(III) Ciclos de Miércoles Música española barroca

(III)

  1. Este acto tuvo lugar el
Grupo Música Oculta . Patricia Mora, clave. Luis Calero, contratenor. Henar Álvarez, soprano

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TERCER CONCIERTO
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  El tesoro de la Dama*

    La parte vocal del concierto de hoy está constituida en su mayor parte por villancicos religiosos a solo y a dúo conservados en el Archivo de la Catedral de Segovia. Junto a los villancicos corales, o policorales, se conserva en las catedrales españolas un número muy grande de villancicos a solo o a dúo, plantilla que fue habitual desde aproximadamente el último tercio del siglo XVII, lo cual significa que la misma transformación que ocurrió en la música profana de ese siglo, en cuanto a plantillas vocales, se dio también en los villancicos. Este género de villancicos a solo o a dúo se cantaban en las mismas festividades que los corales, con los cuales solían alternarse, para dar, indudablemente una variedad mayor a la organización musical de las diversas festividades religiosas como la Navidad, el Corpus, las celebraciones de los santos o de la Virgen, sobre todo la Inmaculada Concepción o la Soledad de María, y otras fechas importantes del calendario eclesiástico.

    El concierto se abre con una serie de villancicos de Juan Hidalgo, autor cuya fama como compositor de música escénica ha hecho que se tome menos en consideración su faceta de compositor de villancicos, aunque también en este género su producción es de una gran importancia. A primera vista sorprende que, no habiendo ocupado ningún magisterio de capilla, se encuentren villancicos suyos en tantas catedrales españolas e hispanoamericanas; probablemente los escribiría por encargo, lo cual indica la enorme estima que se le tuvo en su época. En el concierto de esta tarde se escucharán tres villancicos suyos al Santísimo: Cantad, avecillas; ¡Ay, corazón amante!; y Con los hombres pródigo y franco; y dos a la Virgen: Luceros y flores, y Vuelen, vuelen las aves.

    Uno de los músicos españoles más importantes del Barroco pleno es José de Torres Martínez Bravo. Nacido en Madrid hacia 1670, ingresó hacia los diez años de su edad en el Colegio de Niños Cantorcicos, en la calle de Leganitos, institución en donde recibió su formación musical, quizá bajo la dirección de Cristóbal Galán. Muy joven aún, en 1686, ganó la plaza de organista de la Real Capilla, y continuó empleado en esa institución durante el resto de su vida, aunque con algunos sobresaltos. El primero de ellos ocurrió en el año de 1701, con la reforma del personal de la capilla decretada por Felipe V, que dejó en la calle a muchos músicos. Torres, en virtud de esa reforma, bajó un peldaño en la jerarquía y se convirtió en organista segundo, aunque sin mengua en su salario. Otro sobresalto, este de mayor envergadura, le ocurrió entre 1706 y 1708, años en que fue expulsado, junto a otros miembros de la capilla, entre ellos el Maestro, Sebastián Durón, y el Patriarca, Pedro Portocarrero, por su supuesta simpatía y apoyo a la causa del archiduque Carlos de Austria. Una vez comprobada su inocencia fue readmitido en su mismo cargo en la capilla, de la que llegó a ser maestro desde 1718 hasta su muerte, que ocurrió en 1738. Aparte de su actividad como compositor, a Torres se le recuerda como impresor; en 1699 fundó una imprenta de música que sería prácticamente la única existente en la España de aquellos años. El catálogo musical de Torres comprende una gran cantidad de obras, casi todas vocales, latinas y castellanas; entre estas últimas hay sobre todo villancicos y cantatas. En el concierto de esta tarde se escucharán una obra sacra y una profana de Torres, ambas a una voz sola con acompañamiento, publicadas por él mismo en su Imprenta de música. La obra sacra es un villancico al Santísimo, Ándense en flores. Este tono a solo al Santísimo constituye, probablemente, uno de los pocos ejemplos de villancicos religiosos cuya música se imprimió, pues una de las características de este género es que todos tenían que ser de nueva factura; por esa razón, abundan los villancicos manuscritos en los archivos catedralicios, y no solían imprimirse, pues - aparte de la pobreza de la imprenta musical española-  se supone que, en teoría, los maestros no podían utilizarlos más de una sola vez. Pero quizá sólo en teoría, porque hecha la ley, hecha la trampa; es un lugar común en la literatura del Siglo de Oro referirse a estas trampas; por ejemplo, Lope de Vega escribe en su novela La desdicha por la honra, de 1624: «... suele suceder a los músicos que traen capilla que, con sólo mudar el nombre, sirve un villancico para todo el calendario; y así, es cosa notable en la fiesta de un mártir decir que bailaban los pastores, trayéndolos de los cabellos desde la noche de Navidad al mes de julio.» Lo cierto es que abundan las publicaciones con los textos poéticos de los villancicos que se cantaban en las principales iglesias, en cuadernillos de escasas páginas, pero no es frecuente la impresión de la música, como en este caso. En cuanto a la pieza profana de Torres, se trata de una cantata, ¡Ay de mis ayes! El mismo término de cantata, o cantada, como decían los músicos de los primeros años del siglo XVIII, sugiere ya una cierta influencia italiana. Aparte de esta diferencia musical, la cantada se diferencia del tono humano anterior en su texto poético, que suele ser mucho más extenso y constar de varias secciones, con esquemas métricos muy diferentes, que invitaban a que el compositor escribiera secciones musicales muy contrastantes.

   Jerónimo de Carrión nació en la sexta década del siglo XVII, en Segovia, y murió en 1721 en la misma ciudad, en cuya catedral comenzó su instrucción musical como mozo de coro. Durante unos cuantos años fue maestro de capilla de las catedrales de Mondoñedo (1687- 1689) y de Orense (1690), para volver a Segovia en 1690 a ocupar el cargo de Maestro de capilla de la Catedral, que había quedado vacante por la renuncia de José Martínez de Arce. Carrión permaneció más de treinta años en ese cargo, hasta su muerte, llevando una vida tranquila que sólo se vio afectada por una delicada salud. Esta relativa estabilidad le permitió componer una gran cantidad de obras, que se han conservado en el Archivo musical de la Catedral de Segovia. Su enorme catálogo comprende obras latinas - Misas, Lamentaciones, motetes- , pero son sus villancicos no sólo lo más numeroso, sino también lo más importante de su producción: se han conservado más de quinientos, enorme corpus que aún continúa sin estudiarse, y del cual se escucharán cinco en este concierto. Dos de ellos son dúos al Nacimiento, El sacristán y el barbero, y Con el aire, airecillo que corre. El primero, en cuyo texto hay una graciosa mezcla de latín macarrónico, cuando habla el sacristán, y español, cuando lo hace el barbero, es una muestra del espíritu del villancico navideño barroco, muy regocijado y un tanto desenfadado, con tintes humorísticos que sin duda despertaban el regocijo popular, y a veces, las iras de más de un severo censor, a quien todos daban la razón pero afortunadamente nadie hacía caso. Hay también un solo al Santísimo, Nevado globo hermoso, y dos dúos a la Virgen, Dulces hoy resuenen, para la fiesta de la Concepción, y ¡Ay, qué tiernamente!, a la Soledad de María.

    La sección de música instrumental del presente concierto está formada por una serie de variaciones anónimas sobre el esquema rítmico- armónico de la folía, más una Gagliarda alla spagnola de Giovanni Maria Trabaci, músico italiano que nació hacia 1575 y murió en Nápoles en 1647. La pavana y la gallarda, dos danzas de origen italiano, experimentan ciertas transformaciones en su ritmo cuando son tratadas por los compositores españoles del siglo XVI. Nacen así dos géneros híbridos, que ya para el siglo XVII son danzas diferentes, aunque en España siguen manteniendo los mismos nombres; hay pavanas españolas de ritmo ternario desde mediados del siglo XVI, y en el XVII, gallardas españolas en ritmo binario, es decir, ambas danzas se transforman, en su esquema métrico, en tipos diferentes a los géneros italianos de los que descienden. Los guitarristas italianos de comienzos del siglo XVII debieron de quedar perplejos ante estas formas híbridas, sobre todo frente a la pavana de ritmo ternario y con frecuentes síncopas de carácter hemiólico, hasta que a algún guitarrista, quizá Girolamo Montesardo, se le ocurrió la solución, que fue denominar a esta forma pavana- gagliarda di Spagna. A partir de entonces, la gagliarda di Spagna, o alla spagnuola, aparece en algunas publicaciones italianas, sobre todo de guitarra, pero también de tecla, como las de Trabaci, y puede designar tanto ese tipo de gallarda de ritmo binario como una gallarda normal, en compás ternario, pero con un determinado esquema armónico.

   Los intérpretes se refieren a la Catedral de Segovia, la "Dama de las catedrales", de cuyo archivo han tomado algunas de las músicas de este programa. Tanto ellos como la Fundación Juan March desean mostrar su agradecimiento al Cabildo catedralicio y al Archivo.
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TEXTOS DE LAS OBRAS CANTADAS
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JUAN HIDALGO
Cantad, avecillas

Cantad avecillas,   porque si cantáis,
aunque el Sol se ausente,   presto volverá

1-Estrellas quede la noche,   el imperio acompañáis,
ya veis que si el sol se ausenta,   no se deja de mirar.


Luceros y flores

Luceros y flores   arded y lucid,
al ver una estrella   que ilustra el zafir.

1-Las flores del Cielo ardan,   los astros del campo brillen,
y exhalando sus alientos   en esferas y pensiles,
las flores ardan, los astros brillen.


Rompa el aire

Rompa el aire en suspiros,    quexa sin voz y voz de mi silencio,
templada con el llanto   porque no abrase la región del viento
de las supremas luces   en su crueldad me quexo,
dioses de la hermosura,   si labras imposibles, haced ciegos,
borradme la razón,   que si es en mi dolor influxo vuestro,
quitadme el albedrío,   para qué quiero yo el entendimiento.
    La verdad de Narcisa   adoro entre las aras de un incendio,
en cuyo sacrificio,   aun de temeridad, se viste el ruego,
a imaginar no alcanzo   de su hermosura el soberano imperio
que al querer contemplarla   se me turba también el pensamiento,
retratado en el alma   la idolatro, la admiro y me suspendo
cuál será la fatiga   donde es la diversión el sentimiento,
callo y por más desgracia   en lo mismo que callo no merezco,
que aunque quiera decirlo   no sé cómo se llama mi tormento
exemplo y no milagro   de tu deidad en el hermoso templo
a un corazón de bronce,   rendido colgaré de cera un pecho.
Ay del rigor,   donde es la quexa ofensa del dolor
que en el pecho no cabe,   ni aun el cielo no sane,
que a saber que Narciso es mi desvelo
contra mí se arrojara todo el cielo.


Buelen, buelen

Buelen, buelen la aves,   plumas descosan,
buelen, buelen cortando   flores vistosas.
Y juntando los picos   ecos y aromas,
a María saluden,   que nace aurora,
con acentos, jazmines,   motetes y rosas.

1-El alva riza penachos,   la pluma peina garzotas,
el cielo teje celajes   y la gloria viste aromas,
pues naciendo María   alva, luna, cielo, gloria,
riza, peina, teje, viste   penachos, garzotas, celajes y aromas.


Ay, corazón amante

Ay, corazón amante, ay dulce pena,
cómo alagas al paso que atormentas.
Piedad, divinos cielos,
que alborotado el mar   en olas de tormentos,
llegó hasta las estrellas   con la proa  y el ruego
la mísera barquilla de mi afecto,
y acabó rayo, el que empezó deseo.
Piedad, divinos cielos,   admitid de mi pena los estremos.

1-Alma de rosicleres   mi pobre barca entrego
sin más fanal ni aguja   que la esperanza de llegar al puerto.


Con los hombres pródigo y franco

Con los hombres pródigo y franco   todo un Dios por altos modos,
queda en blanco para todos,   y ellos no quedan en blanco.

1-Oiga el Dios de los amores,   que combida de milagro
donde nos da por comida,   su muerte por más regalo.


JOSÉ DE TORRES
Andense en flores

Andense en flores con el amor   que nieve parece y es fuego de Dios
los xazmines disfrazan su ardor   y entre espinas las rosas cifró.
Andense en flores con el amor   que buena es la gracia, que linda es la flor
enigma florido hermoso primor   que nieve parece....

1-Al jardín de la delicia,    su caricia nos guió
y anda un aspid escondido   que ofendido causa horror.
El clavel que de rubíes   carmesíes se esmaltó
brasas de oro en sí contiene,   que previene al corazón.


Ay de mis ayes

Ay, de mis ayes,   que son todos suspiros que lleva el aire.

1-Pues roba mi cuidado, Serafina, tu talle
que mucho, como suyos mis suspiros
el aire lleve si del aire nacen


JERÓNIMO DE CARRIÓN
Dulces oy resuenen, suenen

Dulces oy resuenen, suenen,   suenen del cielo los ruecos, ecos,
ecos voces que previenen, vienen,   vienen ya nuestros remedios,
pues la pura y salva, alba,   alva cuio intacto pecho, hecho
hecho hombre manifiesta, esta,   esta tierna infanta al verbo.
Oy es concebida, vida,   ida y dando por consuelo, suelo,
suelo y cielo la proclaman, aman,   aman e invocan contentos.
Dulce resuene, suene,   suene ya el eco, eco,
eco elocuente, cuente,   cuente sus hechos.

1-Hombre ya se ha concebido,   la Eva divina que eleva,
el humano ser caído,   porque lo que otro ha perdido,
lo renueva, Eva nueva, Eva.


Ay que tiernamente llora la aurora

Ay, que tiernamente llora   la aurora mejor.
Tanto crece su triste dolor,   que aun llorando no mejora,
sin duda, la luz padece,   pues que amanece difunto el Sol,
ay, que tiernamente llora   la aurora mejor.

1-Divina y triste madre,   no lloréis tanto, no
que es poner el alivio   de parte del dolor.


Nevado globo hermoso

    Nevado globo hermoso
de pura vital llama imperceptible.
Volcán inextinguible, en cuyo ardiente,
misteriosa por renacer glorioso
suspira con afecto de amor tan generoso,
que a lograr llega ciego.
No ves el resplandor y sentir fuego
mas que mucho adorando reverente,
debajo de aquel velo a Dios patente,
que cuando arder se mire,
que aliente, que descanse, que respire.
    Si a su ejemplo inflamada
de culta luz increada,
con alas de jazmín, clavel y rosa,
fénix pretende ser la mariposa.
Arde, viva, tiemble, muera
y águila vuela al cielo de manera
que desde el bajo de mi ser profundo,
de la nada se eleve el polvo inmundo
a ser astro del Sol, haciendo esfera
del fuego que en las almas reververa
con tan benigna llama,
que da más vida cuanto más inflama.
    O gran Jesús, ya cuanto no te obliga
el amargo grave llanto del con cano
de un pecho en cuyo hueco
herido de dolor te invoca al eco,
al eco de la dorada intelectual cadena,
que en fe de su piedad labra su pena
con tan nuevo quebranto,
que el que empieza suspiro
acaba en canto engrandecido
tanto su bemolado aliento con fugas sonorosas,
con gorgeos pasajes y con glosa
de Jeobá en la ostia el nombre santo,
que al mas mínimo acento que entona su armonía,
raya el sol, ríe el alva, nace el día,
más ay, que oy estamos con alto ensayo
para el que infiel te imita ,arco, flecha, trueno, rayo
y para el que te imita tu bondad contemplando
fino, tierno, dulce, blando,
mostrándote airado, ya apacible,
ya cordero de Sión, ya leon terrible,
pierda incauta la vida,
el alma que amorosa
solicita dichosa,
verse restituida
habida más gloriosa llegue al ara
y depuesto lo severo, goza contigo unida
la inaccesible lumbre
que de aquel montibelo arde en la cumbre,
pero mire primero, como a llegar se atreve
quien arde encontrar fuego y mira nieve.
    Piedad gran Dios, piedad dueño adorado,
desciende al corazón señor, desciende,
y de amor abrasado
sin que sienta la llama que le enciende
en fragantes aromas desatado,
te ruego excelsa deidad al trono inmenso
suba como la bara del incienso.

El sacristán y el barbero

El sacristán y el barbero,   cantan en Belén motetes
uno en latines los dize   y otro en romanze los vuelve.
Oygan latines del sacri solemnis.   Oygan al barbero que los interprete,
La materiam parvam colacion faciebis.   Lindis mentis,
Cum magis iratus Herodes videris,   lababo mis manos inter inocentes,
vaya de fiesta Dómine   pues de Dios somos huéspedes,
aunque empeñe los bártulos   le pienso dar un récipe.

1-Cuando el Niño está llorando   tace, tace amicus meus,
para qué quiero yo tazas,   cuando Dios hace pucheros
rapaverunt en Belén   las barbas oy los barberos,
y también los sacristanes,   donde ay cera rapaverunt.
Oygan latines del sacri solemnis,
y oigan romances también del barbero lindo bueno.


Con el aire, airecillo que corre

Con el aire, airecillo que corre,
moviendo las ramas, meciendo las flores,
quiero a mi amado Niño cantar primores.

Con el gusto, gustillo que vuela,
en aves sonoras, en fuentes risueñas,
quiero a mi tierno Infante decir bellezas.
Pulida zagala que imitas mis vozes,
dile ternuras, cántale amores,
Con el aire, airecillo que corre.
Discreta pastora que sigues mis huellas,
cántale aplausos, dile finezas,
Con el gusto, gustillo que vuela.
Pues con dulces requiebros, quiebros,
las dos suaves, aves, aves serenas,
formen con blandos truecos, ecos,
ecos de estrellas.

1- Dime zagala pulida,   ¿has visto tan linda noche?
No ves y cómo se arrullan   las recién nacidas flores
Con el aire, airecillo que corre.
Lo que veo es que es de día,   porque el sol dió una carrera,
Y alcanzó la media noche,   sin sentirlo la otra media,

      1. Juan Hidalgo (1614-1685)
      1. Cantad, avecillas (dúo)
      2. Luceros y flores (alto)
      3. Recitativo a lo humano "Rompa el aire en suspiros"
      4. Buelen, buelen las aves (alto)
      5. Ay, corazón amante (soprano)
      6. Con los hombres pródigo y franco (dúo)
      1. Las Folías (clave solo)
      1. José de Torres (1670-1738)
      1. Andense en flores (soprano)
      2. Ay de mis ayes (soprano)
      1. Jerónimo de Carrión (1666-1721)
      1. Dulces oy resuenen (dúo)
      2. Ay que tiernamente llora la aurora (dúo)
      3. Nevado globo hermoso (alto)
      1. Giovanni Maria Trabaci (1575-1647)
      1. Gagliarda Quarta a 5 alla Spagnola
      1. Jerónimo de Carrión
      1. El sacristán y el barbero (dúo)
      2. Con el airecillo que corre (dúo)