(II) Ciclos de Miércoles Música de cámara norteamericana

(II)

  1. Este acto tuvo lugar el
Víctor Correa, violín. Aníbal Bañados, piano

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NOTAS AL PROGRAMA
SEGUNDO CONCIERTO
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AARON COPLAND.   Sonata para violín y piano

Al igual que en el caso de Barber, dentro de lo que en la introducción al presente ciclo hemos denominado "tercera vía" a la hora de configurar la música de creación sinfónica y de cámara norteamericana del pasado siglo, el nombre de Aaron Copland se sitúa en un lugar de absoluta preeminencia. Nacido en 1900, fallecido en 1990 y, como Gershwin, de origen ruso (su apellido original era Kaplan), Copland fue de los primeros compositores en pasar en París por la "factoría" Boulanger, de 1921 a 1924 e, igualmente, el primer compositor norteamericano reconocido unánimemente fuera de los Estados Unidos. Algo en lo que, sin duda, tiene que ver una maestría técnica absoluta y un conocimiento perfecto del fenómeno musical al que además Copland se acercó varias veces a través de sus escritos. Asimismo fue un compositor muy activo en el ámbito institucional y asociativo de los compositores norteamericanos y muy pronto, en 1945, recibió el Premio Pulitzer por una de sus más conocidas y conseguidas obras sinfónicas como es "Appalachian Spring".
Dentro de su no muy abundante música de cámara, aunque toda ella de gran calidad, la Sonata para violín y piano nos sitúa dentro de los años cuarenta en la producción de Copland, concretamente en 1943. Una década en la que, tras haber pasado por multitud de influencias estéticas como las insoslayables de Stravinsky o Hindemith, la órbita del neoclasicismo, el "jazz" o las músicas populares de raiz norteamericana, Copland se mueve en un terreno de gran austeridad expresiva y delicadeza que encuentra un cauce perfecto en obras totalmente abstractas como pueden ser la anterior Sonata para piano de 1941, o la Tercera Sinfonía, de 1946. En la Sonata que hoy escucharemos, cuyos orígenes estarían ya claramente apuntados en las anteriores "Variaciones para piano", de 1930, la influencia de Stravinsky aún es evidente, pero Copland se muestra a través de una sencillez expresiva mayor que la de obras anteriores, a la vez que es formalmente respetuoso y fiel a un lenguaje tonal que, poco tiempo después, también haría evolucionar con la adopción del serialismo dodecafónico en obras como el Cuarteto con piano, de 1950.


NED ROREM.   Sonata para violín y piano

Ned Rorem nació en Richmond (Indiana), en 1923, y se formó en el Curtis Institute de Chicago y en la Escuela Juilliard de Nueva York, ciudad donde trabajó como copista del mucho más conocido Virgil Thomson. Pero quizás, el rasgo determinante en la formación de Rorem es su estancia en Europa, donde estudiará con Milhaud, Auric o Poulenc, siendo notoria la influencia de éste último en el Rorem compositor de canciones (género en el que es bien conocido en los Estados Unidos), y que genera el hecho de que en su país de origen Rorem sea considerado un compositor claramente francófilo; algo que él no trata de desmentir y que, además, fomenta en sus múltiples declaraciones y escritos llenos de ingenio e intención crítica, entre los que destaca una amena autobiografía escrita en 1966 sobre su estancia parisina.
Rorem es autor de una obra amplia y difícilmente calificable, que incluye bastante música para la escena y varias obras de música de cámara entre las que destaca la Sonata para violín y piano fechada entre 1948 y 1949 en las ciudades de Nueva York y Fez. Se trata pues de una obra de juventud en la que Rorem se muestra ya como un compositor claramente directo y comunicativo, y muestra una escritura fresca, tonal y desprejuiciada a lo largo de sus cuatro movimientos: "Molto Allegro", "Waltz", "Funeral (Passacaglia)" y "Final Dance", en los que se dan la mano influencias de todo tipo y entre las que no está ausente el mundo del "jazz" y la música negra americana; algo de lo que da cuenta la doble dedicatoria de la partitura: "For Edgard Albee (and also Bessie Smith)".


DOUGLAS ALLANBROOK.   Fantasía para violín y piano.

Fallecido el pasado año 2005, Douglas Allanbrook había nacido en 1921, y pertenece por tanto a la misma generación de Ned Rorem. Natural de Boston, la primera formación musical de Allanbrook es como pianista en su ciudad natal, pero quizás su mayor influencia habría que buscarla en su asistencia en la niñez a los conciertos que, por aquellas fechas, realizaba la Orquesta Sinfónica de Boston a las órdenes de Koussevitsky, en los que Allanbrook pudo escuchar las obras de Stravinsky, Bartok, Hindemith o Rachmaninoff (cuando no físicamente a dichos compositores), que le marcaron profundamente. Tras trabajar con Nadia Boulanger, la movilización de Allanbrook como soldado en la II Guerra Mundial, participando en la liberación de la península italiana, fue un factor que le marcó en su admiración por la música y la cultura de aquel país. Permanecerá así en Italia hasta 1952, formándose como clavecinista con Ruggero Gerlin, volviendo después a los Estados Unidos donde residirá habitualmente hasta su muerte, dedicado a la docencia.
Autor de una obra extensa que abarca casi todos los géneros (siete sinfonías, dos óperas, obras corales profanas y religiosas, cuatro cuartetos de cuerda y distintas obras de música de cámara), la "Fantasía para violín y piano" de Allanbrook está compuesta en 1956, una vez afincado definitivamente en los Estados Unidos tras su vuelta de Europa. Se trata de una obra estructurada en tres secciones contrastantes: "Lento", "Allegro molto" y "Andante", y a pesar de su título, el compositor no abandona en la obra su preocupación por los aspectos de índole formal a través de distintos elementos temáticos susceptibles de desarrollo en la obra (es el caso, por ejemplo, de la célula temática compuesta de dos semicorcheas-corchea desde el inicio de la pieza) y de su peculiar coloración armónica.


SAMUEL DOUGLAS.   Atchafalaya

Samuel Douglas nace en 1943 y es contrabajista además de un compositor muy relacionado con la música de consumo en los Estados Unidos, por lo que no desdeña los medios audiovisuales en los que el compositor trabaja con regularidad. Es autor de música para cine, de la ópera televisiva "Mr. Scrooge", y de distintas obras de música sinfónica y de cámara. Dedicado igualmente a la enseñanza, Samuel Douglas imparte clases en la actualidad en la Universidad de Carolina del Sur y en otras instituciones del ámbito educativo del sur de los Estados Unidos.
está dedicada por Douglas al violinista del presente concierto Víctor Correa-Cruz, y es una obra inspirada por la experiencia que produjo al compositor visitar la extensa ciénaga conocida como el humedal de "Atchafalaya". Como dice el propio compositor al tratar de su obra "se trata de una zona compleja de canales, ríos, lagos y arroyos al sur de Louisiana. Estas conducciones de agua se abren camino tortuosamente a través del bosque de altos cipreses y árboles de hoja caduca. El nombre "Atchafalaya" es la grafía francesa de dos palabras de los indios Choctaw que habitaron Louisiana, y que significan "Río Largo".
La pieza se genera con el tema del violín que se expone al comienzo de la obra, y con elementos de una canción popular del sur de Louisiana (Cajun) titulada "Joli Blonde". La música se desarrolla en muchos pasajes en forma de canon, reflejando el modo en que los retorcidos arroyos se imitan a sí mismos con sus giros a través de las tierras húmedas. Los temas de los cánones por inversión se reflejan entre sí, lo mismo que los altos cipreses se proyectan en las oscuras aguas..."


LOWELL LIEBERMANN.   Sonata para violín y piano

Neoyorkino nacido en 1961 y formado en la Juilliard School como compositor, pianista y director de orquesta, Liebermann ha obtenido encargos de prestigiosos intérpretes e instituciones, entre los que habría que destacar el de la Opera de Monte Carlo para componer la ópera en dos actos "El Retrato de Dorian Gray" sobre Wilde, que fue estrenada en mayo de 1996 con gran éxito de público y crítica, siendo además la primera obra de un compositor norteamericano estrenada en el venerable marco teatral de la capital monegasca.
Entre la música de cámara de Liebermann destaca la Sonata para violín y piano, una obra dividida en dos movimientos contrastantes de estructura sumamente sencilla y directa comunicatividad. El primero, "Adagio", se subdivide en cinco pequeñas secciones que alternan básicamente dos motivos, expuestos de forma sucesiva variando la agónica (negra = 50, negra = 60) y con una presencia repetitiva y casi constante del diseño rítmico de ocho corcheas en el acompañamiento pianístico. El segundo movimiento, "Allegro energico", pone el énfasis en los aspectos rítmicos con abundantes cambios de métrica que alternan la clásica combinación 3/4, 6/8, para continuar en una segunda sección con la aparición del tema del violín en "piano" ("dolce cantando"). De esta forma, tras un breve episodio intermedio, volveremos al tema que inicia la rítmica primera sección de este segundo movimiento.

Víctor Correa, violín y Aníbal Bañados, piano

Aaron Copland (1900-1990)
Sonata para violín y piano (1943)

Ned Rorem (1923)
Sonata para violín y piano (1949)

Douglas Allanbrook (1921-2005)
Fantasía para violín y piano (1956)

Samuel O. Douglas (1943)
Atchafalaya (2006)*

Lowell Liebermann (1961)
Sonata para violín y piano (1996)

*Estreno. Dedicada a Víctor Correa-Cruz

  1. Víctor Correa

    Se forma en los Conservatorios de Badajoz, El Escorial y Madrid. Su formación se amplía después en la Universidad de Indiana (1986-1990), en la Escuela Reina Sofía (1992-1994) y en la Universidad de Carolina del Sur, donde obtiene un doctorado en dirección de orquesta (2002-2005). Sus principales maestros han sido Pedro León, Yuval Yaron, Nelli Shkolnikova y Zakhar Bron. Ha sido premiado en el Certamen de Juventudes Musicales, Concurso "Villa de Madrid", Concurso Internacional de Cuartetos de Cuerda de Cremona y en el Conductors Institute of South Carolina. En la década de los noventa, mantiene una colaboración estrecha con distintos grupos orquestales de nuestro país. Ha formado parte de la Orquesta de Cámara Reina Sofía y de la Sinfónica de Sevilla y ha sido concertino invitado de la Orquesta de RTVE y Filarmónica de Madrid. Como concertino permanente, ha tocado en la Orquesta de Cámara de Zaragoza, Orquesta de Extremadura, Orquesta de la Comunidad de Madrid y South Carolina Philharmonic. También ha liderado los grupos Plural Ensamble y Enigma, dedicados a la música contemporánea.

    En la actualidad, es catedrático del Conservatorio Superior de Música de Salamanca. Su actividad concertística se centra en la Música de Cámara y colaboraciones como solista, invitado a participar en festivales de prestigio en nuestro país.

  2. Aníbal BañadosNacido en Santiago de Chile, estudió en la Universidad de Chile, con Elena Waiss y Margarita Herrera, y en la Universidad de Indiana en Bloomington (EE.UU.), con Alfonso Montecino, Juan Orrego Salas y Menahem Pressler. En 1987 obtuvo el título de Máster en Piano y Dirección, y estableció su residencia en Madrid. Ha actuado como solista con las Orquestas Sinfónica de Chile, Sinfónica de Caracas y de Cámara de Granada, y ha realizado giras en Costa Rica, Bélgica, Portugal, Finlandia, Holanda, Chile, Argentina y Alemania. Actúa regularmente en dúo con Anna Baget, Enrique Pérez Piquer, Javier Bonet, Juana Guillem y Enrique Abargues, entre otros. Junto a Pérez Piquer ha grabado varios discos dedicados a la música de clarinete y piano de compositores españoles, y con Javier Bonet, música de trompa y piano del repertorio romántico alemán. Ha sido Profesor de Repertorio en la Escuela Superior de Música Reina Sofía y actualmente es Director y Profesor de Música de Cámara en el Conservatorio Adolfo Salazar de Madrid.