(I) Ciclos de Miércoles Tres tríos españoles

(I)

  1. Este acto tuvo lugar el
Trío Granados . David Mata, violín. Andoni Mercero, viola. Aldo Mata, violonchelo

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NOTAS AL PROGRAMA
PRIMER CONCIERTO
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CONRADO DEL CAMPO: Trío nº 1, en La menor
    Cuando hace ya más de medio siglo de su desaparición, para las más jóvenes promociones actuales de filarmónicos el maestro Conrado del Campo es un compositor; pero aún tenemos en activo al que fuera su último y más joven discípulo - Cristóbal Halffter-  y a no pocos otros practicantes de la música que le recuerdan como un gran docente, tarea a la que don Conrado entregó muchas e intensas horas de su dedicación profesional. Pero ya es solamente dato en los libros la faceta de intérprete de Conrado del Campo, puesto que ésta se interrumpió tempranamente. En efecto, el músico madrileño comenzó a brillar como intérprete de violín y de viola, materias en las que fue discípulo del creador de una gran escuela violinística española, Jesús de Monasterio, así como de un discípulo de éste, José del Hierro. Como violinista, primero, y como viola, poco después, Conrado del Campo fue miembro destacado de la Orquesta del Teatro Real y de la Sinfónica de Madrid, pero su vocación camerista le llevó a formar parte de alguno de los grupos que más hicieron por la extensión en nuestro país del gusto por la música de cámara, como fue el Cuarteto Francés, formado por Julio Francés (violín), Odón González (violín), Conrado del Campo (viola) y Luis Villa (violonchelo), cuya labor se desarrolló entre 1903 y 1925, grosso modo, los últimos seis o siete años con ampliación a quinteto (Quinteto de Madrid) al unírseles Joaquín Turina como pianista. Para el Cuarteto Francés compuso Conrado del Campo parte de su amplia colección de cuartetos de cuerda, algunos de los cuales siguieron en el repertorio del conjunto que, de modo natural, vino a suceder al Cuarteto Francés: fue el Cuarteto Rafael, que alcanzó su plenitud en los años treinta.
    Pues bien, justamente en 1930 compuso Conrado del Campo tres tríos de cuerda de los cuales parece que solamente se estrenó el Trío nº 1, en La menor que aquí vamos a escuchar. Aquella primera audición fue en Madrid, el 28 de abril de 1931, en un concierto del Cuarteto Rafael. El violinista seguramente sería el que daba nombre al conjunto, Rafael Martínez (el segundo violinista del Cuarteto era entonces Luis Antón); Pedro Meroño tocó la viola y Juan Gibert el violonchelo. Al día siguiente, en el diario "La Voz", el crítico musical Juan del Brezo (seudónimo de Juan José Mantecón) escribió: "El maestro Conrado del Campo, según explícita declaración, se inquieta por una renovación de sus procedimientos, puesta la vista y la intención en módulos actuales del discurso musical. Su Trío conserva, empero, las calidades musicales de su obra en general. Le acompaña ese cierto empaque y volumen romántico que caracteriza la mayor parte de su producción. Las innovaciones técnicas que presuponga son auditivamente sojuzgadas por el espíritu que anima a su música, de sólida estructura y tejido".Los mismos intérpretes repusieron la obra dentro de una serie de conciertos de cámara pomposamente denominada "IV Festival del Cuarteto Rafael", el 2 de mayo de 1932. Según indicó Miguel Alonso en su Catálogo de obras de Conrado del Campo, en el programa de este concierto los movimientos del Trío en La menor llevaban las indicaciones de Animato, Lentamente y En tiempo de pasacalle, las cuales difieren ligeramente de las que constan en la partitura manuscrita de la que se conserva copia en la Biblioteca de Música Española Contemporánea de la Fundación Juan March.

XAVIER MONTSALVATGE: Requiem efímero a la tonalidad
    El 2 de marzo de 2000, exactamente en el día en que cumplía 80 años de edad, el maestro Enrique Franco fue objeto de homenaje por parte del INAEM del Ministerio de Cultura y de la profesión musical, sustanciado en un concierto en el Auditorio Nacional en el que se estrenaron varias piezas escritas expresamente por compositores que quisieron presentarse al homenaje con tales ofrendas. Así, junto a páginas de Leo Brouwer, Cristóbal Halffter y Tomás Marco, vio la luz una obrita de Xavier Montsalvatge que, por supuesto, cuenta entre las últimas notas que el maestro catalán, ya muy anciano, llevó al pentagrama. Montsalvatge quiso tener este gesto con su viejo amigo, estudioso y biógrafo. Tal es el origen de este Requiem efímero a la tonalidad que estrenaron Víctor Martín, Emilio Matéu y Pedro Corostola (violín, viola y violonchelo, respectivamente).
    En 1964, en plena eclosión de las vanguardias europeas y cuando ya algunos españolitos habían dado muestras de querer transitar por aquellas vías, Óscar Esplá compuso una sinfonía que tituló Sinfonía Aitana y que acompañó del siguiente lacónico mensaje: "A la música tonal, in memoriam". Es curioso que, treinta y seis años después, Montsalvatge titulara su tributo a Enrique Franco de manera parecida. Parecida digo, porque si Requiem a la tonalidad sería coincidencia conceptual plena, el calificativo de efímero aporta a la idea matices nuevos. Quizá el gerundense intuía cosas que el alicantino no se imaginó..., o bien estaba seguro de que no iba a ver. En la partitura de Montsalvatge, junto a frases de cordial adhesión al homenaje a Enrique Franco, puede leerse este lacónico comentario que abunda significativamente en el sentido del título: "Requiem apócrifo destinado a los que todavía vivimos (tú, yo y, afortunadamente, la tonalidad)".
    La música discurre natural y sencilla, con una célula métrica bien caracterizada que, al reaparecer al final, da un mínimo sentido cíclico, a modo de "sello" temático, al curso sonoro que camina bellamente hasta extinguirse en un conclusivo pizziccato.

JOAQUÍN HOMS: Trío de cordes
    El maestro Homs, fallecido cuando ya se acercaba el año de su centenario, compuso bastantes obras de cámara y, entre ellas, tríos de diversa formación instrumental, pero solamente uno para el tradicional trío de arcos. Fue escrito en 1968 por encargo del VI Festival Internacional de Música de Barcelona, y estrenado el 23 de octubre del mismo año por el Trío Francés que integraban Gerard Jarry (violín), Serge Collot (viola) y Michel Tournus (violonchelo). El momento biográfico era intenso: en 1967 Joaquín Homs, además de componer como incesantemente hizo a lo largo de toda su vida, acababa de constituir, junto a Josep María Mestres-Quadreny y Joan Prats, el Conjunto Catalán de Música Contemporánea llamado a llevar a cabo una importante labor difusora, y había recibido uno de sus muchos premios relevantes: el Ciudad de Barcelona, por su obra orquestal Presències. Pero sufrió el durísimo golpe de la muerte de su esposa, la pintora Pietat Fornesa a cuyo recuerdo dedicó alguna partitura.
    No así el Trío que vamos a escuchar, que es obra abstracta, un ejemplo de lo que se entiende por "música pura". La severidad de su trazo, más que reflejo de sentimientos es fruto del rigor técnico del planteamiento compositivo. Es una muestra de la personal adopción que Homs llevó a cabo del serialismo o, mejor dicho, de los modos de creación musical a que dio lugar el Método Dodecafónico de Schönberg, bien conocido por Homs a través de la enseñanza de su colega y amigo Roberto Gerhard, quien había sido discípulo directo del músico vienés.


MANUEL ANGULO: Alisios

Compositor y docente, Manuel Angulo forma parte de un nutrido e importante grupo generacional, buena parte de cuyos miembros han cumplido los 75 años de edad a lo largo del presente 2005: Manuel Castillo, Cristóbal Halffter, Luis de Pablo, Rogelio Groba... Este trío para violín, viola y violonchelo, titulado Alisios por lo que luego explicaremos, fue compuesto en 1986, por encargo de la Fundación Cultural de Castilla - La Mancha de la que era presidente Francisco García Pavón y secretaria (y factotum) Gianna Prodan: a ella está dedicada la partitura del maestro Angulo. Se trata de un trío de cuerda que vio la luz en el Conservatorio Marcos Redondo de Ciudad Real, el 20 de septiembre de aquel mismo año, en interpretación del Trío de Arco "Adagio" que integraban Carmen Tricás (violín), Marcial Moreiras (viola) y María Luisa Parrilla (violonchelo).
La obra es de un solo trazo, aunque en su curso cabe observar tres secciones que se suceden sin escisiones y formando una estructura en cierto modo simétrica: las secciones inicial y final son de lenguaje atonal, incluso con algún pasaje aleatorio (con opciones entre las que los intérpretes pueden escoger), mientras que la sección central propone, como eje o núcleo de la pieza, un pasaje tonal. A él ha llegado la música progresiva e imperceptiblemente y, tras alcanzar su plenitud, las fuerzas tonales se van debilitando, como alejándose; la armonía se va disolviendo hasta volverse a la música atonal... Es este proceso de acumulación hasta la convergencia en un punto y el alejamiento posterior, que puede recordar al proceso de formación de los vientos, lo que llevó al compositor a titular la obra Alisios.

ALEXANDRE SCHNIEPER: Trío
    El compositor e intérprete suizo, establecido entre nosotros, Alexandre Schnieper, nació en Lucerna y se formó musicalmente en Londres, con los profesores Singer, Hurht, Tanniel y Skinner. Ha dirigido coros, ensembles y orquestas de España, Inglaterra, Austria, Alemania y Estados Unidos, colaborando en numerosos, conciertos, espectáculos y proyectos multidisciplinares. Actualmente es profesor de Orquesta en el Conservatorio Rodolfo Halffter de Madrid.
    El compositor nos comenta que, después de ocho años sin componer, ha vuelto a esta práctica con esta obra que le ha pedido Boris Kuniev, excelente violinista ruso, solista de los Virtuosos de Moscú, "quien ha sido un padre para mí", según declara el compositor al dedicar la pieza a su entrañable amigo. Y añade que el Trío está "inspirado en las sensaciones obsesivas de los sueños, sensaciones confusas cuyo dominio es el subconsciente. En ese recóndito lugar de la mente se confunden los sentidos y, así, llegamos a oír sabores, a ver olores y a escuchar la luz como mundos paralelos".


LUIS DE PABLO: Trío de cuerdas
    Este Trío de cuerdas fue compuesto en 1978 por encargo de RNE para ser estrenado en un concierto de la temporada de la Unión Europea de Radiodifusión celebrado en el Teatro Real de Madrid el 3 de noviembre de 1980, en interpretación de Hermes Kriales, Pablo Ceballos y Enrique Correa, violín, viola y violonchelo, respectivamente, primeros atriles de la Orquesta Sinfónica de la RTVE. La obra se adelantó aproximadamente en diez años a la eclosión de composiciones camerísticas de Luis de Pablo para las formaciones tradicionales: el cuarteto de cuerdas, el trío y el quinteto con piano, el quinteto con clarinete, etc. Y, en esta floración de obras camerísticas, no estará de más subrayar otras propuestas que inciden en la escritura para instrumentos de arco tratados a solo o en dúos.
    El Trío que hoy volvemos a escuchar presenta un solo trazo en el curso del cual se suceden y entrelazan distintas secciones contrastadas, apuntando procedimientos en los que el autor profundizaría más tarde, como la confrontación entre los conceptos de sincronía y asincronía, de regularidad e irregularidad métricas, etc. El tratamiento instrumental propende a la levedad, a la ingravidez sonora, y es de gran refinamiento tímbrico.

      1. Conrado del Campo (1878-1953)
      1. Trío nº 1 en La menor
      1. Xavier Montsalvatge (1912-2002)
      1. Efímero requiem a la tonalitat
      1. Joaquín Homs (1906-2003)
      1. Trío per a cordes
      1. Manuel Angulo (1930)
      1. Alisios
      1. Alexandre Schnieper (1962)
      1. Trio *
      1. Luis de Pablo (1930)
      1. Trío de cuerdas
  1. * Estreno absoluto