(II) Ciclos de Miércoles Mozart después de Mozart

(II)

  1. Este acto tuvo lugar el
Dúo Uriarte-Mrongovius . Begoña Uriarte y Karl-Hermann Mrongovius, piano

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SEGUNDO CONCIERTO
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  Wolfgang Amadeus Mozart
Sonata en Re mayor, KV. 448
W. A. Mozart -  Maximilian Stadler
Larghetto y Allegro en Mi bemol mayor

La interacción piano-violín, que protagonizó el juego camerístico de la semana pasada se convierte hoy en interacción piano-piano. El conflicto de emancipaciones y predominios que caracterizaba aquella pareja, con el violín debatiéndose entre la banalidad de lo prescindible y la firmeza de lo necesario, se transforma hoy en un conflicto de igualdad. El juego ya no consiste en abrirse camino y diferenciarse, sino todo lo contrario, en reunir la voluntad de dos músicos para ensanchar las posibilidades del piano pero sin engordar las líneas sonoras y sin que pierdan filo las aristas. El dúo de pianos es una de las especialidades más difíciles de la música de cámara y, cuando funciona bien, como sin duda será el caso de hoy, es una fuente generosísima de satisfacción sonora.
    Esa satisfacción es la que debía sentir Mozart cuando tocaba a dúo con Josepha Ahuernhammer, su alumna más destacada. Como persona resultaba muy poco atractiva, y el propio Mozart la despellejó sin recato en una carta a su padre. Le parecía "el diablo en persona". La describe como "gorda y sudorosa" y su cercanía le produce náuseas. Pero... nada de esto importa cuando se sienta al teclado. "Es un espantajo, pero toca de maravilla", resume Wolfgang Amadeus.
    Para el talento de Josepha compuso Mozart la Sonata para dos teclados en re mayor, K. 448. Ambos la presentaron en Viena el 23 de noviembre de 1781. Es una pieza brillante. Cuando se hace bien, encarna a la perfección "la alegría de tocar".
    También en el repertorio mozartiano para dos pianos suele interpretarse el Larghetto y Allegro en mi bemol mayor, por mucho que las circunstancias de su composición no queden del todo claras. Es natural que se toque, porque ambos movimientos contienen música muy apreciable. Lo cierto es que Mozart dejó ambos fragmentos inacabados. Existen hoy día, al menos, tres ediciones, cada una con un terminador distinto. La de Bärenreiter lleva la terminación de Maximilian Stadler, y es la que hoy ofrece el dúo Uriarte-Mrongovius. Está además la de la casa Schirmer, completada por Paul Badura-Skoda, y la de G. Henle Verlag cuyo terminador es Franz Beyer.
Ferrucio Busoni
Duettino concertante sobre temas de Mozart

De Ferruccio Busoni, un músico singularísimo que desbordaba talento por muchas de sus facetas, podemos esperar de todo y, desde luego, una perspectiva nueva y sorprendente del tema que nos ocupa: la reelaboración de músicas de Mozart. Busoni, gran virtuoso del piano, y artista de altas miras, practicó abundantemente la interacción con los grandes músicos del pasado, incluido Mozart.
    La aportación a este ciclo del Duettino sobre temas de Mozart, aparte de una exhibición de talento y de perfeccionismo por parte de un verdadero poeta de los sonidos, como fue Busoni, consiste en un planteamiento tan abierto a la colaboración con compositores del pasado que pone en cuestión el concepto mismo de autoría individual.
    El Duettino había quedado terminado en 1919. Está basado en el magnífico Finale del Concierto para piano y orquesta en fa mayor, K. 459, que Busoni vierte a los dos pianos con gran efecto. Sin embargo, tres años después, al terminar la adaptación de otra pieza mozartiana, la Fantasía para órgano mecánico K. 608, Busoni empezó a madurar la idea de combinar la interpretación de ambas obras que él veía complementarias y que, en conjunto, formaban el cuerpo central de lo que él imaginaba como un gran y heterodoxa sonata para dos pianos. El movimiento inicial sería su propia Improvisación sobre el coral de Bach "Wie wohl ist mir, o Freund der Seele", de 1916, y el finale sería nada menos que su monumental Fantasía contrapuntística, convenientemente adaptada. A veces se interpretan estas obras en esta precisa sucesión, llevando a la práctica la idea de Busoni, un compositor que, decididamente, disfruta de la compañía de sus colegas. Cuanto más grandes, mejor.
Max Reger
Variaciones y Fuga sobre un tema de Mozart, Op. 132a

El tema en cuestión es el de apertura de la Sonata para piano, Parisina núm. 3, 'Marcha turca', que está compuesta en París, como su nombre indica, en verano de 1778. Es un andante bucólico, una égloga pausada y limpia, que le sirve a Reger, no para condensar y expresar sentimientos de ningún tipo concreto, sino para construir a partir de ese esqueleto sonoro una de sus obras más conocidas y mejor valoradas, tanto en su versión original para orquesta, como en sus adaptaciones para piano y para piano a dos pianos. Reger era un convencido partidario de la escritura contrapuntística, en la que encontraba el antídoto de tantos males musicales como veía, acechantes, a su alrededor. Así, le satisfacía especialmente la fórmula de "variaciones y fuga", porque le permitía concentrar con naturalidad el peso expresivo de la obra en ese momento tan singular que es siempre el comienzo de una gran fuga. Tras la exposción del tema y su tratamiento en siete variaciones, la octava variación recoge ostensiblemente el abanico, pliega velas, para crear esa introducción hueca detrás de la cual pueda la fuga aprovechar al máximo sus recursos. No se trata aquí de levantar un everest contrapuntístico al final de una obra larga, como en esa gran sonata colectiva que Busoni imaginó, o como en la Hammerklavier de Beethoven, que seguramente le sirvió de modelo. Las proporciones en esta obra no son tan abrumadoras, pero el mecanismo expresivo es el mismo. Como en el Himalaya: marcha de aproximación y, a continuación, imponente escalada polifónica.

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Dúo Uriarte-Mrongovius (Begoña Uriarte y Karl-Hermann Mrongovius), dos pianos

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)
Sonata en Re mayor, KV. 448

W. A. Mozart - Anton Stadler (1753-1812)
Larghetto y Allegro en Mi bemol mayor

Ferrucio Busoni (1866-1924)
Duettino concertante sobre temas de Mozart

Max Reger (1873-1943)
Variaciones y Fuga sobre un tema de Mozart, Op. 132a

  1. Dúo Uriarte-Mrongovius B. Uriarte y K.H. Mrongovius fueron los aclamados protagonistas. Ciertamente constituyen un dúo ejemplar, admirable... La técnica de ambos pianistas parece plegarse a un único pensamiento musical que es vertido no desde dos pianos sino desde un plano bicéfalo... (J.L. del Busto, ABC). Este y otros numerosos comentarios críticos, nos revelan la excepcional posición que, como dúo pianístico, ocupa el matrimonio Begoña Uriarte y Karl-Hermann Mrongovius. Siendo la enseñanza musical gustosa obligación, (K.-H. Mrongovius es catedrático en la Escuela Superior de Música de Munich), imparten asiduamente cursos magistrales de interpretación pianística y forman parte del jurado de concursos internacionales. Han actuado en importantes festivales internacionales y en las televisiones de España, Luxemburgo, Alemania, antigua Unión soviética y Japón, o bajo la batuta de directores como Sawallisch, Kubelik, Gielen, Sir A. Davis, J. Krenz, A. Wit, López Cobos...
        Sus numerosas grabaciones discográficas para los sellos WERGO y ARTS obtienen críticas superlativas en Europa, Japón y U.S.A. y abarcan desde obras para piano solo o dúo del Padre Antonio Soler, Brahms, Schubert (3 CD), Reger, Messiaen, Bartók, la integral de piano de Ravel (3 CD), Strawinsky, Turina, R. Strauss (3 CD), hasta las obras de vanguardia de un György Ligeti o el disco de WERGO con música española contemporánea, en parte escrita y dedicada para ellos. Los últimos del sello ARTS (Diverdi), son la integral de Mendelssohn para piano a cuatro manos y sus dos conciertos para dos pianos y orquesta -con la Orquesta Sinfónica de Bamberg bajo la dirección de Antoni Wit.