

TOLDRÁ, el eminente compositor catalán, fue un espléndido violinista, además de cuartetista y director de orquesta. Para su instrumento, la obra camerística más importante son los Seis Sonetos, premiados en 1922 en el tercer Concurso Patxot. El título es muy ilustrativo, ya que cada uno de ellos parte de un soneto poético al que la música "ilustra". El Sonetí de la rosada (rocío, escarcha) es un "sonetillo" en octosílabos de Trinitá Catasús que canta la ternura del amanecer. Ave Maria, de Joan Alcover, es un solemne cántico crepuscular.
El Homenaje a Navarra de J. TURINA es su última obra para violín y piano, escrita en 1945, y la antepenúltima de su catálogo. En estos últimos años ideó un "Ciclo plateresco", y esta obra es la nº 3 de las cuatro que lo componen, pero el ciclo como tal nunca ha funcionado y las cuatro obras no son tampoco de las más usuales. En todo caso, además de a Navarra, el Homenaje es doble: al navarro Pablo Sarasate, algunas de cuyas melodías son evocadas, y al violinista Enrique Iniesta, tan ligado a la actividad musical de Turina.

J. TURINA compuso en 1908 una Sonata española para violín y piano que no juzgó digna de edición y durante muchos años se dió por perdida. Luego publicó la Sonata primera Op. 51 y, ya en 1934, la segunda, Op. 82, a la que denominó de nuevo española. El propio autor la consideraba "desde luego, muy superior a la primera por sus materiales y por su desarrollo. Se compone de unas variaciones muy libres, basadas en ritmos españoles; de una zambra gitana como scherzo y de un final en forma de sonata que resuelve en un fandango".
FALLA compuso las Siete canciones populares españolas para voz y piano en 1914, todavía en París. Once años después apareció, con el título de Suite popular española, una transcripción para violín y piano debida al gran violinista polaco Paul Kochanski, debidamente autorizada y aun alabada por el gaditano. El violinista alteró el orden original y suprimió una de las siete canciones, la "Seguidilla murciana".