(I) Conciertos del Sábado Música de cámara francesa

(I)

  1. Este acto tuvo lugar el
Manuel Guillén, violín. Luis Rego, piano

NOTAS AL PROGRAMA
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Las tres sonatas de este programa abarcan un período de casi sesenta años y pertenecen a tres momentos estilísticos muy diferentes.

SAINT-SAËNS escribió unas diez Sonatas para un instrumento solista y piano, de las que nos han llegado siete: una para violonchelo, dos para violín y otras tres para oboe, clarinete y fagot, respectivamente. No es mala cosecha en un momento histórico en el que las viejas formas clásicas parecían haber perdido interés en el ánimo de los compositores. La primera Sonata para violín y piano, Op. 75, fue dedicada al violinista Joseph Marsick, quien la estrenó en 1885 con el autor al piano, consiguiendo una de sus obras más populares. La agrupación de los diferentes episodios en dos grandes movimientos es similar a la del Cuarto Concierto para piano (1875) y al de la Sinfonía con órgano, que es del mismo año. Estamos aún en el romanticismo tardío.

RAVEL escribió una primera Sonata para violín en 1987, mientras estudiaba en el Conservatorio de París, muy en la onda de la de César Franck y, sobre todo, de las de su maestro Fauré. No fue publicada en vida del autor. La Sonata en Sol mayor es una obra de madurez largamente trabajada entre 1922 y 1927. Fue dedicada a Hélène Jordan-Morhange, quien no la pudo estrenar por problemas de salud, haciéndolo Georges Enesco con el autor al piano en 1927: los dos habían interpretado en el Conservatorio la primera Sonata treinta años antes. Es la última obra camerística de Ravel, muestra un buen conocimiento y admiración por las de Bartok y su austeridad y firmeza constructiva nos conducen a los años del neoclasicismo, a la época de los retornos. Es de destacar la influencia del jazz, especialmente en el segundo movimiento.

POULENC, uno de los más ilustres componentes del "Grupo de los Seis" (con Auric, Durey, Honegger, Milhaud y Germaine Taillefer), escribió mucha música de cámara, aunque la más bella fue destinada a diversos instrumentos de viento. En medio de los años terribles de la segunda guerra mundial (anteriores, pues, a las Sonatas finales para flauta, trompa, oboe y clarinete respectivamente), Poulenc escribió dos Sonatas para cuerdas, una para violonchelo (1940) y la de violín (1943). Dedicada a la memoria de Federico García Lorca, el autor se esfuerza en equilibrar las sonoridades tan diferentes del violín y el piano, admirando lo conseguido por Brahms o por Debussy, pero en su línea de máxima claridad y economía de medios. El último tiempo fue revisado en 1949.

      1. Camille Saint-Saëns (1835-1921)
      1. Sonata para violín y piano nº 1, en Re menor, Op. 75
      1. Maurice Ravel (1875-1937)
      1. Sonata para violín y piano en Sol mayor (1923-1927)
      1. Francis Poulenc (1899-1963)
      1. Sonata para violín y piano (En memoria de Federico García Lorca)