Recital de canto y piano Conciertos de Mediodía

Recital de canto y piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Mª Dolores Campos Manchado, soprano. Carlos Gallardo Riballo, piano

E. GRANADOS permanece en la historia de la canción española, sobre todo, por su colección de Tonadillas al estilo antiguo, sobre textos de Periquet un tanto ripiosos pero que no carecen de gracia. Escritas entre 1912-1913, se inventa en ellas un casticismo de origen goyesco tan inverosímil como encantador, muy en la línea de las Goyescas pianísticas. La maja dolorosa es el título de una trilogía de carácter muy apasionado.
J. TURINA es autor de muy bellas canciones, aunque a veces sobre poemas muy débiles de autores muy menores. Poema en forma de canciones Op. 19, de 1918, es el primer ciclo de canciones, cuatro en realidad sobre textos de Campoamor con un preludio inicial solo para piano. Entre las cuatro están algunas de las más populares de Turina, como "Cantares", aunque hay quien aprecia más las otras, no tan ceñidas a lo folclórico.
Nacido en La Habana, formado en Barcelona y en París - de cuya Schola Cantorum fue profesor de piano en la época de Albéniz- , amigo de Falla y padre de dos hijos célebres, la escritora Anais y el compositor Joaquín Nin Culmell, el compositor-pianista JOAQUÍN NIN CASTELLANOS tiene una amplia obra muy ligada a la tradición nacionalista española, como se ve en los tres ejemplos de este programa.

E. GRANADOS consiguió con las Doce Danzas españolas (c. 1890) uno de sus grandes éxitos, luego superado por las Goyescas ya en la segunda década del siglo XX, poco antes de morir. Sin tomar ideas concretas del folklore, pero recreando con mucho encanto ambientes y sonoridades de lo popular, son piezas de salón pero con más ambición de lo habitual.

El barcelonés F. OBRADORS es hoy recordado casi exclusivamente por sus colecciones de Canciones clásicas españolas, en las que acoge textos de poetas antiguos, populares y también modernos. Algunas de ellas han sido incluidas en el repertorio de todos los cantantes españoles, como "Del cabello más sutil", que pasa por ser una de las más bellas canciones españolas de todos los tiempos: sus dos estrofas justifican el título original de "Dos cantares populares", pero es una sola canción.