(y IV) Ciclos de Miércoles Cuatro cuartetos españoles

(y IV)

  1. Este acto tuvo lugar el
Cuarteto Harmony . Alexander Detisov y Levon Melikyan, violín. Paul Cortese, viola. Pilar Serrano, violonchelo

________________________________________________________________________

CUARTO CONCIERTO
________________________________________________________________________
  Ruperto Chapí, afamado autor de zarzuelas, compuso cuatro cuartetos de cuerda sol mayor, fa mayor, re mayor y si mayor entre 1903 y 1906, a razón de uno por año. Estas fechas, sin embargo, pueden corresponder a las de revisión definitiva de las obras, pues Salazar, basándose en Villalba Muñoz, que a su vez dice haber recogido los datos del compositor mismo, da los años 1893, 1894, 1895 y 1897, como los de la redacción original de las composiciones.
El crítico de El Sol fue muy duro con los cuartetos de Chapí, en los que reconoció atisbos personales pero igualmente desidias imperdonables: "estampa viviente de su facilidad, de su descuido, de su improvisación, de su falta de crítica y de su chispeante imaginación, en la que se encuentran codeándose hallazgos casi geniales y vulgaridades subrayadas por la indiscreta repetición".
Chapí había regresado a la práctica cuartetística de su juventud a petición de Julio Francés, miembro del cuarteto de su nombre en el que tocara la viola Conrado del Campo.
El Cuarto cuarteto está dedicado a Manuel Manrique de Lara, discípulo de Chapí. Lo estrenó en Madrid el Cuarteto Francés el 22 de febrero de 1906.
De acuerdo con Luis G. Iberni, el último cuarteto de la serie retoma los planteamientos del primero; rige el respeto por la ortodoxia de la forma con la incrustación de mínimos elementos cíclicos, pero se consigue una cierta libertad de lenguaje. Armonía y estructura son de gran sencillez. En el programa de mano del estreno de la pieza se leía: "Sin recurrir al empleo de formas populares determinadas, consigue el autor dar a su obra un carácter genuinamente nacional, pintoresco y libre, vistiendo sus propios pensamientos con ritmos y procedimientos de armonía de castiza naturalidad".
El Allegro moderato, con estructura tradicional de sonata y pequeñas libertades, propone dos temas muy contrastantes, el primero en si menor, el segundo en re mayor. El desarrollo incluye abundantes modulaciones. Contiene recapitulación. El Allegretto, en sol mayor, crece a partir de una célula temática mínima mediante acumulaciones. Chapí introduce un episodio central de talante completamente distinto. Figura a continuación el Allegretto animato, en mi menor, una suerte de breve divertimento que reproduce materiales provenientes de los tiempos anteriores. La rápida figuración le da un aire scherzante. El Allegro vivo, en si menor, es un animado y amplio movimiento conclusivo, al que con todo es algo exagerado tratar de "bruckneriano", como hace Iberni, aunque reconozca que hay que salvar las distancias entre el compositor austriaco y el alicantino. Se trata posiblemente de un tiempo más bien efectista.
Casi un siglo separa el cuarteto de Chapí de la obra de Moreno-Buendía, pero por su situación personal no deja de haber paralelismos entre los dos compositores, pues este músico murciano ha desarrollado una intensa actividad en el terreno de la comedia musical, género que en buena medida podría considerarse heredero de la zarzuela.
En 1999, el Ayuntamiento de Murcia le encargó a Moreno-Buendía una obra que glosara el belén de Salzillo. Esta obra escultórica consta de 556 figuras; fruto de un encargo de Jesualdo Riquelme y Fontes en 1776, en ella aplicó el artista a la pequeña forma las mismas técnicas que a las esculturas de gran tamaño. Nació así, pues, la obra para cuarteto de cuerda Salzillesca, música para un belén que se divide en catorce episodios musicales", en la definición de su autor tratados con una técnica casi cinematográfica. La obra sigue el recorrido de un hipotético espectador que contemplase las diversas escenas, pues se abre y cierra con La Buena Nueva.  Los temas son naturalmente otras tantos apartados del belén salzillesco, dividiéndose en momentos sacros La Anunciación, La Virgen y San José...- y seculares Músico ciego,  La vendedora de huevos, que se corresponden con las ideas de "lo divino y lo humano" en expresión del propio Moreno-Buendía, manifestándose por medio de estilos musicales contrastantes, más seria y religiosa la primera, costumbrista la segunda, en sintonía con la obra de Salzillo, que recoge usos y vestimentas murcianos de finales del siglo XVIII. En el número XIII, La huida a Egipto, Moreno-Buendía cita Alma, ¡sintamos! (1785) del compositor dieciochesco catalán Pablo Esteve, coetáneo de Salzillo. La obra incluye rasgos modernos de escritura, como choques bitonales, disonancias y glissandi.
Salzillesca se presentó por el Cuarteto Almus -al que Moreno-Buendía dedica la obra- el 6 de octubre de 1999 en el Aula de Cultura de Archena, en el marco de una gira a modo de preestreno, que incluyó también Los Alcázares, San Pedro del Pinatar, Caravaca y Beniel, si bien el estreno absoluto oficial puede considerarse el del concierto del 16 de diciembre de ese año, en la Iglesia del Convento de Las Agustinas de Murcia.

      1. Ruperto Chapí (1851-1909)
      1. Cuarteto nº 4 en Si menor
      1. Manuel Moreno-Buendía (1932)
      1. Salzillesca (Música para un Belén)