3/4 Ciclos de Miércoles Mendelssohn-Schumann: tríos con piano

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  1. Este acto tuvo lugar el
Trío Arbós. Miguel Borrego, violín. José Miguel Gómez, violonchelo. Juan Carlos Garvayo, piano

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NOTAS AL PROGRAMA
TERCER CONCIERTO
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Al igual que el primero, el Trío nº 2 en fa mayor op. 80 de Robert Schumann fue escrito casi en su totalidad en Dresde en 1847; en concreto, de agosto al 1 de noviembre, de acuerdo con las anotaciones en el diario del artista. Sin embargo, hubo de interrumpir el trío para componer Genoveva y Manfred, por lo que únicamente lo ultimó en la primavera de 1849. Como otras muchas obras salidas de su pluma, ésta surgió como una declaración de amor y gratitud hacia Clara, su esposa. Así lo prueba la autocita de un Lied basado en palabras del poeta Joseph Eichendorff. La misma Clara Schumann estrenó la obra, en la sala del Gewandhaus de Leipzig, el 22 de febrero de 1850, junto al violinista Ferdinand David y el chelista Julius Rietz, y la continuó tocando toda su existencia.
Acerca del balance de virtudes y defectos de los dos primeros tríos de Schumann, no hay acuerdo en la literatura historiográfica especializada. Para algunos críticos, el Trío nº2 es más compacto y directo que el primero, mientras que otros autores consideran que su tono más amable lo coloca como una composición de rango inferior. El estilo es plenamente romántico y la obra no carece de fogosidad; late sobre todo en ella algo de fuerza en los tiempos internos, pero finalmente se impone una impresión alegre y extrovertida. En carta a Carl Reinecke, Schumann le expresó su idea de que este trío producía, con respecto al anterior, "una atracción más rápida y gratificante". Ciertamente, la instrumentación es menos densa y la textura más ligera, aun cuando siguen observándose algunas imperfecciones, como el hecho de duplicarse algunas líneas de manera innecesaria, lo que es más perceptible en los movimientos externos.
Se abre el Trío en fa mayor con el tiempo Sehr lebhaft (Muy animado), en la tonalidad principal y el segundo tema en do mayor. La forma de sonata merece un tratamiento de cierta libertad, con peculiaridades e interrupciones que sólo pueden clasificarse como schumannescas. El hecho de que el segundo tema proceda del Lied Dein Bildnis wunderselig op. 39, nº2 (1840, perteneciente al ciclo Liederkreis, con texto de Eichendorff) es con toda probabilidad un mensaje amoroso dirigido a Clara. Uno de los instantes más originales del movimiento se produce al cesar un pasaje de gran intensidad, que se ve detenido por unos pocos compases de carácter soñador, donde Schumann se entrega a la meditación y casi hace cesar el pulso rítmico, situación que vuelve a darse en el último tiempo. De nuevo, el ejemplo de Mendelssohn es decisivo para la composición del lento Mit innigem Ausdruck (Con íntima expresión), en re bemol mayor, situado ahora en el más tradicional segundo lugar. Se parte ciertamente del concepto de la "romanza sin palabras", pero revistiéndolo de una estructura y un tejido más complejos. Es factible afirmar que estamos frente a un dúo de los instrumentos de cuerda, con el piano asumiendo un papel acompañante. Sin duda, es la parte más original del Trío en fa mayor, aunque ha suscitado algunas críticas por su arquitectura -Ulrich llegó a tacharlo de "informe"-, pues lo más probable es que Schumann se centrase sobre todo en el logro de una impresión que en el de una forma. In mässiger Bewegung (Con movimiento moderado), en si bemol menor, es un intermedio lúdico y algo melancólico que sustituye aquí al tradicional Scherzo. El gracioso tema es tratado en canon a dúo con una variedad de combinaciones, mezclando los dos instrumentos de cuerda con el teclado (mano derecha, acompañamiento en la izquierda, que percute muchas veces acordes con puntillo). Para esta música delicada y de atractivo colorido, Schumann pudo haberse basado en el scherzo canónico del Trío en mi bemol mayor D. 929 de Schubert, composición muy admirada por el autor de Kreisleriana. Se regresa a la tonalidad principal con el Nicht zu rasch (No demasiado rápido), un tiempo que ha sido definido como "divertimento" y también como "una suerte de moto perpetuo". La energía y el optimismo confluyen igualmente con una de las preocupaciones fundamentales de Schumann en su música de cámara, la escritura contrapuntística, que cobra aquí contornos poderosos, en particular en la sección de desarrollo. Con todo, el compositor vuelve a caer en el señalado defecto de la duplicación superflua de algunas líneas.
Como otros muchos tópicos sobre la figura de Mendelssohn, el que afirma que componía sin esfuerzo alguno se desmorona, si se indaga mínimamente la historia del proceso creativo del Trío nº 1 en re menor op. 49. En efecto, esta obra, que supuso el reencuentro con el género después de un primer Trío con piano en do menor bastante insatisfactorio e inédito de 1820, renovó para el autor de Paulus los problemas del equilibrio entre el teclado y los dos arcos, a los que finalmente dio una solución bastante acertada. Mas no sin trabajo, como revela el hecho de que el Trío pasara no ya por fases de revisión sino por auténticos estados distintos de escritura. Empezado en febrero de 1839, una primera redacción estuvo concluida el 18 de julio de ese año y la segunda, con alteraciones básicas, el 13 de septiembre. El 23 del mismo mes dio por concluida la obra, "el trío maestro de nuestra época", en apreciación de Schumann tantas veces citada, que fue impresa en 1840. Más accesible, con una carga menor de dificultades que su pareja, este Trío en re menor representa una de las mejores combinaciones del piano con otros instrumentos de toda la música de cámara de Mendelssohn. La atmósfera general es de un lirismo que entra frecuentemente en una zona elegíaca.
Los dos tema principales del primer movimiento, Molto allegro agitato, en la tonalidad básica, son introducidos por el violonchelo, para ser recogidos a continuación por el violín y el piano. Es probable que el segundo tema no ofrezca suficiente desemejanza con el primero, pero la página convence por su apasionado romanticismo, raro en Mendelssohn. El Andante con moto tranquillo, en si bemol mayor, se despliega como una romanza sin palabras desde el propio piano. Aun con el contraste de una sección central de tono más dramático, el movimiento se impone como un gesto de serenidad y paz. En el Scherzo: Leggiero e vivace, Mendelssohn se lanza a un jugueteo continuo de los instrumentos, creando uno de esos instantes fantásticos que parecen basarse en la imaginería romántica y legendaria. Con un enfoque menos literario, hay que fijarse en la habilidad de la instrumentación. Se regresa a la tonalidad principal de re menor en el Finale: Allegro assai appassionato, un cierre tempestuoso, aunque el piano introduzca el tema de danza en pianísimo. Al contrario que en el primer tiempo, ahora el segundo tema es incluso más importante que el primero.

  1. I
      1. Robert Schumann (1810-1856)
      1. Trío nº 2 en Fa mayor, Op. 80
  2. II
      1. Felix Mendelssohn (1809-1847)
      1. Trío nº 1 en Re menor, Op. 49