Recital de clave Conciertos de Mediodía

Recital de clave

  1. Este acto tuvo lugar el
Alfonso Sebastián, clave

L. COUPERIN, tañedor de tecla y violista, es el compositor que inició la célebre dinastía de músicos franceses. Tío de Couperin "el grande", activo en París en los años centrales del siglo XVII, dejó una gran cantidad de piezas para clave que han sido agrupadas modernamente por tonalidades haciendo con ellas unas Suites más o menos hipotéticas. Son famosos sus Preludios "no mensurados", no sometidos al compás habitual.

J. J. FROBERGER, discípulo de Frescobaldi y admirador de L. Couperin, fue el mejor compositor de tecla en el siglo XVII alemán, aunque estuvo trabajando en casi toda Europa. Fue aplaudido por el archiduque Rodolfo, gobernador de los Paises Bajos y por el Emperador Fernando, a cuya muerte compuso el sensible Lamento que hoy escuchamos, y que fue incluído póstumamente al comienzo de la Suite XII.

F. COUPERIN, el más famoso de una amplia dinastía de músicos y por ello conocido como "el grande", fue clavecinista real en la corte francesa. Publicó, entre otras cosas, cuatro libros para el clave con hasta 27 "órdenes" o suites de piezas, muchas de ellas con títulos que facilitan su comprensión.
J.S. BACH escribió en 1722 una serie de 24 Preludios y Fugas con el título de El teclado bien temperado. Años más tarde, entre 1740 y 1744, reunió un segundo volumen. El título hace referencia al nuevo sistema de afinación de la escala, y cada Preludio-Fuga está escrito en una tonalidad/modalidad diferente. Hoy se interpretan tres del libro I. Sobre el Preludio nº 1 tejió en el siglo XIX Gounod la melodía de su célebre Ave María; la fuga es a cuatro voces. El Preludio 17 toma el modelo de la obertura y la fuga es también a cuatro. El Preludio 23 es una suerte de invención a tres voces, y la fuga juega con el tema inicial del preludio tejiendo con él cuatro voces polifónicas.
DOMENICO SCARLATTI, compuso durante los largos años al servicio de la corte española una enorme cantidad de sonatas para teclado, la mayoría en un solo movimiento, con el modesto título de "Ejercicios". En ellas el teclado barroco se libera, se tiñe de galantería y detalles rococós, y en muchas ocasiones prefigura lo neoclásico. Son obras con un único tema o idea musical, aunque en algunas ya se contiene el germen de la Sonata bitemática clásica.