(II) Ciclos de Miércoles Música española barroca

(II)

  1. Este acto tuvo lugar el
Florilegium Hispanicum . Jan Grimbergen, chirimia. Isabel Álvarez, soprano. Rafael Bonavita, tiorba y guitarra barroca. Manuel Vilas, arpa. David Mayoral, percusión

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SEGUNDO CONCIERTO
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  Para cantar, sonar y bailar...

    La música instrumental de este concierto, aunque toda escrita por autores españoles, puede dividirse en dos grupos: piezas puramente hispánicas y obras provenientes de otros países europeos. En cuanto a las primeras, el villano es una de las más características y famosas. Se trata de una danza cantada, es decir, de una pieza que tiene a la vez una melodía, un esquema armónico, una coreografía y, por supuesto, un texto poético, cuyo estribillo dice: - Al villano, ¿qué le dan?-  La cebolla con el pan. Con este texto aparece en las fuentes de música vocal, pero muy pronto los guitarristas españoles se sirvieron de su esquema armónico, muy sencillo, para improvisar sobre él series de variaciones. Aunque el villano pasó a Italia, con el nombre de Vilan di Spagna, no tuvo allí tanta longevidad como otras danzas y esquemas armónicos de origen hispano; una de ellas es la folía, que en este concierto figura en la versión impresa en el libro Luz y norte musical (Madrid, 1677), de  Lucas Ruiz de Ribayaz. La folía es de origen portugués, aunque muy pronto arraigó en la música española, más como esquema armónico que como texto cantado, aunque en el primer tercio del siglo XVII todavía hay un buen número de tonos vocales polifónicos que llevan el título de folías. El esquema armónico es muy antiguo; aparece ya en algunos villancicos del Cancionero Musical de Palacio, y en ciertas obras vihuelísticas, del siglo XVI, pero es en el XVII cuando hace furor en el resto de Europa. Otras danzas hispánicas del presente concierto son unas jácaras y unos canariosdel aragonés Gaspar Sanz. La jácara es también, en su origen, una danza cantada, en el desarrollo de cuyo texto poético se dice que tuvo mucho que ver Francisco de Quevedo. Los textos de las jácaras tienen carácter rufianesco, están llenos de vocablos de germanía y sus protagonistas son hampones y personajes marginales, como los de aquella famosísima jácara quevediana, «Carta de Escarramán a la Méndez», que comienza: Ya está guardado en la trena | tu querido Escarramán, | que unos alfileres vivos | me prendieron sin pensar. Pero pronto los instrumentistas tomaron de la jácara su esquema rítmico y armónico, y ya en la segunda mitad del siglo XVII es predominantemente una pieza instrumental sobre la que se construyen series de variaciones, de allí que muchas veces su nombre figure en las fuentes en plural, jácaras, al igual que los canarios, una danza originaria de las Canarias, pues son esquemas rítmico- armónicos repetidos con variaciones.
     Las piezas instrumentales de origen no español que se escucharán en este concierto son la danza de las hachas, el baile del gran duque, la pavana y unas piezas de Bartolomé de Selma y Salaverde, quien debió de nacer hacia 1605, aunque ignoramos el lugar de su nacimiento, así como la fecha de su muerte. En su entorno familiar hubo dos importantes constructores de instrumentos de viento; así, no es de extrañar que Bartolomé haya sido un virtuoso fagotista, además de fraile agustino, y músico, en Innsbruck, de la capilla del archiduque Leopoldo de Austria. En 1638 publicó en Venecia su Primo libro di canzoni, fantasie e correnti, en el que hay música para instrumentos melódicos, desde uno hasta cuatro, más bajo continuo. El estilo de estas piezas es predominantemente veneciano, aunque según los estudiosos hay también en ellas algunos rasgos ibéricos.

La sección de música vocal del presente concierto se abre con Oigan, atiendan,  villancico de Matías de Durango, compositor que nació probablemente en Falces, Navarra, en un año que nos es desconocido, y murió en Santo Domingo de La Calzada en 1698. En 1650 era mozo de coro en la catedral de León, y en 1678 fue recibido como Maestro de Capilla de la colegiata de Logroño; en 1686 se despidió de allí para ocupar el cargo de tenor y arpista de la catedral de Palencia, en donde permaneció hasta 1687. En ese año se trasladó al que probablemente era su pueblo natal, Falces, en cuya colegiata ocupó el magisterio de capilla hasta 1695, en que fue recibido por maestro de capilla de la catedral de Santo Domingo de La Calzada, en donde estuvo poco más de tres años, hasta su muerte. En esta catedral se ha conservado la mayor parte de la música que conocemos de Matías de Durango; esa obra consta, aparte de piezas latinas, de casi 90 villancicos, que probablemente no fueron compuestos sólo en los escasos tres años que duró su magisterio de capilla en esa catedral; eso sugiere que cuando el maestro accedió a ese cargo llevó consigo sus obras, que se conservaron allí después de su muerte.

   Juan Bautista Cabanilles nació en Algemesí en 1644 y murió en Valencia en 1712. Probablemente recibió sus primeras lecciones de música en su pueblo natal, o quizá en la Catedral de Valencia, en donde fue nombrado organista segundo en 1655, es decir, a los once años de su edad. Continuó con este cargo hasta 1666, año en que es nombrado organista principal de la misma Catedral, cargo que desempeñó hasta su muerte. Cabanilles es recordado sobre todo por su música de órgano, en la que los críticos ven la culminación de la tradición organística ibérica de los siglos XVI y XVII. Entre esta obra organística destacan sus más de doscientos tientos, junto con algunas otras piezas como paseos, gallardas, pasacalles, etc. La importancia de la música organística de Cabanilles a veces hace olvidar que también fue un excelente compositor de música vocal religiosa; junto a piezas latinas, se conservan de él algunos villancicos que, como han señalado algunos especialistas, son bastante más avanzados armónicamente que sus piezas de órgano. De Cabanilles se escuchará en este concierto el tono El galán que ronda las calles, a dos voces y acompañamiento. Hay en el presente concierto tres tonos teatrales de Juan Hidalgo. Esperar, sentir, morir figura en la segunda jornada de Ícaro y Dédalo, de Fernández de León, comedia que se representó en el Palacio Real de Madrid en agosto de 1684; La noche tenebrosa, en la segunda jornada de Los celos hacen estrellas, de Juan Vélez de Guevara; y Peinándose estaba un olmo, en la Loa de la misma comedia.

    Se desconocen los datos biográficos del compositor Clemente Imaña; sólo sabemos que fue niño de coro de la catedral de Valladolid a finales de la década de 1670, y que era oriundo de La Rioja. Nos han quedado de él unas cuantas obras vocales, latinas y castellanas, en archivos privados y catedralicios; una de ellas es el tono Filis, yo tengo un dolor, que se escuchará en el presente concierto.

   Romerico florido es uno de los tonos más conocidos del compositor Mateo Romero, o Mathieu Rosmarin, quien nació en Lieja en 1575 y murió en Madrid en 1647. A los diez años de edad ingresó en la Real Capilla de Felipe II, junto con otros trece niños flamencos, como cantorcico. En esa institución, de la que llegó a ser Maestro en 1598, permaneció hasta su jubilación, en 1634, año en que es sucedido por Carlos Patiño. Conocido como "el Maestro Capitán", su obra comprende tanto piezas religiosas como profanas; en estas últimas puede considerársele como uno de los iniciadores del estilo español del primer Barroco.
José Martínez de Arce nació en Orense en fecha que nos es desconocida, y murió en 1721 en Valladolid, en cuya catedral ocupó el maestrazgo de capilla desde 1690, como sucesor de Gómez Camargo. En la catedral de Valladolid se han conservado cientos de obras suyas, la mayoría religiosas, entre las que los villancicos ocupan un lugar muy importante, pero también hay algún tono profano, como Labradorcilla, llora; en la misma catedral se conserva también el anónimo Sarao de la minué francés. Sebastián Durón y Antonio Literes son los continuadores, sobre todo en lo que se refiere a música escénica, del estilo que tan brillantemente había representado Juan Hidalgo; sin embargo, por las fechas en que vivieron hay en ellos, sobre todo en Literes, una influencia italiana que está ausente del estilo de Hidalgo. De Sebastián Durón se escuchará el villancico Corazón, causa tenéis, y de Literes, Surque halagüeña,  aria que canta el personaje del aire en su ópera Los elementos, «Ópera armónica al estilo italiano», como reza su encabezado en la copia manuscrita que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid. Antonio Literes nació en Artá, Mallorca, en 1673, y murió en Madrid en 1747. Se educó en el Colegio de Niños Cantorcicos de Madrid, y formó parte de la Real Capilla madrileña desde su juventud hasta su muerte. Su obra comprende música religiosa, pero sobre todo, escénica. En este género Literes está considerado el músico español más importante del Barroco tardío.
   Para finalizar el concierto se escucharán la famosa chacona de Juan Arañés y la no menos conocida jácara anónima No hay que decirle el primor.
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TEXTOS DE LAS OBRAS CANTADAS
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MATÍAS DE DURANGO
Oigan, atiendan, escuchen, que canto
Oigan, atiendan, escuchen, que canto
a la letra el oficio de un escribano.
Ya lo entendemos temerosos sin duda   de un sepan cuantos
ya lo escuchamos temerosa sin duda   de un sepan cuantos.

No teman que este retrato   se describe en una pluma
que es de piedades la suma   y de clemencia un milagro.

Copla a dúo
De un escribano, señores   dad crédito de su retrato
y hacen fe sus despachos.

Copla a sola
Ni papel sellado escribe   y cuesta el sello muy caro,
pues lo que el zancada día   este papel sellado.


JUAN BAUTISTA CABANILLES
El galán que ronda las calles

El galán que ronda las calles, ¡ay!
qué enamoradito está
que si no se retira   el enfermará, él peligrará, ¡ay!
le matará el amor,   el amor le matará.

Copla
Viendo que vais embozado   si pensais, que no os han visto,
advertid que ya os conozco   ¿quién sois vos, cuerpo de Cristo?


JUAN HIDALGO
Esperar, sentir, morir (Fernández de León)

¿Por que más iras buscas    que mi tormento,
si en su siempre callado   dolor atento
yo propio me castigo   lo que me quejo?

Vive tú, muera solo   quien tanto siente
que sus eternos males   la vida crecen
y solamente vive   porque padece.

Estribillo
Esperar, sentir,   morir adorar,
porque en el pesar   de mi eterno amor
caber puede en su dolor
adorar, morir,   sentir, esperar.


CLEMENTE IMAÑA
Filis yo tengo

Filis, yo tengo un dolor   que no se como le llame,
pues siento acordarme dél   y siento dél olvidarme.
Debante alivio   mis humildades,
y pues eres discreta   lo dicho baste

Siento que el alma confusa   en interiores combates,
cuando ignora es entendida,   cuando entiende es ignorante.
Debante alivio   mis humildades...


MATEO ROMERO
Romerico florido

Romerico florido   coge la niña
y el amor de sus ojos   perlas cogía.
La que es el lucero   de nuestro lugar,
flores va a buscar    de amor verdadero
y la del romero   que es azul y blanca,
cual la mano franca   de quien la coge,
coge la niña...


JOSÉ MARTÍNEZ DE ARCE
Labradorcilla, llora
Labradorcilla, llora,   gime tus penas
que hasta el llanto parece   en ti de perlas.
Copla
Los cristalinos humores   que tristes te martirizan
alegres ya fertilizan   de tus mejillas las flores.
Deja cobardes temores   que aunque ese mal compadece
también tu llanto parece   al rocío de la aurora.
Labradorcilla llora...
ANÓNIMO
Sarao de la minué francés
El amor enamorado,   a campaña sale hoy
a buscar entre las flores   por las señas una flor.

Seguidilla
Pues para ser de todas   las otras reina
basta en la flor que busco   que lo parezca.
La primera, la azucena   al certamen se ofreció
dando en hogueras de nieve   fragante respiración.

La azucena, bella y fina,   puesto que enamorada unió
la pureza de su hermosura   con el oro del corazón:
luego es la copia, la más parecida   de la hermosura que busca el amor.


JUAN HIDALGO
La noche tenebrosa (Juan Vélez de Guevara)
La noche tenebrosa   que en sombras se delata
y con luces de plata   no acierta a ser hermosa,
madre de la pereza,   en el descanso olvida la tristeza.

Copla 2
El triste enamorado   que ausente de su gloria
teme que la memoria   fineza ha olvidado,
aunque en ansias tropieza,   en el descanso olvida la tristeza.

Copla 3
El paxarillo andante   que de un ingrato olvido
halló en ajeno nido   las señas de inconstante,
aunque a gemir empieza,   en el descanso olvida la tristeza.

Copla 4
La fiera que aunque calla   silvestres regozixos
cuando pierde los hijos   solo bramidos halla,
rendida su fiereza,   en el descanso olvida la tristeza.

Copla 5
La viuda tortolilla   que soledades llora
despertando el aurora   su airosa mancilla,
ya que no la fineza,   en el descanso olvida la tristeza.


SEBASTIÁN DURÓN
Corazón causa tenéis
Corazón, causa teneis,   si sentís, si suspirais,
si temblais, si padeceis,   pues el dios a quien teneis
es el que injusto agravais   y estrecha cuenta dareis.

Copla 1
Si temeis la estrecha cuenta    del severisimo juez
mas del caso sea mendar   que gastar tiempo en temer
si llorais y padeceis,   corazon causa teneis.

Copla 2
Si padeceis sus pesares   el medio más digno es,
desengañándoos del mundo   crucificaros con él,
si llorais y padeceis,   corazón, causa teneis.

Copla 3
El verle crucificado   os aga llorar por ver
quán mal vuestra ingratitud   paga tan constante fe,
si llorais y padeceis,   corazón, causa teneis.

Copla 4
Si sentís el propio error   sentís, corazón, muy bien,
y será eterno vivir   momentáneo padecer,
si llorais y padeceis,   corazón, causa teneis.


ANTONIO LITERES
Aria del Aire de "Los elementos"
Surque halagüeña   la esfera dorada
del aura suave    los dulces orgullos,
y luego que ocupe   hermosa morada
descanse y sosiegue   con blandos arrullos.


JUAN HIDALGO
Peinándose estaba un olmo

Peinándose estaba un olmo   sus nuevas guedejas verdes
y se las rizaba el aire   al espejo de una fuente.

Estribillo
Y viéndole alegre   se iba cayendo de risa
una fuente de cristal   murmurando entre dientes.


JUAN ARAÑÉS
Vida bona, vida bona

Primera de cuatro sietes   de qué sirve que te pongas
vida bona, la vida bona,   esta vieja es la chacona.

De qué sirve que te hagas   tortuga entre blandas tocas,
de qué sirve que te mires   y que te frunzas la boca
si jugando con los años   ganaste por setentona.

Vida bona, la vida bona   esta vieja es la chacona.


ANÓNIMO S. XVII
Jácara

No hay que decir el primor   ni con el valor que sale
que yo sé que es la rapaza   de las que rompen el aire.
Es tan biva y presumida   tan valiente es y arrogante
que ha jurado que ella sóla   ha de vencer al dios Marte.
Si sabe que la festejan   las florecillas y aves
juzgaré que son temores   lo que haceis por agradarles.
Muera con la confusión   de su arrogancia, pues trae
por blasón de la victoria   rayos con que ha de abrasarse.

      1. El villano y la Danza del acha
      1. Matías de Durango (1636-1698)
      1. Oigan, atiendan, escuchen, que canto
      1. Juan Bautista Cabanilles (1644-1712)
      1. El galán que ronda las calles, al Santísimo Sacramento
      1. Bayle del Gran Duque (recopilación de Fray Antonio Martín y Coll)
      1. Juan Hidalgo (1614-1685)
      1. Esperar, sentir, morir (Fernández de León)
      1. Clemente Imaña (c. XVII)
      1. Filis yo tengo
      1. Mateo Romero (1575-1647)
      1. Romerico florido
      1. Lucas Ruiz de Ribayaz (1626-1677)
      1. Pavanas
      2. Folías
      3. Hachas
      1. José Martínez de Arce (1721)
      1. Labradorcilla, llora
      1. Sarao de la minué francés
      1. Juan Hidalgo
      1. Los Celos hacen estrellas: "La noche tenebrosa" (Juan Vélez de Guevara 1611-1675)
      1. Sebastián Durón (1660-1716)
      1. Corazón, causa tenéis (soprano, flauta y bajo continuo)
      1. Bartolomé de Selma y Salaverde (1580-1640)
      1. Dos canzonas
      2. Gagliarda - Balletto
      3. Corrente - Balletto
      1. Gaspar Sanz (1640-1710)
      1. Jácaras y Canarios
      1. Antonio de Literes (1673-1747)
      1. Surque halagüeña, aria del Aire de "Los elementos"
      1. Juan Hidalgo
      1. Peinándose estaba un olmo
      1. Juan Arañés (1649)
      1. Vida bona, vida bona
      1. No hay que decir del primor (Jácara)