(y VI) Ciclos de Miércoles Robert Schumann

(y VI)

  1. Este acto tuvo lugar el
Trío Modus . Suzana Stefanovic, violonchelo. Mariana Todorova, violín. Jensen Horn-Sin Lam, viola
Irini Gaitani, piano

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NOTAS AL PROGRAMA
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SEXTO CONCIERTO
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Robert Schumann (1810-1856)

Sonata para violín y piano nº 1, Op. 105
Estamos en 1851, Schumann da sus últimos pasos en la senda de la música de cámara entre los que cuentan las dos sonatas para violín y piano, casi sucesivamente a partir de septiembre, cuando concluye la primera, y los meses de octubre y noviembre en los que cierra su dedicación a esta combinación instrumental. Hubo una primera lectura de la primera el 16 de octubre a cargo de Clara y Wasielevski, fue publicada en enero de año siguiente y estrenada en Leipzig el 21 de marzo, con una nueva intervención de Clara, pero con Ferdinand David al violín. Lo cierto es que el compositor no quedó satisfecho con el resultado y el insistir con una segunda obra fue consecuencia de su deseo de superar su disconformidad inicial. Pero el resultado fue parecido, en opinión de Schumann, que no tuvo la sensación de haber superado los primeros fallos. Hay una clara ausencia de lo que podríamos llamar "inspiración", que se complica con algunos desaciertos técnicos. Todo ello ha influido en la poco frecuente programación de las dos.
Comienza con un movimiento marcado como Con una expresión apasionada, en el que le falta brillo al segundo tema, muy dependiente del primero. Sigue el Allegretto, cuya mención en italiano siempre ha sorprendido, sin gran relieve, para alcanzar cietro vuelo en Animado final.
Märchenbilder (Ilustraciones de cuentos) para viola y piano, Op. 113
Coinciden dos caprichos sucesivos de Schuman, según ha quedado reflejado en su diario. Por un lado, su redescubrimiento de los cuentos o cuentos de hadas, y, por otro, el prestar una especial atención a uno de sus antiguos alumnos, Wasielewski, intérprete de viola. Las referencias a estos dos aspectos se completan dos días después, en marzo de 1851, con la información de que había concluido las cuatro piezas o partes que la obra, que fue revisada por el intérprete. Éste fue el encargado de su estreno en Bonn el 12 de noviembre de 1853, más de un año después de su edición. Las indicaciones de los tempi de las cuatro partes se van sucediendo. Comienza con una especie de lied, No deprecia, al que sigue un rondó, Vivo, muy enérgico, después un movimiento Rápido, a modo de balada, para concluir con un Lento con expresión melancólica que se asocia con una canción de cuna.
Fünf Stücke in Volkston (Cinco piezas en estilo popular),
para violonchelo y piano, Op. 102
.

Fechado en abril de 1849 fueron compuestas por Schumann entre los días 15 y 17, con su entusiasmo por desarrollar su trabajo en un diálogo de instrumentos que se planteaba por primera vez. Los elementos de inspiración popular, incluida una repetida impresión del sentido del humor de ese mismo ambiente, van dejando su rastro a lo largo de las cinco secciones, en las que destacan las referencias a los ritmos de danza. La evocación de las sonoridades populares están presentes en la primera de las piezas que lleva la  indicación: "Vanitas vanitatum". Mit Humor. (Con humor). Y es efectivamente el humor y un poco la burla de las costumbres populares el tono que marca el desarrollo por encima de la imitación del ambiente. La segunda pieza es una canción de cuna, definida como Langsam (Lentamente), para volver a incidir en el tono popular con Night shnell, mit viel Ton zu spielen (No deprisa, pero tocado con mucha sonoridad). Sigue en la cuarta pieza una marcha campesina, Nicht zu rasch (No demasiado deprisa), para cerrar brillantemente la colección como dice la indicación inicial Stark und Markirt (Con fuerza y marcado).
Cuarteto para piano y cuerdas, en Mi bemol mayor, Op. 47
Se ha dicho que hay varias sombras de otros compositores que se proyectan sobre esta obra y no se trata de la más leve crítica a la tarea de Schumann, sino a la seguridad total en su "estar" en el mundo de su tiempo. Porque Schumann quiso siempre estar dentro de la corriente que le rodeaba, es decir, la que ahora se llamaría "políticamente correcta", pero su fuerza creadora, al margen de ocasionales limitaciones, no siempre le permitía contenerse. Y esas influencias han traído el recuerdo de Beethoven, de Mendelssohn e incluso de Bach, compositores que por admiración, proximidad o estudio estuvieron casi siempre en su camino
El proyecto se fragua en la última semana de octubre de 1842 y se estrena en audición familiar en Leipzig el 5 de abril de 1843. El estreno público debe esperar hasta el 8 de diciembre de 1844, en el concierto que señala su despedida de la ciudad cuando la familia se traslada a Dresde. El  primer movimiento, Sostenuto assai. Allegro ma non troppo, tiene mucho del mejor Schumann, de su riqueza de ideas, de su ingenio para la variación, de sus referencias - a Bach en esta ocasión con el coral de la Cantata BWV 93- siempre oportunas, como tras una meditación, como el recuerdo de uno de sus Lieder de Amor y vida de mujer.
Para el Scherzo. Molto vivace, reserva los ecos de los mundos fantásticos de Mendelssohn, mientras que el Andante cantabile no sitúa en el mundo sonoro beethoviano. Y el recorrido lo cierra el Finale: Vivace, en el que encontramos al Schumann original, imponiendo su personalidad, que se sale de cualquiera de los moldes al uso.

Irini Gaitani, piano y Trío Modus (Mariana Todorova, violín; Jensen Horn-Sin Lam, viola; y Suzana Stefanovic, violonchelo)

Robert Schumann (1810-1856)
Sonata para violín y piano nº 1, Op. 105
Märchenbilder (Ilustraciones de cuentos) para viola y piano, Op. 113
Fünf Stücke im Volkston (Cinco Piezas en estilo popular), para violonchelo y piano, Op. 102
Cuarteto para piano y cuerdas, en Mi bemol mayor, Op. 47