(y IV) Ciclos de Miércoles Música española barroca

(y IV)

  1. Este acto tuvo lugar el
El Parnasso, Grupo de Música Antigua de la Universidad de Valladolid

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CUARTO CONCIERTO
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  Tonos a lo divino y a lo humano

    Sobre la vida de Juan Arañés conocemos poquísimos datos ciertos: sabemos que entre 1627 y 1634, y en 1649, fue maestro de capilla de la catedral de La Seo de Urgel, en Lérida, y que en 1624 publicó, en las prensas romanas de Juan Bautista Robleti, su Libro segundo de tonos y villancicos a una, dos, tres y cuatro voces, con la cifra de la guitarra española a la usanza romana. A partir de esos datos se ha conjeturado que pudo haber estado durante una temporada en Roma, probablemente al servicio del embajador de España, el duque de Pastrana, dedicatario del Libro segundo, y que debió de morir seguramente después de 1649. La obra de Arañés consta, aparte de unas cuantas piezas religiosas, de dieciocho piezas profanas: doce en el impreso romano, más seis en un manuscrito custodiado en la Biblioteca Casanatense de Roma. Como se ve, no es menos escasa la obra que los datos que poseemos sobre su vida, aunque la importancia de la música profana de Arañés compensa con creces la exigüidad de su volumen, pues es de una gran calidad y muy representativa de lo que se escribía en España en el primer tercio del siglo XVII. En el Libro segundo, que, aunque publicado en Italia, es el único impreso íntegramente dedicado a la música vocal profana española de todo el siglo XVII, figura la primera chacona completa conocida, con su música y su texto poético. Además de esta chacona, se escuchará en el presente concierto, de Juan Arañés, un tono, Parten las galeras, que es un romancillo hexasílabo cuyo estribillo es una seguidilla. Este tipo de formas métricas - romances, romancillos o letrillas que tienen una seguidilla como estribillo-  se ponen de moda en la música española de comienzos del siglo XVII, y hacen furor; una buena parte del repertorio musical del primer Barroco español tiene como base estos poemas, en cuya música hay dos elementos, uno estrófico, denominado coplas en las fuentes musicales, que corresponde a las cuartetas del romance o a las glosas de la letrilla, y otro más activo musicalmente, que es el estribillo. Además, por estos primeros años del siglo XVII, cuando comienzan a estar en boga, las seguidillas adquieren ciertos rasgos musicales, en su ritmo y su estructura, que permanecerán en vigor por lo menos durante un siglo.

    Se escucharán en este concierto varios villancicos que figuran como anónimos en la catedral de Valladolid, en donde se custodian, pero que pueden atribuirse seguramente a Miguel Gómez Camargo. Este compositor nació en Ávila en 1618 y murió en Valladolid en 1690, fue mozo de coro en la catedral de su ciudad natal y en la de Segovia, y más tarde, sucesivamente maestro de capilla de la colegiata de San Antolín, de Medina del Campo, de la catedral de El Burgo de Osma y de la de León, hasta 1654, año en que fue elegido maestro de capilla de la catedral de Valladolid, cargo que ocuparía hasta su muerte. Un buen número de piezas latinas y varios centenares de villancicos forman su extensa obra, en la que se da una circunstancia muy singular: Gómez Camargo legó toda su colección de papeles de música a la catedral de Valladolid, en donde una gran parte de ella se ha conservado desde su muerte hasta nuestros días. En esos numerosísimos papeles hay, aparte de un gran número de cartas dirigidas al compositor, partes sueltas, borradores y apuntes de muchas obras musicales, sacras o profanas, que aparecen anónimas, más otras en las que se indica el nombre del autor, que puede ser Camargo u otro músico. Aparte de las piezas que llevan indicada la autoría de Camargo, una buena parte de las que figuran como anónimas, sobre todo los villancicos, se le puede atribuir con seguridad; esta colección, inédita en su mayor parte, es, pues, una de las fuentes más importantes para el estudio de la música española del siglo XVII, tanto sacra como profana.

    La primera obra de Gómez Camargo que se escuchará en el concierto de hoy es un villancico de Pasión, Redentor de mi vida, a cuatro voces, fechado en 1672. Es un villancico de libre composición, sin material preexistente, a diferencia del resto de los de Camargo que figuran en este concierto, a los cuales podríamos denominar villancicos sobre material preexistente, o mejor, villancicos sobre la tonada de... En efecto, muchos villancicos de este autor se basan en tonos profanos, tonadas, que estaban en boga en aquellos años; en esos casos, la música del villancico polifónico parodia la de la tonada, lo cual significaría, seguramente, un guiño de complicidad a los aficionados que lo escuchaban, quienes a través del texto poético vuelto a lo divino, y de la música, modificada pero muy similar al original, reconocerían la poesía y la música de los tonos profanos. Estas parodias a lo divino de originales profanos son muy habituales en los cancioneros poéticos del Barroco español, aunque en el caso de los villancicos que parodian obras profanas hay, además, otro elemento muy importante, que es la imitación de la música. Así, los oyentes del villancico Corazón, que en prisiones de culpas | cautivo te miras, que se cantó probablemente en 1675, reconocerían el texto y la música de la tonada profana Corazón, que en prisión de respetos | cautivo te miras, con texto de Agustín de Salazar y Torres y música de José Marín, composición muy conocida por aquellos años, a juzgar por el número de fuentes poéticas y musicales que la contienen, más de 30, predominantemente manuscritas pero en las que incluso figuran algunos impresos con la poesía, como la Cýthara de Apolo de Salazar y Torres, fechada en 1681. El villancico No vivas tan descuidado, fechado en 1673, es una parodia de la tonada profana anónima No vivas tan desvelado. En algunos villancicos sobre la tonada la parodia puede resultar un tanto extraña o incluso irreverente para nuestros oídos actuales, como el caso del villancico Dios inmenso, si no es por amor, que parodia el tono profano de José Marín Tortolilla, si no es por amor | yo no sé por qué puede ser | gemir y llorar | al amanecer; este villancico está fechado en 1677, al igual que el último de Gómez Camargo que se escuchará en el presente concierto, y cuya parodia nos resulta también, a nuestros oídos, un tanto extraña: el texto sacro, Apostemos, Señor, que acierto | qué tenéis en el pensamiento, es una vuelta a lo divino de una letrilla con texto poético probablemente de Antonio Hurtado de Mendoza y música de José Marín, que dice Apostemos, niña, que acierto | qué tenéis en el pensamiento; esta composición, conocidísima en aquellos años, a juzgar por sus más de 15 fuentes poéticas o musicales, fue objeto de otras imitaciones, alguna de ellas de carácter muy picante, cosa que el estribillo citado parece pedir a gritos.
    El fondo Camargo de la catedral de Valladolid es también muy importante por lo que se refiere a música escénica. Provenientes de ese fondo se escucharán hoy dos tonos de origen teatral, que se cantaron en dos comedias de Pedro Calderón de la Barca. El anónimo De las tristezas de Amón pertenece a la primera jornada de Los cabellos de Absalón, comedia que narra el conocido pasaje bíblico de los amores incestuosos de Amnón (o Amón, como es llamado en muchas fuentes españolas poéticas y teatrales) por su hermana Tamar; el otro tono teatral es Quedito, pasito, que aparece en ese archivo con fecha de 1663, anónimo, aunque por otras fuentes posteriores puede atribuirse a Juan Hidalgo; este tono, que es casi una canción de cuna, se cantó en la tercera jornada de Ni Amor se libra de amor.

   Además de la música teatral hay en este concierto dos ejemplos de tonos profanos a cuatro voces conservados en la catedral de Valladolid, ambos de compositor anónimo; uno de ellos, fechado en 1663, es una letrilla cuyo estribillo es la muy célebre conterilla Arded, corazón, arded, | que yo no os puedo valer, muy conocida ya desde finales del siglo XV; el otro, el romance con estribillo Pues canta aquel ruiseñor, con fecha de 1668.

    Entre la docena de fuentes españolas con música vocal profana del comienzo del Barroco hay dos manuscritos muy importantes, que pueden fecharse hacia 1620. El primero de ellos, el llamado Tonos Castellanos B, perteneció a la biblioteca de la casa ducal de Medinaceli y después pasó a una colección privada. Se trata de un manuscrito que contiene 65 composiciones, en su mayor parte a tres voces. En el presente concierto hay dos tonos de esa colección; uno de ellos, de quien tenemos la suerte de conocer el nombre de los autores de la poesía y de la música, es el romance con letrilla final Ya con la salud de Flori, con texto poético del gran Luis Carrillo y Sotomayor, poeta cordobés que murió jovencísmo, antes de cumplir treinta años, y música de Francisco Company, compositor de quien sólo nos ha quedado el nombre y ocho obras: dos motetes en el archivo musical de la iglesia del Patriarca, de Valencia, y seis piezas profanas a tres voces en este manuscrito, en el que figura sólo el apellido del autor y con grafía castellana, Compañi, aunque es de suponer que se trata de Francisco, pues los motetes conservados en Valencia son contemporáneos de las piezas profanas del manuscrito. Este autor floreció, pues, en el primer tercio del siglo XVII, y por su apellido podemos suponer que nació en Levante o en Cataluña. El otro tono del manuscrito Tonos Castellanos B es anónimo en su música y en su texto poético, aunque en este hay un estribillo muy popular ya desde el siglo XVI: Arrojome las naranjicas | con los ramos del blanco azahar; | arrojómelas y arrojéselas | y volviómelas a arrojar. Son decenas las citas e imitaciones de este cantarcillo que se encuentran en la literatura del Siglo de Oro, y aún recientemente se halla documentado en el folclore portugués. El sentido del texto, que probablemente para un aficionado de aquellos siglos resultaba claro, es un tanto oscuro para nosotros, aunque lo es menos si consideramos que en la poesía española de entonces las frutas, y sobre todo los cítricos, son símbolos de la plenitud del amor; entre los muchos ejemplos de este símbolo recordemos el lamento de aquella muchachita del siglo XVI, quien se queja así: Lávanse las casadas | con agua de limones; | lávome yo, cuitada, | con penas y dolores. Según esto, Arrojome las naranjicas sería un poema de amor gozoso en el que el poeta recuerda sus correspondidos amores. El otro manuscrito mencionado arriba es el Cancionero de la Casanatense. Llamado así por conservarse en la Biblioteca Casanatense de Roma, esta importante fuente de hacia 1620 contiene 20 tonos profanos, a tres voces, menos uno, que es a dos. Se escuchará esta tarde uno de ellos, Corazón, ¿dónde estuvistes?, obra de Mateo Romero, el "Maestro Capitán", con texto poético de Lope de Vega sobre un estribillo de carácter popular. Por último, el tono profano a cuatro, anónimo en su música y en su texto poético, La más lucida belleza, romance con letrilla final, procede del llamado Cancionero de Coimbra, manuscrito que puede fecharse hacia 1640.

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TEXTOS DE LAS OBRAS CANTADAS
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JUAN ARAÑÉS
Parten las galeras

    Parten las galeras,   llévanme el alma,
y aunque va en galera   no va forzada.

    Al tiempo que el cielo   de aljófar y plata
los campos rocía   y cubre las aguas,
    cuando mi lucero   su luz esforzaba,
cómo viene avisa   la fresca mañana,
    y cuando mis ojos   desveladas ansias
temores de leva   me lo sobresaltan,
    Parten las galeras,   llévanme el alma,
y aunque va en galera   no va forzada.


ANÓNIMO (MIGUEL GÓMEZ CAMARGO)
Redentor de mi vida

    Redentor de mi vida,   pues sois divino Orfeo,
en música, mi llanto   os repita, cantando, el sentimiento.
    Lleve el compás mi llanto,   y al pesado instrumento
de esas cadenas duras   cante el dolor mis yerros.
    Quiero contar mis penas   y aunque quiero, no puedo,
que, como se eslabonan,   por donde acabo, empiezo.


ANÓNIMO
Arded, corazón, arded

    Arded, corazón, arded,   que yo no os puedo valer.

    La tierna pasión que adoro   con dulce desasosiego
es guerra de nieve y fuego   entre el amor y el decoro,
y pues el agua que lloro   vuelve la llama a encender,
arded, corazón, arded,   que yo no os puedo valer.

ANÓNIMO
De las tristezas de Amón (Pedro Calderón de la Barca)

    De las tristezas de Amón   que es amor la causa, es cierto,
pues sólo amor se atreviera   a herir tan ilustre pecho.
    Mas, ¡ay!, que es engaño   pensar que él le ha muerto,
que no tiene amor   quien tiene silencio.


ANÓNIMO (MIGUEL GÓMEZ CAMARGO)
Corazón, que en prisiones de culpas

    Corazón, que en prisiones de culpas   cautivo te miras,
ya que el lazo de tanta cadena   te oprime y fatiga,
suspira, descansa,   alienta, respira.
    ¿De qué le sirve a un incendio   el llanto que solicita,
si el agua llamas enciende   sobre no apagar cenizas?
    Ya ilustra el Iris las nubes,   porque en lo verde que brilla,
del color de la esperanza   nuestro remedio se vista.

FRANCISCO COMPANY
Ya con la salud de Flori (Luis Carrillo y Sotomayor)
        Ya con la salud de Flori,   viendo sus ojos divinos,
cielos los montes parecen   y los valles, paraísos.
    Ya como al sol la reciben,   cantando, los pajarillos,
ya se le ríen las fuentes,   ya se le paran los ríos;
    ya el alba, llena de rosas,   perlas le da al rocío,
la luna, plata a la noche,   y al día, el sol oro fino.
    Dábanle ya los pastores   parabienes infinitos,
en tanto que la recibe   con esta canción Lucindo:
    Con salud, zagala,   más bella que el sol,
bajéis a estos valles   a matar de amor.
    Con salud bajéis   a esparcir amores
y a que broten flores   do los pies ponéis.
    Mil años gocéis   vuestro hermoso abril,
Flori, y otros mil,   dando luz al sol,
bajéis a estos valles   a matar de amor.

ANÓNIMO (MIGUEL GÓMEZ CAMARGO)
No vivas tan desvelado- No vivas tan descuidado

    No vivas tan desvelado,   pues te ves correspondido,
ruiseñor, que en lo celoso   te ha de faltar ese alivio.
    Pues querido te ves,   dichoso pajarillo,
mientras durare el bien   calla tu pico.

    No vivas tan descuidado   por verte favorecido,
¡oh, mortal!, que al mejor tiempo   puede faltarte el sentido.
    No porque siente callando   se hace mejor su martirio,
que en lo muerto de la queja   se explica el amor más vivo.
    Si de amante te precias   por ser querido,
¡ay de ti, inadvertido!,
que el amor más ardiente   expuesto está a cenizas del olvido,
y quizá sin remedio   llorarás escarmientos de ti mismo.

ANÓNIMO
Arrojome las naranjicas

    Arrojome las naranjicas   con los ramos del blanco azahar,
arrojómelas y arrojéselas   y volviómelas a arrojar.

        De sus manos hizo un día   la niña tiros de amores,
y de naranjas y flores,   balas de su artillería;
comenzó su batería   contra mí, que la miraba;
yo las balas le tiraba   por dalle más que tirar:
    arrojómelas y arrojéselas   y volviómelas a arrojar.
    Gustó la niña del juego,   porque el trato aviva el gusto,
y yo, que a su humor me ajusto,   más me iba abrasando en fuego;
cogiendo otras de nuevo,   con su hermosa y blanca mano
tiraba, con pecho ufano,   siendo divino el tirar:
    arrojómelas y arrojéselas   y volviómelas a arrojar.

  ANÓNIMO
Pues canta aquel ruiseñor

    Pues canta aquel ruiseñor   una perdida esperanza,
pues publica una venganza,   ¿para qué llora un temor?

    ¿Para qué, con dulces voces,   pajarillo, cantas hoy
dichas que fueron ayer   engaños del corazón?
    ¿Para qué con sustenidos   das al aire tu dolor
si se oye menos tu queja   en los altos de tu voz?
    Con sonoras amenazas   te aventuras, y es error,
que no puede una venganza   mudar una inclinación.
    Teme y calla, porque amando,   para el que no mereció,
andan mejor avenidos   el silencio y el temor.

    ANÓNIMO (MIGUEL GÓMEZ CAMARGO)
Dios inmenso, si no es por amor

    Dios inmenso, si no es por amor   yo no sé por qué puede ser
gemir y llorar,   suspirar y arder.

    Hacer gala del pesar,   desnudarse del placer,
ser gloria del padecer   la pena de descansar,
en las fatigas hallar   la lisonja del dolor,
    Dios inmenso, si no es por amor   yo no sé por qué puede ser
gemir y llorar,   suspirar y arder
.

ANÓNIMO (JUAN HIDALGO)
Quedito, pasito (Pedro Calderón de la Barca)

    Quedito, pasito,   que duerme mi dueño;
quedito, pasito,   que duerme mi amor.

    Si cantáis dulces querellas   o matizados primores
que siendo del cielo flores   también son del campo estrellas,
no me despertéis con ellas   al alma que adoro,
quedito el rumor,   la vida que estimo,
pasito al amor,   y ya que le dais   este alivio pequeño,
quedito, pasito,   que duerme mi dueño,
quedito, pasito,   que duerme mi amor
.

MATEO ROMERO
Corazón, ¿dónde estuvistes? (Lope de Vega)
    Corazón, ¿dónde estuvistes,   que tan mala noche me distes?

    ¿Donde fuistes, corazón,   que no estuvistes conmigo?
Siendo yo tan vuestro amigo,   ¿os váis donde no lo son?
Mas si esa dulce ocasión   os ha detenido ansí,
¿qué le dijistes de mí?   Y de vos, ¿qué le dijistes,
que tan mala noche me distes?

    Otros corazones vi   tan leales donde están
que sin su dueño no van,   como vos os vais sin mí.
Algo visteis por allí   que me da tantos desvelos;
a fe que tenemos celos,   y que alguna sombra vistes,
que tan mala noche me distes.
    
ANÓNIMO (MIGUEL GÓMEZ CAMARGO)
Apostemos, Señor, que acierto

    Apostemos, Señor, que acierto   qué tenéis en el pensamiento.

    Pensará vuestro dolor   que no os quiero bien jamás,
y cuando me queréis más   tengo con vos más rigor;
esto adivina el temor   de mi poco entendimiento,
apostemos, Señor, que acierto   qué tenéis en el pensamiento.

    Pensará vuestro desdén   en tanta pena mortal
que no me puede estar mal   un mal que me está tan bien,
y aunque mis ojos no ven   lo oculto de vuestro intento,
apostemos, Señor, que acierto   qué tenéis en el pensamiento.

ANÓNIMO
La más lucida belleza

    La más lucida belleza   que, ya en ojos, ya en cabellos,
el sol reconoce rayos   y estrellas envidia el cielo,
    ambiciosa de sus luces   ya más sale de su centro
compitiéndose a sí propia,   siendo competencia y premio,
    abrasándose en la guerra   de aquel generoso incendio
dijo al cristal fugitivo   de Manzanares risueño:
    Fugitivos cristales,   corred y volad,
no esperéis a mi fuego,   que os ha de abrasar
.

    Manzanares, que no es caso   descrito, aunque hermosa tierra,
vuestro oriente es una sierra   y otro río vuestro ocaso;
alentad más vuestro paso,   huid con velocidad,
no esperéis a mi fuego,   que os ha de abrasar.


JUAN ARAÑÉS
Un sarao de la chacona

    Un sarao de la chacona   se hizo el mes de las rosas,
hubo millares de cosas   y la fama lo pregona.
A la vida, vidita bona,   vida, vámonos a chacona.

     Porque se casó Almadán   se hizo un bravo sarao,
danzaron hijas de Anao   con los nietos de Milán.
Un suegro de don Beltrán   y una cuñada de Orfeo
comenzaron un guineo   y acabolo una amazona,
y la fama lo pregona.
A la vida, vidita bona,   vida, vámonos a chacona.

    Salió el médico Galeno   con chapines y corales,
y cargado de atabales,   el manso Diego Moreno.
El engañador Vireno   salió tras la Tragamalla,
y el amante de Cazalla   con una moza de Arjona,
y la fama lo pregona.
A la vida, vidita bona,   vida, vámonos a chacona.

    Salió una carga de aloe   con todas sus sabandijas,
luego, vendiendo alejijas   salió la Gruella en un pie;
un africano sin fe,   un negro y una gitana
cantando la dina dana,   y el negro, la nina dona,
y la fama lo pregona.
A la vida, vidita bona,   vida, vámonos a chacona.


      1. Juan Arañés (1649)
      1. Parten las galeras (Libro segundo de tonos y villancicos. Roma: Juan Battista Robletti, 1624. transcripción de G. Arriaga)
      1. Miguel Gómez Camargo (1618-1690)
      1. Redentor de mi vida (Catedral de Valladolid, villancico manuscrito 1672. transcripción de C. Caballero)
      1. Arded, corazón, arded (Catedral de Valladolid, manuscrito, 1663. transcripción de C. Caballero)
      2. De las tristezas de Amón (Catedral de Valladolid, manuscrito ca. 1645-1660. Texto de Pedro Calderón de la Barca, de la 1ª jornada de Los cabellos de Absalón. transcripción de C. Caballero)
      1. Miguel Gómez Camargo
      1. Corazón, que en prisiones de culpas (Catedral de Valladolid, villancico manuscrito, 1675, sobre la tonada Corazón, que en prisión de respetos, de José Marín. transcripción de G. Arriaga)
      1. Francisco Company (c. XVII)
      1. Ya con la salud de Flori (Mallorca, manuscrito Tonos Castellanos B, ca. 1620. Texto de Luis Carrillo y Sotomayor. transcripción de G. Arriaga)
      1. Miguel Gómez Camargo
      1. No vivas tan descuidado (Catedral de Valladolid, villancico manuscrito, 1673, sobre la tonada anónima No vivas tan desvelado. transcripción de C. Caballero)
      1. Arrojome las naranjicas (Mallorca, manuscrito Tonos Castellanos B. transcripción de G. Arriaga)
      2. Pues canta aquel ruiseñor (Catedral de Valladolid, manuscrito, 1668. transcripción de C. Caballero)
      1. Miguel Gómez Camargo
      1. Dios inmenso, si no es por amor (Catedral de Valladolid, villancico manuscrito, 1677, sobre la tonada Tortolilla, si no es por amor, de José Marín. transcripción de C. Caballero)
      1. Juan Hidalgo (1614-1685)
      1. Quedito, pasito (Catedral de Valladolid, manuscrito, 1663. Texto de Pedro Calderón de la Barca, de la 3ª jornada de Ni Amor se libra de amor. transcripción de C. Caballero)
      1. Mateo Romero (1575-1647)
      1. Corazón, ¿dónde estuviste? (Roma, manuscrito Cancionero de la Casanatense, ca. 1620. Texto de Lope de Vega. transcripción de G. Arriaga)
      1. Miguel Gómez Camargo
      1. Apostemos, Señor que acierto (Catedral de Valladolid, villancico manuscrito, 1677, sobre la tonada Apostemos, niña, que acierto, de José Marín. transcripción de C. Caballero)
      1. La más lucida belleza (Coimbra, manuscrito Cancionero de Coimbra, ca. 1640. transcripción de C. Caballero)
      1. Juan Arañés
      1. Un sarao de la chacona (Libro segundo de tonos y villancicos. (Roma: Juan Bautista Robletti, 1624. transcripción de G. Arriaga)