(II) Ciclos de Miércoles Robert Schumann

(II)

  1. Este acto tuvo lugar el
Cuarteto Bretón . John Stokes, violonchelo. Antonio Cárdenas, violín. Iván Martín, viola. Anne Marie North, violín

________________________________________________________________________

NOTAS AL PROGRAMA
________________________________________________________________________
SEGUNDO CONCIERTO
________________________________________________________________________

Robert Schumann (1810-1856)

Aunque no de modo riguroso, pero muy próximo a ese planteamiento, Schumann se "sumerge" en instrumentos y formas con dedicación obsesiva. Lo hizo con sus obras  para piano que jalonaron sus primeros diez años, de 1830 a 1840, como compositor o, mejor, pianista-compositor, en lo que habría quedado tal vez de no haber tenido funestas consecuencias su experimento limitando el movimiento de algunos de sus dedos con la esperanza de mejorar su técnica. Lo hizo después con el lied al que prácticamente dedicó todo el año 1840, para regresar de forma intermitente, como quien ha superado una etapa y busca un nuevo camino, y le sucede otro tanto con la música de cámara y más concretamente con el cuarteto. Estamos ya en 1842, cuando compone los tres Cuartetos de cuerda. En el mismo período, hasta 1842, nacen el Quinteto para piano y cuerda y el Cuarteto con piano. Cinco años después se interesa otra vez por la música de cámara, lo que se repetirá en plazos de dos o tres años, en 1847, 1849, 1851 y 1853, pero las formas previas, cuarteto y quinteto quedan en el olvido y sólo tríos de diversas organización continuarán su producción camerística, presente en este concierto con dos ejemplos de 1842.
Cuarteto de cuerda nº 1, en La menor, Op. 41, nº 1.

Sabemos que su abandono de la esperanza de convertirse en concertista de piano es consecuencia de un desgraciado propósito y, del mismo modo, que los éxitos de Clara como tal, le hacen ver como única salida que debe mejorar su formación con compositor. Se concentra en el estudio de las formas de cámara, en concreto en el cuarteto, con los modelos que le ofrecían las ediciones de los de Mozart y Beethoven. El resultado toma cuerpo en el conjunto de los escribe, en principio como si de tratara de uno solo, en "doce" movimientos, que se corresponden con los cuatro de cada uno de los tres que conforman su opus 41. Sin embargo, ofrecen una unidad  que no es sólo un acercamiento teórico a la idea, porque, efectivamente, hay una relación entre el trazado del conjunto que está por encima de una distribución caprichosa. Cada grupo de cuatro movimientos tiene "vida" propia por describirlo de algún modo, pero la estructura general no se resiente por ello y mantiene la unidad del conjunto de doce.
Todo ello se refleja en las alteraciones que Schumann hace de las normas desde el punto de vista de tres cuartetos independientes. Así, a una Introduzione seguida de un Andante espressivo en la menor, como para respetar las exigencias clásicas, le sigue el primer movimiento propiamente dicho un Allegro en Fa mayor. La primera parte, breve, afirma lo que queda como tonalidad del movimiento, aunque el resto no responda al enunciado. Luego se alternan las coincidencias con el tono principal. El Scherzo Presto está en la, el Adagio en Fa y el cuarto movimiento, Presto, de nuevo en La. Pero en el fondo, desde la visión menos rigurosa de hoy, Schumann se limitó a ampliar los horizontes, algo a lo que le obligaba la concepción general de los tres cuartetos como una sola obra. Detrás de todo, curiosamente, está de nuevo la sombra de Clara que terminaba una de sus giras de conciertos. Culminado el trabajo, queda preparado para presentárselos a Clara el 13 de septiembre de 1842 en el aniversario de su boda.
La tonalidad de Fa que se hace presente en el comienzo del comienzo de la colección en uno de los tres cuartetos, pasa a ser la principal del que lleva el nº 2, en este caso especialmente dedicado a Clara  porque Schumann juega siempre con la doble función de cada uno de ellos, que son tres en uno pero tres al fin y al cabo. Es el más breve y da paso al tercer eslabón de la cadena.
Cuarteto nº 3 en La mayor, Op. 41, nº 3.

En cierto sentido, el camino se ha hecho más ligero en el trabajo anterior para abordar este remate, el más extenso de los tres. También se ha dicho que ofrece un trazado más atrevido, más alejado de las reglas clásicas. Es el último esfuerzo de Schumann por lograr una mayor libertad para su necesidad expresiva, esa presión de su personalidad para mostrar lo mejor de sí. Escuchando este cuarteto cabe preguntarse por los motivos que tuvo para no continuar, como había hecho Beethoven, por seguir la senda abierta tanto en lo técnico como en lo expresivo. Nada frenaba sus decisiones, eso lo sabemos por la voluntad con la que se impuso abrir su hacer en la música de cámara, sin embargo sólo una vez más volvería a interesarse por la forma del cuarteto, pero, además, contando con la combinación de los instrumentos de cuerda con el piano, también en 1842.
Un Andante expressivo que enlaza con un Allegro molto moderato articula el primer movimiento en el que se suceden los episodios más dispares que van desde las imprecisiones y ambigüedades de acordes de quinta y sexta a las secciones dramáticas y oscuras, pasando por pasajes que se transmutan en explosivos, inquietantes o decididamente líricos. Estamos ante el Schumann más capaz de sugerir, más expresivo, que da paso al Assai agitato, del segundo movimiento que preludia la fuerza y la brillantez del Adagio molto, el tercer movimiento, que en más de una ocasión ha sido comparado con el hacer beethoviano. Para terminar, un Allegro molto vivace, en el que el compositor recobra el protagonismo absoluto. No hay asociaciones con otro nombres, este es el movimiento del hacer creador de Schumann, del que nos llegan los ecos de otras de sus obras. Pero, en su conjunto, hay que considerar este último episodio de su opus 41 desde dos vertientes. La primera, valorando lo que tiene de original su aportación a la forma del cuarteto; la segunda, la confirmación del nivel que fue alcanzando en los nuevos retos que se fue marcando.

Cuarteto Bretón (Anne Marie North, violín; Antonio Cárdenas, violín II; Iván Martín, viola; y John Stokes, violonchelo)

Robert Schumann (1810-1856)
    Cuarteto de cuerda nº 1, en La menor, Op. 41, nº 1
    Cuarteto de cuerda nº 3, en La mayor, Op. 41, nº 3