Recital de piano Conciertos de Mediodía

Recital de piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Penélope Aboli, piano

Musica ricercata es una obra juvenil del húngaro G. LIGETI. Fue completada en 1953 mientras el compositor aún vivía en Budapest, razón por la cual todavía revela las influencias de Bartok y de Stravinsky. Este ciclo está conformado por once piezas. La primera contiene solamente dos notas, la segunda tres y así sucesivamente hasta que la once, una monótona fuga, emplea todas las doce notas. El resultado, tal como lo comenta el propio Ligeti, es un noble cruce entre ortodoxia académica y profunda reflexión, entre gravedad y caricatura. Agreguemos que la novena pieza es un homenaje en memoria de Bela Bartok y la última otro homenaje a Frescobaldi.

El burgalés ANTONIO DE CABEZÓN es el músico instrumental más importante del siglo XVI español. Ciego desde niño, fue músico de las capillas de Carlos V y de Felipe II. Conocemos algunas de sus obras, que fueron muy apreciadas por los músicos europeos que conoció en sus viajes con la corte, por el Libro de cifra nueva de Venegas de Henestrosa (Alcalá de Henares, 1557) y por la recopilación póstuma de su hijo Hernando editada en 1578 en Madrid. Además de numerosas diferencias o variaciones, y tientos (obras contrapuntísticas a la manera del ricercare), realizó muchas glosas en las que adaptó al teclado conocidas composiciones vocales, como la que hoy se interpreta del músico del emperador N. Gombert.

Antonio tuvo un hermano músico, Juan, y dos hijos, uno, Agustín, cantor de la Real Capilla, y otro, HERNANDO, organista en la catedral de Sigüenza y sucesor de su padre en la corte. Al editar las obras de Antonio incluyó también cinco obras suyas: La más conocida es la glosa de la canción del fraancés P. Sandrin Dulce memoriae, también glosada varias veces por Diego Ortiz.

Tras más de diez años de silencio pianístico, y cuando todo el mundo, y el propio autor el primero, daba por concluida su obra compositiva, BRAHMS inició con estas obras cortas pianísticas de la Op. 116 su última y prodigiosa andadura. Estamos en 1892, y en este mismo año compondría las piezas Op. 117, 118 y 119. Es posible que algunas de las 20 obras cortas para piano que contienen estas cuatro series sean obras anteriores ahora reelaboradas. En concreto, y ciñéndonos exclusivamente a estas Piezas de fantasía Op. 116, la primera de ellas, el Capriccio en Re menor, ha sido reiteradas veces puesto en conexión con el estilo de la Balada Edward, la primera de la Op. 10, también en Re menor. Igualmente se ha recordado que la primera utilización del término Intermezzo, ahora el predominante en estas piezas cortas del período final, se estableció en la tercera de las Sonatas, aunque con distinto carácter que los de ahora. Pero aunque así fuera, aunque se tratara de obras antiguas ahora reelaboradas - lo que está por demostrar- , no cabe duda de que el ya anciano compositor resume en este piano final toda su sabiduría y experiencia en un arte simple, reconcentrado, interiorizado, desdeñoso del más mínimo artificio y de cualquier efectismo que no provenga de la misma música.