(V) Ciclos de Miércoles Robert Schumann

(V)

  1. Este acto tuvo lugar el
Sara Marianovich, piano

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NOTAS AL PROGRAMA
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QUINTO CONCIERTO
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Clara Wieck (1819-1896)

Romanza, Op. 3
El maestro de Clara fue su padre, con el que también estudió Schumann, y lo fue tanto en el piano como en la composición. Las pruebas están tanto en los recitales y conciertos tempranos ofrecidos por Clara, que inició a los nueve años y pasó a ocupar un puesto relevante entre los concertistas de su tiempo. Por lo que se refiere a la composición, comenzó con un lied a los once años y durante un tiempo estuvo segura de que tenía talento para continuar en su empeño. En su catálogo figuran entre los primeros trabajos un grupo de polonesas, caprichos en forma de vals, otros lieder, un concierto para piano y orquesta y distintas variaciones. Pero el testimonio de su música está presente en este concierto con la Romanza, Op. 3, muy de su primera época como compositora, y nacerán años después otras romanzas cuando ya contaba con la compañía y el apoyo de Schumann. Esta muestra, parte de sus nada numerosas obras, corresponde a una estudiante aún bajo la tutela de su padre, que fue reconocido en su tiempo como un excepcional profesor de piano.
Johannes Brahms (1833-1897)

Variaciones sobre un tema de Schumann, Op. 9
El encuentro de Brahms en Dusseldorf con Robert y Clara Schumann se produce en 1853 y marca el comienzo de una relación de amistad, respeto y admiración que se prolongó a lo largo de sus vidas y que sólo fue interrumpida por su sucesiva desaparición.
Menos de un año después de aquel primer encuentro, entre marzo y junio de 1854, Brahms compone gran parte de estas 16 variaciones. Las que están numeradas como 10 y 11 fueron incorporadas al conjunto en agosto y presentadas por Brahms a Clara con motivo de su santo y un escueto mensaje: "Las rosas y los heliotropos están en flor". Y más tarde le dedicó la obra completa. Y sólo en parte por esta vinculación y mucho más aún por haber surgido alrededor de un tema de Schumann, han sido valoradas desde siempre como una de las manifestaciones más dominadas por el espíritu romántico en el conjunto de la obra de Brahms.
No es una pieza pianística frecuente en recitales y, sin embargo, se dicho de su realización que "fija las características de la forma variación que adoptará poco después, con la que persigue una creación nueva en cada variación, aunque conservando el esquema armónico del tema". Algo que encaja en una especie de tradición que asoma a otras variaciones de Beethoven y, desde luego, de Schumann, parte esencial del camino que fue recorrido y prolongado por Brahms. Por último, es curioso que se haya señalado su vinculación con dos obras concretas de Schumann, Carnaval, Op. 9, y Krisleriana, Op. 16, y tendremos ocasión de comprobarlo porque este segundo título es la obra de Schumann que completa este concierto e, indirectamente, la presencia de su música pianística iniciada en el programa anterior del ciclo que estamos siguiendo.
Robert Schumann (1810-1856)

Kreisleriana, Op, 16
En 1838 escribe Schunann su Kreisleriana, colección de ocho piezas en cuyo título alude al Kapellmeister Johannes Kreisler, personaje protagonista de los escritos autobiográficos de E. T. A. Hoffmann. Ha encontrado un paralelismo en esta obra literaria con su propia vida y lo subraya con unas piezas en las que el piano está al servicio de intenciones descriptivas. Es un trabajo dedicado a Chopin con una serie de cinco piezas de carácter animado que describen a Florestán y las tres restantes desde el punto de vista de Eurebius, que según estimaba Schumann eran músicas que habían pensar. Los dos ángulos de su acercamiento a los sentimientos y la vida. En el fondo, el paralelismo lo encuentra sobre todo en la pasión que siente Kreisler por su amada Julia, que sitúa en un plano similar a la suya por Clara. Parece inevitable, en esta comparación, recordar que Kreisler, el personaje de Hoffmann muere loco, y que en una de sus cartas a Clara el compositor escribe "algunas veces tengo la impresión de que acabaré por estallar con la música".
A lo largo y ancho de su música asoman vinculaciones esenciales en su  concepto de la existencia, como puede ser la visión que describe en su Sinfonía Renana como "Episodio de una vida en la orilla del Rin, y también ésta, más cercana, del su mundo personal a través de las relaciones en Kreisler, personaje que le atrae porque también es músico, con él comparte la idealización de la mujer amada.


Sara Marianovich, piano

Robert Schumann (1810-1856)
Escenas de niños, Op. 16
Estudios Sinfónicos en forma de variaciones, Op. 13
Kreisleriana, Op. 16